Cómo establecerse en el mundo culinario según Joanna Rutenberg de Misenplas

En algún lado leí que lo que consideramos “éxitos de la noche a la mañana” realmente toman años en construirse. Pienso que en el caso Misenplas ―un restaurante de fusión japonesa basado en Caracas― aplica esta teoría. A pesar de que un día empezamos a ver en nuestro Instagram que había un lugar haciendo sushi en presentaciones que nunca antes habíamos visto, detrás de eso se esconden años de crecimiento personal y gastronómico que Joanna Rutenberg le dedicó a su negocio.

Después de muchas aventuras entre susheros en Texas y veleros en Nueva Zelanda, Joanna regresó a Caracas para terminar de establecer Misenplas. De hacer roles y cursos de sushi a experimentar con un nicho del mercado japonés que en Venezuela no se había explorado antes, Joanna introdujo a los paladares de muchos caraqueños las donas que saben a salmón, los burritos con salsa dragón y muchos otros inventos que son como fuegos artificiales en la boca.

De la mano de muchas personas en la escena culinaria venezolana que la apoyan, Joanna ha logrado establecer su marca y estar en boca de muchos.

Con más de treinta mil seguidores en Instagram, ofreciendo cenas, cursos y delivery de una de las mejores comidas japonesas de Caracas, Misenplas se convirtió en un lugar que sabemos que nos seguirá sorprendiendo.

Hablamos con Joanna por segunda vez ―la primera fue hace más de un año―, para discutir el crecimiento y maravillosa recepción que ha tenido a pesar de no haber recibido una educación formal en la cocina.

¿Nos podrías contar de tu experiencia culinaria hasta ahora?

No es mucha. Empecé a cocinar por necesidad. Quería comer rico y no podía ir todos los días a los restaurantes caros que me gustaban. Comencé Misenplas de forma autodidacta con los cinco platos que había aprendido de preparar porque el sushi es mi comida favorita. Luego me fui a vivir en un velero en Nueva Zelanda y perfeccioné los roles. Me regresé a Caracas y continué con el negocio, pero no me sentía atada a nada aún; me divertía, pero en realidad no me daba nada de plata. Cuando empezó a hacerse algo más serio, me fui con un chef de sushi a Dallas. No toqué pescado, pero aprendí mucho sobre la cultura y la técnica. Hice cursos de cocina en Europa también para ver si en realidad el sushi era lo mío y me di cuenta de que sí.

¿Por qué después de todo esto decides asentarte con Misenplas?

No fue una decisión. Misenplas empezó y yo no me di cuenta. Hablando un día en la oficina con Bea ―la actual encargada del delivery―, le digo “¿No quisieras empezar un negocio de comida?”. A ella le pareció que estaba loca, pero reunimos el poco dinero que teníamos y fuimos al Centro a comprar unos hilos de colores y plásticos, manteles que nunca se lograron hacer. Luego Bea decidió centrarse en su área y yo seguí.

No fue que vi un hueco en el mercado, que decidí independizarme o que planeaba quedarme en Venezuela, simplemente pasó. Lo mantuve informalmente por un tiempo para protegerme económicamente y porque soy muy pata caliente, en cualquier momento hago mi maleta y me voy. Actualmente no es así porque mucha más gente depende de mí.

¿Tuviste alguna experiencia en algún otro restaurante que quisiste emular para el tuyo?

Yo siempre he tenido claro que soy una persona de exteriores. No me gusta meterme en una sala con aire acondicionado o en un centro comercial. Quería mis bombillos y mi aire libre. Con respecto a la oferta gastronómica, algo como lo que quise hacer no existía en el país en ese momento.

También me gusta mucho salir y probar, empaparme de lo que está pasando. Pienso que es indispensable ser comensal. Alto me encanta porque siempre te tiene una sorpresa, por ejemplo.

¿Te has encontrado con algún reto por no haber estudiado cocina?

Perdí mucho dinero probando con ingredientes. Además, si me pedían dos roles terminaba haciendo cinco hasta que me saliera perfecto. También me pasaban cosas como que llegaba el salmón a mi casa y no sabía cómo filetearlo. En general, creo que hubiese perdido menos tiempo y dinero.

¿Cuáles son las ventajas de no haber estudiado cocina?

Que no veo el límite. Creo que si estudiaste, hay cosas que piensas que no puedes hacer, pero resulta que sí y si las haces, quedan buenísimas. Me he dado mis trancazos, pero así he aprendido.

