Sobre la autosexualidad y el autoromance, una nueva forma de experimentar el amor

Hace unos meses, una amiga envió por el grupo de Instagram un video tituladoLa era de la autosexualidad, causando un gran revuelo entre los presentes. El video presentaba imágenes genéricas mientras un texto aparecía explicando muy vagamente que había una nueva tendencia llamada autosexualidad. Al mismo tiempo, y sin mucha investigación, se le atribuía este comportamiento al hecho de que nuestra sociedad esté en constante exposición a la tecnología, lo que nos hace cada vez más solitarios y menos propensos a entablar relaciones con otros. Para finalizar, una frase que intentaba motivar a la reflexión decía algo así como: “La próxima vez que te veas al espejo, pregúntate: ¿qué sientes por ti mismo?”. No tenía ni idea de lo que acababa de ver cuando el video terminó y por la reacción de mis amigas, ellas tampoco.

El primer comentario que surgió fue, por supuesto, un chiste. Mientras intentábamos darle sentido al video, palabras como narcisismo, egocentrismo, locura y exceso de confianza aparecieron en la conversación, pero nadie parecía entender del todo. Ni siquiera la más convencida de nosotras estaba muy segura de qué pensar y caímos en ese limbo entre considerar el asunto como algo real o creerlo otro invento de alguien en internet. Al final, el tema murió con la típica excusa de que “cada quien hace con su cuerpo lo que quiere” y seguimos con nuestras vidas.

No volví a pensar en esto hasta que vi un artículo de la BBC sobre un testimonio anónimo de una persona que se identificaba como autosexual. Un video es una cosa, pero esto ya parecía algo más real. En ese momento no pude evitar hacerme más preguntas y acudí al amigo de todos los que pretenden conocer algo en este mundo: Google.

La búsqueda rápidamente me decepcionó. Resulta que muchas publicaciones, la mayoría en inglés, reconocían la autosexualidad como esta nueva tendencia innovadora, pero no había ni un solo estudio sobre ella y casi todos los artículos apuntaban a una misma persona. Así fue como encontré a Ghia Vitale, una autosexual autoproclamada y principal portavoz de la comunidad.

Ghia Vitale es escritora y editora de Quail Bell Magazine, y desde 2015 ha escrito sobre su experiencia siendo autosexual tanto en la revista en la que trabaja como en su cuenta personal de Medium. Desde entonces, otras personas que también se identifican de la misma forma se han puesto en contacto con ella y han creado una pequeña comunidad online. Debido a que Vitale es la única persona abiertamente autosexual conocida, me comuniqué con ella para conocer de primera mano su experiencia y entender finalmente qué es la autosexualidad.

 Alfred Eisenstaedt
Alfred Eisenstaedt

En términos simples, Vitale dice que este tipo de sexualidad consiste en sentirse atraído hacia uno mismo. Ella y el resto de las personas que se identifican de esta manera reconocen que esa definición es la más acertada, aunque inicialmente la palabra “autosexualidad” no fuera empleada en este sentido.

El término original viene de un estudio hecho en 1989 por el terapeuta sexual Bernard Apfelbaum, quien denominaba autosexuales a los individuos que tienen dificultades para sentirse excitados por sus parejas.

Apfelbaum estudió el fenómeno de la eyaculación retardada y concluyó que este es resultado de la ansiedad que llegan a sentir los hombres durante el sexo debido al rechazo que experimentan por parte de sus parejas cuando no pueden cumplir con ciertas expectativas en el plano sexual. Esto crea un complejo que hace que solo se exciten cuando se encuentran solos y libres de cualquier presión externa, condición que Apfelbaum llama autosexualidad.

Vitale, sin embargo, cree que el término va más allá de los géneros o del simple desempeño sexual y ni siquiera llega a considerarlo una orientación sexual típica. Como mucho, según ella, podría tratarse de autofilia.

Podría ser una orientación dependiendo de cómo lo veas, pero puedo ver las evidencias contra esto también. Una de ellas es que te sientes atraído hacia ti mismo y no hacia un género. A diferencia de ser bisexual, pansexual, etc., la autosexualidad solo se refiere a sentirte atraído hacia ti mismo.

Ghia Vitale sobre si considerar la autosexualidad una orientación sexual

Hasta ahora, Vitale ha sido la única que ha hablado sobre su situación públicamente. El segundo testimonio conocido es el de una mujer que decidió no revelar su identidad a Radhika Sanghani, periodista de la BBC, y cuyas experiencias son similares a las que describe Vitale, a quien incluso menciona  como inspiración en su relato. Sin embargo, es difícil saber la forma en que los demás autosexuales experimentan su sexualidad, ya que se trata de una comunidad reducida cuyos miembros están regados por el mundo.

