La cultura de memes suicidas debería dejar de existir

Recibir una mala calificación en un examen importante, tener una larga lista de responsabilidades por cumplir y materias que estudiar, y aparte pasar por una decepción amorosa puede darle un mal sabor a la vida. Se puede sentir tanto estrés y frustración que a veces resulta inevitable pensar en el suicidio en medio del caos.

Claro, es un desahogo y no necesariamente una verdad, pero sí que nos gusta expresarlo por todos lados: redes sociales, mientras almorzamos con nuestras amigas o cuando chateamos con ellas. Nuestras conversaciones virtuales, gracias a las calcomanías de WhatsApp, podrían verse así en un momento como este:

Una de las maneras más populares de relacionarse con ese tipo de pensamientos es a través de los memes, que como seguramente saben, son increíblemente frecuentes en el día a día de todo aquel que tenga un teléfono inteligente y acceso a la web. Es inevitable toparse con al menos veinte a la semana y a pesar de que una gran parte de este contenido es inofensivo y gracioso, el que tiene el suicidio como protagonista no se debería tomar con tanta ligereza. La cantidad de publicaciones que abordan este tema es tal que ya se ha vuelto una dinámica tóxica y nada sana para la salud mental.

Para entender el porqué, empecemos por lo básico. En una investigación realizada por la Asociación Médica de Txori ubicada en Bilbao definen el concepto de meme como «un elemento cultural que se transmite por medios no genéticos, fundamentalmente por imitación». Según el estudio, es un replicador equivalente al gen, pero en el plano cultural en vez del biológico. Con base en esto, se le puede considerar una serie de instrucciones para realizar una determinada conducta que ya está almacenada en el cerebro. 

Por lo tanto, los memes son una «melodía pegajosa» que puede influir en cómo la gente se expresa, comporta y piensa. Originalmente fueron creados para introducir un nuevo tipo de humor negro que aludiera a la sátira, la crítica y el sarcasmo de muchos aspectos de la vida cotidiana, pero según los autores de la investigación, con el tiempo probaron tener una «gran capacidad infecciosa» en las visiones de burla que transmiten, ya sean sobre política, feminismo, relaciones amorosas o en este caso, el suicidio.

Inconscientemente, esta cultura de memes suicidas afecta la salud emocional de manera indeseable. Ahora, esto no significa que por consumir esas publicaciones vas a querer quitarte la vida, pero sí implantarás en tu mente la negatividad suficiente para abrazar el hecho de sentirte miserable en vez de buscar una alternativa más optimista. Aunque desahogarse es sano, relacionar un estado emocional frágil con la muerte es dañino y cuesta percatarse de esto si no se lidia con las emociones en pro de sanar y buscar soluciones.

Le puede causar gracia a muchísima gente pero mientras unos ríen, otros lo ven como reflejo de lo que sienten y cualquier incentivo a pensamientos suicidas debería eliminarse. La psicóloga Beatriz Manrique dice: “Es natural buscar drenar frustraciones, pero temas como este no se deben tomar en broma”.

La Organización Mundial de la Salud determinó que el suicidio es la segunda causa de muerte más frecuente en la juventud actualmente y a pesar de que los memes no son responsables de ello, es mejor eliminar los mensajes que transmiten esas conductas. Manrique afirma que este tipo de contenido que representa ideas de suicidio en memes podría ser gravemente perjudicial para aquellos que sufren de enfermedades mentales como depresión, ansiedad u otras. No afectará a los que tienen un mayor equilibrio emocional, pero para alguien inestable con baja tolerancia a la frustración y que esté atravesando un estado mental frágil, la cultura de memes suicidas no aporta más que estímulos a sus pensamientos dañinos e inseguridades.

Distinguir las intenciones de las personas que los publican no es tan fácil a través de la máscara de la comedia. ¿Cómo se descifra si es una broma o una confesión real? La especialista indica que lo que enseña este humor es a evitar los problemas, no a enfrentarlos, y huir no es la respuesta. Puede sonar exagerado, pero es una realidad: la cultura de memes suicidas es tóxica y no toma en cuenta el estado mental de quienes sufren de trastornos ni las verdaderas implicaciones de quitarse la vida.

Si bien debemos normalizar que la salud emocional inestable existe y es algo de lo que se debería hablar abiertamente sin ningún tipo de prejuicios, vergüenzas o tabúes, no está bien volver costumbre o chiste el “querer morir”. Drenar frustración haciendo una broma al respecto no es la solución. La palabra es sumamente poderosa y la cultura de memes suicidas no se toman en serio el significado de la muerte en lo absoluto. Hay que aprender a respetar el sufrimiento de otros y ser sensibles en vez de esparcir esa clase de negatividad.

  1. Muy bueno, estoy totalmente de acuerdo. Muchas personas se esconden detrás de memes “chistosos” para desviar la importancia de sus sentimientos.

  2. La relación entre memes y salud mental que haces es interesante, pero creo que enfrentarse al fenómeno de los «memes suicidas» desde esta perspectiva es escoger la batalla equivocada. Como sugeriste, la aparición de estos memes está unida a un problema más grande y solapado: algo así como una epidemia de depresión y ansiedad en la juventud. Buena parte de los memes suicidas son meras bromas de mal gusto. Otras son síntomas de ese problema. Supongamos que una persona con depresión o pensamientos suicidas pretende hacer un meme sobre eso. Si lográramos «censurar» estos memes, probablemente esta persona no hará el suyo. Pero eso no aumentará las probabilidades de que vaya un psicólogo ni un poquito. Solo le estás quitando otra via de comunicación. Comunicación que es fallida, pero es algo. Temo que tomar una postura en contra de los memes suicidas podría, irónicamente, hacer invisibles los pensamientos suicidas de muchos, pues no podemos esperar que estas personas de pronto se empiecen a expresar de manera sana y constructiva. Precisamente, la depresión lo impide. Además, sería un esfuerzo perdido. Nada tan difícil como detener un meme.

    Estoy totalmente de acuerdo con lo que dices al final. Que hay que normalizar la ayuda psicológica y los problemas de salud mental, y que es muy importante hablar de eso. Pero creo que hay que concentrarse más en las causas del problema que en sus síntomas.

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