The Girl Code: ‘Sí, te acompaño a salir con el tipo raro’

The Girl Code: ‘Sí, te acompaño a salir con el tipo raro’

“Dupree” ha sido el desafortunado nombre que reciben aquellas almas en pena que no tienen mejor plan que acompañar a un mejor amigo/a a una cita, porque este se encuentra en tal nivel sudoríparo de nervios que podría servir de riego para una pequeña plantación y/o conuco.

Bueno, “Dupree” si eres un caucásico caraqueño sifrino que se pone bravo si le abollas el Contigo.

La tercera rueda en la cita también es conocida como, lamparita, candelita, florero, h*evón, o mi favorito: el-mira-por-la ventana-del-carro-disimuladamente-mientras-tu-mejor-amiga-se-da-las-latas-con-el-chamo-con-el-que-aparentemente-estaba-saliendo-porque-le-daba-cosita.

Es que todos hemos tenido la desfortuna de ser “Dupree” en algún momento. Al menos que claro, no tengas amigos o estos sean muy feos y nunca hayan tenido la necesidad de requerir una tercera rueda.

Pero como Tinder existe y ser cómico hoy en día es un atributo valioso, lo más probable es que el escenario de “lamparita” lo hayas vivido a llama cercana.

Lo vital es entender que entre el código de mujeres, aunque nos provoca ir a ver una película de Nicholas Parks con una banda sonora de saliva y aliento a cotufa ajena tanto como nos queremos afeitar las cejas, ser la tercera rueda es un requisito obligatorio para calificar con medalla de oro en la categoría de mejor amiga.

Capítulo 18 de The Girl Code: Sí, te acompaño a salir con el tipo raro.

The Girl Code: siempre que puedas, ayudarás a una mujer en una emergencia menstrual

The Girl Code: siempre dirás cuando una amiga está siendo una p*rra

The Girl Code: ‘No pararás de preguntar: ¿estás bien?’

Toda mujer hecha y derecha que se digne de llevar una chapa por la calle con la palabra “mujer” sobre ella, deberá acompañar a sus mejores amigas cuando ellas requieran de su presencia en una cita a ciegas.

Bajo cualquier circunstancia, si la labor es requerida, la mejor amiga deberá cumplir y asistir con la mejor actitud a la cita de la mujer en aprietos.

Si la cita es ir al cine y hay solo dos entradas, te sientas en la escalera; si es una cita en un restaurante para dos, te encompinchas con el mesonero para que te “acerquen una sillita”; si solo caben dos personas en el globo aerostático, tu dices que vas a prender la mechita; si van a nadar y a ti te da pánico el agua; te compras un bote y si la lleva a París, practicas contorsión para caber en la maleta de mano.

En realidad suena un poco más coherente incitar a nuestra amiga a no ir a una cita si no le provoca o insistir en que nuestra presencia además de robar atención va a parecer una clara señal de desapego y desinterés. Sin embargo, hay cierto nivel de locura atado al hecho de ser mejores amigas y nadar en contra del sentido común a veces es necesario para conservar equilibrio de una sana amistad duradera.

Estar presentes en la cita la protegerá de un posible secuestro estilo Taken y de que el tipo sea un violador. Además el insight y opinión general del sujeto va a ser mejor analizado si vives en carne propia su presencia.

Yo, como mujer hecha y derecha juro solemnemente seguir el artículo 18 de The Girl Code.

¡HOOZA!