De hecho, los grupos son tan reducidos que Vitale solo ha conocido a siete u ocho individuos que compartan su mismo interés, en su mayoría hombres y algunas personas de género no binario, lo cual no es ninguna sorpresa si tomamos en cuenta que, en un principio, Apfelbaum decribió la autosexualidad como una condición masculina.

Según testimonios recogidos por Vitale, la autosexualidad se puede manifestar de formas muy distintas para cada individuo. Algunos pueden llegar al extremo de solo sentir satisfacción sexual y emocional consigo mismos y otros, como ella, ven su relación consigo mismos como otra más en su vida que les ofrece algo que no pueden encontrar en una pareja externa, pensando, incluso, que su experiencia trasciende el terreno sexual. En este sentido, muchos autosexuales son también autorománticos y se identifican como poliamorosos.

Mientras estaba soltera, mi deseo por mí misma coexistía con mi deseo por otro. Pero, honestamente, nunca hubo un momento en el que sintiera que necesitaba a alguien más. Me siento completa conmigo misma.

Ghia Vitale

Vitale ha estado en terapia y, de hecho, su psicólogo cree que su relación autosexual y autoromántica es saludable y la motiva a mantenerla. Desde el ámbito psicológico, ambos conceptos son interesantes porque estamos acostumbrados a ver a otros como objetos de deseo, pero no a nosotros mismos. Tendemos a satisfacer nuestro propio deseo consiguiendo algo de otro, algo externo, y el cuerpo es lo que nos conecta a aquello que va a satisfacernos.

Todo esto tiene sus bases en la teoría freudiana que explica que las personas interactúan con su entorno a través del cuerpo, usándolo como una barrera entre el exterior y la persona. El deseo representa una necesidad, una carencia, se trata de un sentimiento de vacío que debe ser llenado. Para satisfacer esa necesidad interior recurrimos a elementos o personas ajenas a nuestro cuerpo.

Jacques Lacan, psicoanalista que basó sus teorías en el trabajo de Freud, desarrolla el concepto del goce. Para Lacan, este viene a ser la satisfacción que obtiene una persona en su paso por el mundo y que inconscientemente se busca para cumplir con las pulsiones que marcaron al individuo en las etapas de su desarrollo psicosexual.

Esto hace que el goce sea una experiencia autoerótica y egosintónica que viene de lo externo, pero solo puede ser percibido y comprendido por quien lo experimenta. A su vez, es algo que no puede ser descrito porque va más allá de las palabras, pues la experiencia corresponde a un terreno inalcanzable para el cerebro consciente.

Las personas normalmente pretendemos satisfacer ese goce por medio de otros, pero no es así para quienes se identifican como autosexuales. Para Vitale no se trata de buscar el placer en otra persona, pues ella satisface parte de su propio goce por sí misma, desligándose de esta concepción de que el cuerpo es meramente un vehículo para experimentarlo. Sin embargo, en su condición de poliamorosa, también encuentra placer en las relaciones que tiene con otras personas, ya que estas tienen algo que ella no puede obtener por sí sola. Se trata de dimensiones de intimidad distintas, dice, y es posible que su relación consigo misma en su adolescencia haya tenido algo que ver.

Jacques Lacan y Sigmund Freud autosexualidad
 Jacques Lacan y Sigmund Freud
Charles-Henri Favrod | Max Halberstadt

En algunos de sus escritos, Vitale describe que sufría de bullying cuando era joven por no encajar en los estándares sociales de belleza, pero esto nunca fue un problema para ella, pues descubrió su autosexualidad a una edad muy temprana, lo que le permitió aceptarse como era y mantener una autoestima alta. Esto no significa que las experiencias de Vitale en su adolescencia sean la única causa de su autosexualidad ni tampoco quiere decir que esta sea la regla para otros autosexuales, pues ella misma cuenta que cada uno descubre sus inclinaciones en distintos momentos de su vida.

La primera vez que me sentí atraída hacia mí misma tenía siete años, me estaba viendo en el espejo y realmente me gustó lo que veía. […] No fue sino hasta que me gradué de la universidad que descubrí el término autosexualidad mientras leía artículos sobre relaciones y sexualidad. Pero es diferente para cada quien, algunos lo han sabido toda su vida aunque no siempre se llamen a sí mismos autosexuales. Otros lo descubren a lo largo de ella.

