Girl Code: siempre mentirás en situaciones necesarias

En La República, Platón propone que los Dioses le pusieron a los humanos un metal específico en la sangre.

Los gobernantes tienen oro, los auxiliares nacerían con plata y los campesinos y artesanos con bronce. En teoría los hijos de estos, nacerían con el mismo metal, salvo apartados casos en los que pudiese suceder que un campesino naciera con sangre de oro, que lo convertiría en un buen gobernante.

Platón resalta que aunque esto fuese una mentira, ayudaría a preservar el orden de la sociedad, a darle la oportunidad a los de estratos más bajos a gobernar y a que exista una sensación de propiedad y respeto entre gobernantes y gobernados.

Desde los 400 a.C. se está sumando a esta “mentira blanca”, centenares de historias sobre conejos que dejan huevos, ratones que roban dientes y viejos con sobrepeso que ponen regalos debajo de los pinos.

Entre mujeres, las mentiras benevolentes son necesarias y sobre todo útiles si se saben usar.

Capítulo 19 de The Girl Code: siempre mentirás sobre la gravedad de una papada

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Toda mujer, hecha diga y formada como una dama de sociedad, que se enorgullezca de llamarse como tal, deberá jurar hacer uso adecuado de mentiras benevolentes cuando estas sean necesarias.

Considerando que todas necesitamos un poco de coraje en ciertos momentos, una pequeña exageración o verdad maquillada puede ayudarnos a recobrar la confianza que necesitamos para seguir bailando toda la noche, poder salir con confianza con un chamo que nos gusta, tener la actitud correcta para una entrevista o podernos tomar la foto para el carnet de la universidad.

La mentira no debe excederse más allá de los límites de lo posible, ni debe ser tan mentira como para no sonar verdadera. El propósito de decirla siempre debe jugar a favor de darle un empujón al autoestima cuando se necesita y no deberá ser empleada cuando con ojos firmes y tono de voz serio nos digan “jura decirme la verdad”.

Aquí unos ejemplos de mentiras blancas (sujetas a ligeros cambios dependiendo de la ocasión).

  • No se te nota el bigote.
  • En verdad no te ves tan grave, pásate la mano por la cara que igual todo el mundo está sudando.
  • Si te subes el cinturón no se te nota tanto el rollito.
  • Tranquila, con un chicle se te pasa el olor del perro caliente de calle que te comiste con salsa de ajo.
  • No se te ve la papada si te tomas la foto desde aquí.
  • Si te pones un poquito de pintura encima parece que fuiste a la peluquería ayer.
  • Boba, obvio no se nota que no te has lavado el pelo en 3 días.
  • En verdad la fiesta no estaba tan buena.
  • Él está más gordo y la nueva novia huele a albóndigas de lonchera.
  • Seguro que tu mamá no está tan brava como te dijo. échate un traguito más y luego vamos a la casa.
  • Todo el mundo canta mal en el karaoke.

Yo, como mujer hecha y derecha juro solemnemente seguir el artículo 19 de The Girl Code.

¡HOOZA!

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