La controversia sobre la salud mental del Joker: ¿su enfermedad justifica su conducta?

“Why so serious?” preguntaría el Joker sobre toda la controversia que se ha desligado de la película dirigida por Todd Phillips y protagonizada por Joaquin Phoenix debido a su representación de la salud mental. 

En la mayoría de las críticas que han sido publicadas hasta ahora, se hace la acotación de que la actuación de Phoenix como un Arthur Fleck que se encuentra en el camino hacia su transformación en el Guasón es brillante, pero también se han hecho algunos comentarios acerca de la representación que se hace de la salud mental en la película y cómo se juega el juicio de Arthur: ¿es una buena persona cuya enfermedad es causa del trato pobre de la sociedad o es un psicópata con sangre fría que debería ser castigado?

A mi parecer, es ambos, y creo que eso es precisamente lo que la película intenta demostrar en la representación que se hace de la trayectoria de Arthur. 

¿Se puede justificar la conducta del Joker por su enfermedad mental?

No pienso que su conducta sea justificable por su historia o enfermedad mental. Decir eso implicaría un profundo desconocimiento de lo que son los trastornos mentales y cómo influyen en la psique y, por ende, en el comportamiento de las personas. Por suerte, soy estudiante de Psicología y aunque no tenga mi título todavía, creo que hay algunas observaciones que podría hacer sobre el asunto. 

Joker
Joker (2019)
Warner Bros. Pictures

Están los que empatizan con el Guasón

A raíz de la película, muchas personas han expresado empatía por el Guasón y su historial de salud mental en las redes.

Algunos hacen énfasis en que pasar por las circunstancias que vivió Arthur ―recordemos los diagnósticos de la madre, el abuso que las parejas de esta infligieron en él, el abandono del padre y el maltrato de la sociedad hacia él― tiene repercusiones importantes para su salud mental que justifican el comportamiento violento que el personaje desempeña en la adultez. 

Para profundizar en esto, debemos comprender primero el posible trastorno del cual sufre el Guasón. Primero, varios han hecho especulaciones sobre el carácter orgánico que conforma parte del comportamiento de Arthur: algunos le atribuyen su risa a la epilepsia gelástica, la cual se caracteriza por las crisis de risa incontrolable e inapropiada, o a un afecto pseudobulbar, el cual se refiere a una incontinencia emocional. Ambas condiciones apuntan hacia una alteración de la regulación de las áreas del cerebro que se encargan del control emocional. 

Salud Mental Joker
Joker (2019)
Warner Bros. Pictures

Por otro lado, las acciones del Joker ameritan un diagnóstico que incluya el ámbito psicológico. La mayoría de las personas piensan que el personaje sufre de un trastorno antisocial de la personalidad, el cual permite que una persona sea capaz de realizar cualquier acción sin sentir remordimiento de conciencia. Evidentemente, es un diagnóstico que parece plausible, ya que podemos ver cómo el personaje asesina violentamente a varias personas sin demostrar sentimientos de culpa al respecto.

Por otro lado, están quienes le han otorgado un diagnóstico adicional: trastorno límite de la personalidad, que se caracteriza por relaciones, estados de ánimo y comportamientos ambivalentes, impulsivos o inestables. Por último, otros creen que sus acciones y comportamiento se deben al trastorno narcisista de la personalidad. 

Puesto que no somos los doctores tratantes de Arthur Fleck ―y además es un personaje ficticio y no una persona real―, no podemos aseverar un diagnóstico, pero sí podemos ver que algunos de los síntomas de los trastornos propuestos coinciden con lo que vemos en la película. 

Joker
Joker (2019)
Warner Bros. Pictures

Ninguno de estos trastornos ―hablando de la vida real, no de Ciudad Gótica― sucede espontáneamente, sino que son el resultado de varios factores que ponen en riesgo la salud mental de una persona y sin duda podemos pescar varios de estos a medida que se nos revela la historia de Arthur:

Primero, sabemos del abandono del padre de Arthur, lo cual nos dice que se trata de una familia monoparental y este es un factor de riesgo para el maltrato infantil. Luego, se hace claro el diagnóstico de su madre: trastorno narcisista de la personalidad y episodios psicóticos; esto apunta a una crianza posiblemente insegura para un niño. Además, a esto hay que agregarle que en la película se reporta que Arthur fue maltratado por las parejas de su madre. A todo esto debemos sumarle que su enfermedad mental no fue tratada a tiempo ni con la mejor metodología, esto último evidenciándose en la deficiencia de su terapeuta, a quien el protagonista le reclama por no escucharlo durante sus sesiones.