Ver esta publicación en Instagram

GRACIAS, no tengo mas palabras para esta belleza que escribió esta mujer que ni se imaginan todos los secretos que guarda! ❣️🙏🏽 #Repost @consentidoenboca with @get_repost ・・・ Así, al natural, sin poses, auténtica es Joanna Rutenberg de @misenplas . Lo que más me gusta de mi afición es justamente llegar a la cocina de la mano de quien la crea. Cuando conoces el cocinero, al chef, al empírico, puedes saber a qué sabe lo que hace. Y con ello hago selección de dónde quiero comer y repetir 😉. Hoy más que hacer una sesión de fotos y fotografiar lo que ya en su propio Instagram se puede ver con muy buena nitidez, quise reflejar a esa niña sencilla, inteligente, emprendedora y muy centrada. Hoy no está abierto al público, solo delivery. Por ello no había mesas en el jardín. Sus experiencias de vida la tienen en el punto exacto, ya el destino hablará. Hoy conversamos tanto de su propuesta culinaria como de su vida, lo que puedo contarles es que vivió en barcelona, España, que tiene otra carrera, que un día tomó una maleta y se fue a vivir a un velero en Nueva Zelanda, y justo allí perfeccionó su destreza haciendo sushi y trabajando con pescado. Es una millenial, pero de las buenas, de las que no se creen Dios, de las que valoran la generación de ella, de las que no practica el egoísmo y la que valora a los otras generaciones que coexisten. Tiene su sueño, montar un restaurant informal, donde todos puedan ir sin reservar y degustar su comida Nikkei, que sigue fuisionando con algunos otras cocinas, pero su conceptualización es clara, pescado, pasarla bien, con cocina sencilla que guste a todos y en un ambiente súper cool, de relax y para disfrutar. Para ver lo que ella hace te envío a su Instagram @misenplas y hazte follower y dale like . Yo hoy comí un nepburrito y una pizzasushi. Estaban muyyyy buenos y fue eso, propuesta fresca, rápida y sana. 👌 Hoy @consentidoenboca tuvo una muy grata experiencia✅. Ah también hay días con música, así que chill out en @misenplas #misenplas #nikkei #sushi #ceviches #tartar #delivery #food #millenials #chillout #pokes #chill #cool #caracas #venezuela #restaurant #place #gastronomia #rolls #cebich

Una publicación compartida por Misenplas (@misenplas) el

¿Cuál es la recepción que has tenido dentro del gremio?

Súper cool. Quizás hay más competencia con la gente de mi generación, pero entre los mayores hay más admiración porque soy una de las que “se atrevió”. Victor Moreno, por ejemplo, es mi amigo. Me aconseja mucho porque tiene mucha más calle.

¿Qué cosas se tienen que saber antes de comenzar un negocio de comida?

Antes que nada tienes que estar consciente de los sacrificios que amerita. Es decir, adiós a los fines de semana y las idas a la playa. Debes tener muy claro quién eres tú y a dónde quieres que llevar tu negocio. También hay que saber que no a todo el mundo le va a gustar tu producto y eso es válido. Por último, además de las ganas, también hay que tener talento. Es como cuando me metí en clases de canto y el profesor me dijo que no volviera.

¿De dónde adquiriste los conocimientos técnicos de cocina que se necesitan?

Algo de lo que yo siempre parto es que tú tienes que ser tu mejor comensal: si no estás seguro de que tu comida es la mejor, hay un problema. Para eso salgo mucho y exploro, y así me voy dando cuenta de qué es lo que a mí me gusta y lo implemento en mi local. Por ejemplo, los mesoneros no tienen entrenamiento profesional, pero atienden como a mí me gusta que me sirvan porque así los enseñé. Es indispensable que tú mismo lo disfrutes. Yo no hice cursos formales, pero exploro tanto que ha sido una forma de educación.

¿Cuál crees que es el plus que ofrece Misenplas?

En oferta gastronómica, creo que es lo conocido en presentación desconocida. Por ejemplo, la palabra “dona” y “hamburguesa” son universales, pero cuando te llevan una sushi dona a la mesa y la pruebas tu mente hace:

via GIPHY

Lo otro es que no bajo la calidad así tenga que sacar dinero de mi bolsillo. Por ejemplo, yo no uso sriracha sino kimchi, pero prefiero ajustarme y no cambiar ese tipo de ingredientes por nada del mundo.

¿Qué les dirías a las personas que quieren comenzar un negocio gastronómico sin tener educación formal?

Arriésgate sin pensarlo mucho, pero teniendo sentido común. Nunca se tiene la verdad absoluta en la mano hasta que la vives. Piensa en lo que quieres para tu restaurante y concluye si es coherente con tu estilo de vida para que no te esclavices a algo que no te va a gustar.

A medida que conozcas y vivas tu negocio, puedes ir arriesgándote. En mi primer negocio metí la pata con una negociación que hice en el local del restaurante, por ejemplo. Haz tres listas: “lo quiero”, “lo necesito” y “lo puedo pagar”; pasa cada cosa que quieras comprar por esos tres filtros y determina cuáles son las decisiones más inteligentes y necesarias para tu negocio.

Los treinta mil seguidores de Misenplas en Instagram son solo la punta del iceberg que se asoma con los grandes éxitos que se seguirán acercando a la puerta de Joanna Rutenberg y nosotras queremos estar aquí para verlo ―y probarlo― todo.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

TheA logo
Más artículos
El mundo tampoco sería un mejor lugar si los roles de género estuvieran invertidos