¿Cuándo se supone que el estrés es bueno para ti?

¿Cuándo se supone que el estrés es bueno para ti?

Cuando estás en la semana de finales, tienes trabajo que hacer y una lista interminable de tareas, es difícil imaginarse el estrés como una reacción positiva; interrumpe nuestros ritmos biológicos naturales y alimenta comportamientos no saludables, como la pérdida de apetito, o el exceso de él, tensión muscular, insomnio, ansiedad e irritabilidad.

Ninguno de los comportamientos que disfrutamos experimentar en nuestro día a día.

Sin embargo, el estrés no solo es necesario para la vida, sino que, en algunos casos, es bueno para la salud siempre y cuando no raye en conductas deteriorantes.

El estrés nos ayuda a reaccionar ante una situación de peligro; y situaciones de peligro puede significar desde “no sé qué sabor de helado pedir” hasta la picada de una serpiente. Ante tantos escenarios de peligro desde que el ser humano tocó la tierra, las probabilidades de que los homo sapiens sobrevivieran sin estrés son prácticamente nulas. Sin él, nuestra especie ya estuviese extinta, porque al fin y al cabo, fue esta hormona la que nos ayudó a adaptarnos.

Mientras que el estrés fue una necesidad evolutiva por tantos años, ahora que no tenemos que cazar para comer y nuestra preocupación es “¿dónde dejé el celular?”, no parece tan útil para nuestro sistema.

Al ser una reacción natural, es difícil regularla. Podemos estar preocupados por un examen, pero nuestro cerebro piensa que estamos expuestos a la posibilidad de que nos ataque un tigre en los próximos diez minutos, así que se prepara para ello, y no para un examen.

Y es aquí cuando el estrés se vuelve negativo.

Nuestro cerebro interpreta de la misma forma el estrés en tareas cotidianas y el de las situaciones difíciles: te tensas, tu corazón se acelera, te bloqueas, sudas y reaccionas física y psicológicamente. Estas son reacciones que tu cerebro prepara para el “inminente” ataque, en su propia lógica, está salvando tu vida.

Si estuvieras en la edad de piedra.

Ahora, que no hay tigres en tu comunidad cercana, no es necesario estar listo para correr o defenderte, tu entorno no requiere de estas reacciones, por lo que se vuelven inútiles; solo una excusa para liberar cortisol por todo tu organismo en altas cantidades, en pocas palabras, la peor pesadilla de un médico.

Sin embargo, si bien el estrés en muchos casos puede ser negativo para la salud, la cantidad adecuada puede generar en tu cuerpo el nivel óptimo de alerta que mejora tu actividad cognitiva y de comportamiento.

Exponerse a cortos periodos de estrés prepara al cerebro para un mejor rendimiento. En estudios pasados se ha demostrado que los eventos estresantes importantes, pero breves, hacen que las células madre del cerebro proliferen en nuevas células nerviosas que mejoran nuestro sistema e incluso benefician nuestra memoria.

Para trazar la línea entre el estrés bueno y malo, es importante nuestra actitud. Si estás preocupado por el examen, puedes reaccionar de dos maneras: verlo como un reto, concentrarte para destacarte creativamente y obtener la nota que necesitas (estrés bueno) o deprimirte, bloquearte, mantenerte ansioso e irritable (estrés malo). Uno te impulsa y otro te desgasta. Tu sistema prefiere el que te motiva.

Puede que ahora no necesitamos del estrés para sobrevivir a ataques animales, pero mientras no se convierta en una patología, estar activos y enfocados nunca es un mal plan para nuestro organismo. 

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