The Girl Code: no abusarás de tus amigas por trabajar con ellas

The Girl Code: no abusarás de tus amigas por trabajar con ellas

“Hey, cúbreme, voy en una cita con Jake”.

Es una de las líneas típicas de la rom com trillada que vemos los domingos en la tarde/noche cuando ya matamos el último capítulo de la serie favorita de turno.

El comentario data en un momento de la película en el que la protagonista A (dulce, aventurera y bella) le dice a la mejor amiga B (insegura, trabajadora y desafortunada) que necesita que cubra su ausencia en el trabajo del jefe (opresor y millonario) porque va a salir con el protagonista C (rebelde, estúpido y guapo), quien la está esperando fuera de la ventana con una moto y una chaqueta de cuero.

Lo siguiente es que con aire despreocupado la protagonista A toma una bufanda y casi flotando deja la oficina para que la mejor amiga B se pase un viernes sin salir tratando de cubrir el trabajo de dos personas porque la protagonista es una maldita egoísta.

Esa es la historia que nadie te cuenta en las películas, la versión de la mejor amiga que tiene que cubrir todos los desastres de la protagonista para que esta se ande follando a Jake y se enamoren.

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Y bueno se supone que eso es lo que hacen las mejores amigas, salir al rescate en momentos de necesidad, pero hay un límite.

The Girl Code capítulo 23: no abusarás de tus amigas por trabajar con ellas.

Toda mujer hecha y derecha que se haya dañado las uñas cuatro minutos después de salir de la peluquería, que haya querido patear a un patán en la entrepierna y que se menee por las calles haciéndose llamar como tal, debe jurar solemnemente no aprovecharse de sus amigas por trabajar en el mismo lugar.

Esta regla también aplica a la universidad y otros ámbitos académicos.

Aunque la complicidad siempre existirá, y como una buena amiga, tu contraparte debe cubrirte sin reclamar. En ocasiones, no es permisible en un cuadro de respeto mutuo que se abuse de la bonita casualidad que es compartir un puesto de trabajo entre mejores amigas.

El límite llega a las tres fallas, cuando una de las dos partes ya haya sido irresponsable en tres ocasiones. Pasadas estas, si la otra amiga no ha fallado (entiéndase la que cubre en el trabajo), sí hemos de exigir un cuarto favor, hay que hacerlo pidiendo disculpas y ofreciendo un trueque por los servicios.

Si una de las partes se vuelve holgazana y deja un trabajo de meses en los hombros de la otra amiga porque se ha pasado la primera de floja, enamorada o fiestera, la que ha hecho los favores está en todo el derecho de ponerse brava, iniciar una disputa para hacer dar cuenta que la otra es una egoísta y tiene un pase libre para llamarla “p*rra”.

Yo, como mujer hecha y derecha juro solemnemente seguir el artículo 23 de The Girl Code.

¡HOOZA!