Hija de un divorcio a los 20

¿Tus papás están divorciados? Sigue leyendo.

¿Tus papás no están divorciados pero los de alguno de tus mejores amigos sí? También sigue leyendo.

Ok, ninguno de tus mejores amigos tiene papás divorciados… ¿Conoces a alguien en este planeta que sus papás estén divorciados? Pues sigue leyendo.

¿Te quieres reir? ¡LEE!

Como ya evidentemente sea cual sea tu situación tienes que leer, a continuación mi historia: 

Tengo veinte años, soy una estudiante universitaria y mis papás están divorciados desde hace ya más o menos unos ocho años. Si hacemos la matemática, tenía doce cuando mis papás se separaron. Worst age ever.

Ese sentimiento preadolescente donde te crees “mayorsita” para algunas cosas pero sigues teniendo el intelecto de un niño de 6; empiezan a brotar del cuerpo las inseguridades, (y algunas otras cosas que prefiero no mencionar) todo se define por las apariencias, o en qué pensará Fulanita, ¡o peor! ¡Fulanito! Bueno, ustedes me entienden. Ahora imagínense todo ese espectáculo junto con otro escenario en mi casa totalmente contradictorio a lo que venía conociendo toda mi vida. Mis papás deciden separarse. Al principio fue como surreal, no entendía nada, tampoco quería entenderlo, pero me tocó asumir mi papel en aquel culebrón (como diría mi mamá).

Sin sentimentalismos ni dramas, y obviando las lágrimas, les hablaré ya después de ocho años cómo veo yo la cuestión del divorcio que tanto padecemos los hijos tengas la edad que tengas. 

La constante mudanza

Ese vaivén de hacer bultos los fines de semana, o los días de semana, con TODO lo que necesitas para un par de días (que si eres mujer son muchísimas cosas) nunca deja de ser tedioso. Lo que al final en mi caso resolví, fue que pasé de tener dos closets en casas distintas, a una serie de depósito de cualquier cosa que necesite con cuatro ruedas, llamado mi carro. Siempre es un desastre, todo el mundo lo critica, pero bueno… ahorras tiempo.

Christmas, oh holy Christmas

No es coincidencia que todos los hijos de padres divorciados (o por lo menos los parecidos a mí) detesten la Navidad. Así pases las dos fechas (24 y 31) con uno de tus representantes, o una con cada uno, siempre es un problema. Que si uno de los dos decide hacer un viaje = problema. Que si un lado de la familia quiere hacer un plan distinto un día = problema. Que si quieres salir en la noche con tus amigos = problema. Que si no te gustan las hallacas = problema. Me imagino que entendieron un poco cómo va la cosa.

Las parejas

Si sufres de celos crónicos tanto como yo me entenderás. De pequeños obviamente es mucho peor; le quieres quemar el pelo a la novia de tu papá cada vez que la ves, y te provoca también estamparle el plato de comida al novio de tu mamá mientras están almorzando. Al final siempre terminan siendo lo máximo, pero también hay que entender: No kissing in front of the kids! ¡Por favor!

La palomita mensajera

Le di este nombre a aquella situación presente en la vida de los hijos de padres divorciados, (más cuando estamos pequeños) donde somos constantemente el medio de comunicación entre los dos personajes. “Dile a tu mamá que se acuerde de no sé qué”. “Pregúntale a tu papá si sabe yo no sé qué cosa”. “Habla con ella sobre esto”. “Pídele tal cosa”. Y a todos se nos pasa por la cabeza: “Hay una cosa que se llama teléfono, ¡PREGÚNTALE TÚ!”

Graduación, Bat Mitzvah, Primera Comunión, Talent Show, Matrimonio etc.

Cualquier evento que incluya la forzada presencia de mamá y papá en un mismo espacio. Y si les toca estar sentados al lado, la graduación del colegio por ejemplo, Dios te libre. No sabes si en verdad te vas a graduar, o vas a morir antes por la tensión en el ambiente; y si hay más papás divorciados en la misma situación, Tercera Guerra Mundial. O aquel momento en que el fotógrafo dice: “¡una foto los cuatro!” y termina pasando lo siguiente: tu mamá mete las fotos de la graduación en Facebook dos meses después todas cortadas por un lado.

A pesar de todos los contras que puede crear un divorcio en los hijos, nosotros siempre vamos a querer lo mejor para nuestros padres. Los sigues amando igual, y te sientes contenta cuando los ves rehaciendo sus vidas. A los novios siempre les vas a querer hacer la vida imposible como sea, pero luego logras entender que son las personas que los acompañan y los hacen felices.

Mi consejo en todo esto: go with the flow, la vida continúa y se encarga también de retribuir aquel calvario que quizás para muchos fue de gran impacto. Tómatelo con soda y no le des tanta importancia a tus padecimientos como hijo de papás divorciados. Sácale el lado positivo, siempre te darán doble regalo. (Esto es totalmente mentira) 

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