Ghia Vitale sobre la gente que se pone en contacto con ella.

Más palabras para el diccionario: preguntas frecuentes sobre la autosexualidad y su vertiente

Debido a que son conceptos tan nuevos, las palabras autosexualidad y autoromance, descritas de la forma más básica, recuerdan a otros trastornos como el narcisismo. Algunos incluso las relacionan con un exceso de confianza, percepción que quienes se identifican como autosexuales buscan evitar a toda costa.

El sentirse sexualmente atraídas hacia ellas mismas no condiciona a las personas a sufrir de trastorno narcisista, el cual implica una percepción distorsionada del propio sujeto con respecto a su persona, creyendo que es superior a los demás y ansiando que su valor sea reconocido por otros. Las principales características del narcisismo son la falta de empatía por el resto de la sociedad y un ego desbordante que debe ser alimentado constantemente. Este no es el caso de un autosexual.

Ser autosexual no involucra sentirte superior a los demás ni buscar reconocimiento de otro, malentendido que Vitale busca erradicar fervientemente con sus artículos para dejar claro que se toma el tema de su autosexualidad muy en serio.

Narciso
Ilustración del mito de Narciso, de quien deriva el término narcisismo
Getty Images

Por otro lado, el hecho de llegar más allá y también proclamarse autoromántica genera dudas sobre la diferencia que existe entre esto y el concepto de self-love, si es que hay alguna. Quienes se denominan autorománticos describen la relación que tienen consigo mismos como una conexión amorosa más. Así como normalmente nos sentimos enamorados de otras personas, ellos están enamorados de sí mismos.

La idea de amor propio —popularizado como self-love gracias a la nueva ola feminista y los movimientos de concientización sobre la salud mental— se relaciona con acciones o pensamientos que mejoran la imagen que una persona tiene de sí misma y con ello, su autoestima. 

En este sentido, la distinción entre el amor propio y el autoromance no es muy clara, pues ambos conceptos se refieren a acciones similares. Testimonios de personas autorománticas dicen que ellos tienen citas íntimas consigo mismos que pueden implicar desde salir a tomar un café hasta darse un baño relajante. En este punto la línea que separa las dos ideas se vuelve difusa, pero para Vitale hay una distinción clave:

Cuando la mayoría de la gente hace self-care, esto no involucra sentirse excitado al mirarse a sí mismos o verse en el espejo. Algunas personas solo utilizan mascarillas y limitan su exposición a personas tóxicas. La atracción sexual es lo que lo hace diferente de la mayoría de las relaciones que las demás personas tienen consigo mismas.

Ghia Vitale

Si tomamos esto en cuenta, parece que todo gira en torno a un plano sexual, a esa satisfacción del goce, pues es lo único que rompe con el esquema tradicional de las relaciones humanas. Esto genera dudas sobre si es siquiera necesario tener dos conceptos distintos —autosexualidad y autoromance— para describir una sola experiencia, pues ser autoromántico implica necesariamente ser autosexual. Adicionalmente, muchos se preguntan si es necesario ponerle una etiqueta a todo esto.

Vitale considera que sí es importante tener un término que la identifique como parte de alguna comunidad con experiencias similares. Aunque el tema sea muy reciente y muchos autosexuales no se proclamen de esta manera, Vitale piensa que al escribir abiertamente sobre esto está contribuyendo a que otras personas que están en su misma situación se sientan libres de hablar al respecto.

Las personas se sienten amenazadas al oír hablar de autosexualidad porque es algo que ellos jamás han considerado. Saber el nombre de algo te ayuda a entender mejor qué es. Saber que soy autosexual es mejor que decir que me siento atraída hacia mí misma. Ahora tengo un término para ello.

Ghia Vitale

La falta de información al respecto ha sido tanto un obstáculo para Vitale, ya que le ha dificultado ganar mayor credibilidad, como para mí, pues me ha sido difícil encontrar fuentes teóricas sobre la autosexualidad. Ella reconoce que no hay estadísticas oficiales y muy pocos autosexuales que se identifican como tal comparten su experiencia en internet, por lo que se ha dado personalmente a la tarea de escribir sobre el tema.

Si bien aún no puedo asegurar que esto sea real, conocer el testimonio de Vitale, teniendo en cuenta lo amplio que es el espectro de la sexualidad, me hizo ver que tampoco puedo decir que no lo sea. Solo puedo pensar en una cita de Freud que dice: “La única desviación sexual es una completa ausencia de sexo, lo demás es cuestión de gustos”. Y entre estos gustos, para algunas personas, parecen estar ellos mismos. 

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