Estás usando mal la palabra fetiche

Se ha vuelto normal el hecho de utilizar mal algunas palabras porque confundimos sus conceptos.

Por ejemplo, “este ambiente es demasiado bizarro” realmente no significa que estás en un lugar que te resulta raro. Según el diccionario de la Real Academia Española, la palabra “bizarro” se refiere a algo valiente o espléndido, lo que sucede es que confundimos esa palabra con “bizarre” que en inglés sí hace referencia a algo extraño o inusual.

Por tanto, si estás en una fiesta donde todo el mundo huele popper y hay gnomos bailando salsa, probablemente lo que quieras decir es: “este ambiente es demasiado extraño”.

El empleo de “tétrico” para decir que algo da mucho miedo también es incorrecto. El verdadero significado de esa palabra es que algo es demasiado serio y melancólico, no precisamente que algo es terrorífico.

Para que tomen notas cuando vayan a escribir sobre A Quiet Place (Un lugar en el silencio). Dios, qué mala es.

Cuando algo es “severo” no significa que sea una situación grave, de hecho, su verdadero significado solo hace alusión a una estructura rígida o duro en trato.

Así que si te dicen que el estado de una persona es severo, le puedes responder con el meme de Batman cacheteando a Robin y decirle que se lea un diccionario.

SLAP!

Otra palabra mal empleada en el vocabulario diario es “fetiche”. Si tu prima impertinente dijo ayer que tiene “un fetiche con Jersey Shore” probablemente no sea eso lo que quiere decir, y si sí es lo que quiere decir, es bastante extraño.

Aunque entre gustos y colores…

Sin embargo, para que puedas darle cátedra el domingo que viene como la persona intelectualmente superior que le vendes a tus familiares, adéntrate en este explainer sobre fetiches para educarnos un poco, evitar decir estupideces y corregir a aquellos que las dicen porque nos encanta tener la razón.

¿Cuál es entonces el verdadero significado de la palabra fetiche?

Aunque antes propuse el Diccionario de la Real Academia Española como punto de referencia, cuando busqué “fetiche”, me conseguí con lo siguiente:

“Ídolo u objeto de culto al que se atribuyen poderes sobrenaturales, especialmente entre los pueblos primitivos”.

Supongo que es correcto, pero no era precisamente lo que esperaba leer. En ningún lugar dice látex o tabú, por tanto insatisfecha me fui por el inglés. Allí descubrí una definición que me convenció un poco más.

Según el Oxford Dictionary, un “fetish” es:

“Una forma de deseo sexual en el cual la gratificación está sujeta, en un grado anormal, a un objeto en particular, un pedazo de ropa, una parte del cuerpo, etcétera”.

Luego me apareció también la definición de la adoración al tótem indígena, así que ya sabes que puede ser ambas cosas.

Entonces si a un chamo le gusta bastante un conjunto de ropa interior de encaje y quiere comprármela, ¿tiene un fetiche con eso?

No precisamente. Probablemente lo que tenga es una buena tarjeta de crédito y una adoración por Adriana Lima, pero no necesariamente tiene un fetiche.

Según la biblia de contenido dudoso sobre sexo y otras cosas que no quieres que la gente te vea leyendo en el consultorio del dentista, aka Cosmopolitan, un fetiche es cuando te sientes excitado por algo o una parte del cuerpo que no sea genital. Aparentemente lo tienes que tocar, oler y sentir para “encenderte” por decirlo de la forma más preparadora sexual de colegio posible.

Para que algo sea considerado un fetiche, es necesario que la persona lo tenga presente para excitarse, si no está, no se emociona sexualmente.

O sea, si alguien tiene un fetiche por un Furby, si no está en el cuarto ¿no sucede nada?

Pues no, y el mercado de la pornografía ha sido bastante benevolente con las personas con fetiches extraños. Hace tiempo me mencionaron que había porno de Mi pequeño pony y comprobé que era cierto.

Desde entonces no soy la misma.

Qué fuerte.

Fortísimo.

Ahora, ¿Las personas se levantan un buen día y después de desayunar deciden que tienen un fetiche?

Obviamente no. No es como decidir si vas a comprar un cepillo eléctrico o por lo menos eso fue lo que descubrí en la sección de Vice que trata sobre fetiches.

Hay un artículo en específico en el que entrevistan a personas con fetiches y ellos narran el proceso en el que descubrieron que tenían esa particularidad sexual.

Allí un sujeto llamado George, explicaba que descubrió que tenía un fetiche por la materia fecal por un video que vio en internet, y que gracias a las comunidades en línea pudo comprender lo que era ese deseo.

Y voy a parar ya de hablar de eso porque buscando información para este artículo me topé con cosas de las que no me provoca mucho escribir.

Gracias por tus servicios cadete

Lo que sea para servir a mi revista.

¿Cualquier cosa puede ser un fetiche?

Sí. Aquí puedes conseguir una lista de 46 fetiches extraños que hizo el cuasi respetado portal de noticias The Huffington Post.

Los más conocidos son el masoquismo y el sadismo, en el que la gente se excita cuando se hace o provoca daño físico o psicológico, popularizado por la novela sorprendentemente mainstream 50 Sombras de Grey; el voyeurismo que es cuando te gusta ver a otros tener relaciones; la zoofilia que es la de los degenerados que les gusta los animales; la pedofilia que es la de los monstruos que le gustan los niños y la necrofilia que es la de las personas que les gusta como demasiado el tema zombie.

O sea que todos los fetiches son extraños, criminales y asquerosos

Bueno sí, todos son extraños, no todos son criminales y lo de asqueroso supongo que depende de tus gustos particulares.

Hay fetiches inofensivos como la podofilia que es la de las personas que les encantan los pies; el parcialismo que es cuando tienes un fetiche por un parte del cuerpo no genital, por ejemplo el codo, o la actirastia que es cuando a las personas les gusta demasiado los rayos del sol.

Todo este tema es rarísimo.

Por eso insisto en que si tu prima dijo que tenía un fetiche por Snooki, probablemente no es lo que quería decir.

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