Joker (2019)
Warner Bros. Pictures

Dos de estos puntos dilucidan aspectos sobre la crianza de Arthur: tuvo una madre con trastorno psiquiátrico y fue víctima de maltrato infantil, ambos factores de riesgo para las enfermedades mentales psiquiátricas. De hecho, se ha demostrado que el maltrato infantil puede tener consecuencias importantes, como lo son los trastornos de personalidad y las alteraciones neurológicas, específicamente en las áreas de control de impulsos y regulación emocional. Otra consecuencia que resulta relevante es la repetición del ciclo de la violencia, es decir, el maltratado repite las conductas violentas de su infancia en la adultez. 

¿Esto significa que todas las personas que viven en familias monoparentales y tienen madres con trastornos mentales y parejas abusivas vivirán el mismo destino que el Guasón? No. Estas solo son vulnerabilidades que afectan el desarrollo de la persona. Sin embargo, sí existe la posibilidad de que bajo circunstancias parecidas, se obtengan resultados como los de Arthur Fleck. 

Por otro lado, tal como le afirmó el neurocriminólogo Adrian Raine a Vanity Fair, la película, en términos terapéuticos y de medicamento, asoma un mal pronóstico del curso del trastorno. Por eso, en el filme podemos ver que cuando el personaje principal abandona la medicación y la terapia ―así estas no hayan sido las mejores― todo empieza a decaer.

Salud Mental del Guasón
Joker (2019)
Warner Bros. Pictures

Y están los que dicen que Joker hace una mala representación de la enfermedades mentales

Hay varias razones por las cuales en algunas críticas se argumenta que la película hace una mala representación de las enfermedades mentales. Una de las más recurrentes parece ser que las personas que padecen trastornos psiquiátricos son más propensos a ser víctimas de violencia que infligirla. Si bien este argumento es cierto y existen muchos estudios que lo respaldan, no se debería excluir la posibilidad de que bajo ciertas circunstancias, conductas violentas puedan aparecer en la adultez. Se ha demostrado que las víctimas de maltrato infantil pueden dirigir las consecuencias de estos comportamientos hacia el abuso de sus propios hijos y parejas, por ejemplo. Así, sería bajo situaciones bastante extremas que una persona podría desarrollar este tipo de patologías. No es imposible, solo menos frecuente. 

Otra de las razones con las que respaldan este argumento de que la película no hace una buena representación de las enfermedades mentales es que Joker parece basarse en el conocimiento antiguo de que el maltrato infantil necesariamente lleva a la enfermedad mental y esta a la transformación de un individuo en un asesino. Considero que la primera parte del argumento es errónea y desinformada, puesto que varios estudios demuestran que el maltrato infantil es el predictor más importante de problemas psicológicos, así sean somáticos, conductuales, psiquiátricos u otros. 

Ahora, en la segunda parte del argumento se discute sobre la relación entre el maltrato durante la infancia y la conversión de la persona en un asesino. Quizás este escenario es un poco más difícil de concebir por lo poco frecuente que puede ser. Sin embargo, la posibilidad sí existe y descartarla genera desinformación. Es importante saber que el maltrato y la enfermedad mental pueden tomar muchos caminos dependiendo de la historia de la persona, y que las conductas antisociales es uno de ellos. 

Joker
Joker (2019)
Warner Bros. Pictures

El último argumento que se ha visto en las redes es que la película les “da una excusa” a las personas para ser violentas si tienen pasados difíciles. 

En una rueda de prensa Todd Phillips expresó que consideraba “muy responsable” el haber demostrado de una manera más cruda la violencia a la que nos hemos vuelto inmunes. Actualmente consumimos muchísimo contenido sobre asesinos en serie, pero lo hacemos por entretenimiento y hasta morbo. Joker, a mi parecer, hace el ejercicio de devolverles el impacto a este tipo de comportamientos, los cuales siempre deberían ser incómodos de ver para nosotros. 

Adicionalmente, claro está que las acciones cometidas por Arthur Fleck al convertirse en Joker son las acciones de un villano y por ende, su complicado pasado no las justifica. 

Qué podemos concluir sobre la controversia de Joker

Más que una justificación, o una buena o mala representación de las enfermedades mentales, Joker ofrece una explicación de cómo un individuo puede llegar de A a B. En la película, Arthur Fleck está consciente de que sus conductas y sentimientos provienen de las malas experiencias que ha tenido, sin embargo, el pensamiento crítico nos asegura que estas condiciones no justifican el asesinato de personas, sino que sirven para entender qué es lo que lleva a Arthur a ser como es.  

Al agregar el elemento de la salud mental en la película, el director y todo su equipo tienen como propósito recordarnos que el Guasón alguna vez fue Arthur Fleck y que aunque se tiña el pelo de verde y se pinte la cara, sigue siendo un ser humano.

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