Diario de una Cuaima: las siete etapas de sacar conclusiones

Tomando la definición generada por la Real Academia Amarantística en un artículo anterior, una cuaima se describe como:

Sabiendo esto, hay que reconocer que las cuaimas en su esencia son personas con un olfato impresionante para lo sospechoso y con una capacidad increíble para ver lo que algunos dicen que no está ahí. 

Sin embargo, a pesar de que muchas veces puedas acertar, lo cierto es que cuando fallan, fallan duro. 

No obstante, no es importante el resultado, porque normalmente se pasará por el siguiente proceso que suele no terminar bien:

Leer más: ¿Qué es lo más cuaima que has hecho?

1. Sospecha

En esta etapa aplica la frase: «Si el río suena es porque piedras trae». Aquí es donde a la cuaima algo le empieza a oler raro y notan comportamientos distintos o con excesiva frecuencia. 

Las más extremas harán algo así:

2. Investigación

Es aquí donde empieza un trabajo digno de Sherlock Holmes que implica un compendio de investigaciones que incluye stalking en Instagram, meterse en las fotos de Facebook del 2007 del individuo en cuestión, hacer encuestas a conocidos, etc. con el fin de recopilar lo más que se pueda sobre el pasado sucio de esta persona. 

3. Recordarte de algo que te dijeron hace años

Es aquí donde vienen a la mente cosas que te dijeron hace años o antes de empatarte del estilo:

«Me dijeron que él es súper perrito así que ojo».

«Él es ex de Misifú, ¿no?».

«Su ex estaba loca».

«Él tuvo un jujú con Fulaneja de Tal».

4. ‘Connect the dots’

Una vez recopilada toda la información necesaria, se empiezan a generar conexiones que quizás son reales o quizás no y empieza una operación parecida a la de A Beautiful Mind en la que todos aquellos recuerdos, murmullos y likes a gente ajena en Instagram empiezan a cobrar sentido. 

5. Lanzar indirectas

Aquí empieza una serie de pequeñas puntas que se empiezan a lanzar que no dilucidan exactamente lo que la cuaima siente, pero es su manera de drenar el malestar y esperar a que el hombre entienda lo que se le está intentando decir de una vez por todas. 

Por supuesto, el hombre nunca entiende. 

6. Lanzar directas

El punto de desesperación es alcanzado cuando ya la cuaima habla directamente sobre el individuo en cuestión, y hace preguntas no tan inocentes. 

Muchos hombres son capaces de entender por donde van los tiros, pero algunos no. Para esos, el destino está en la etapa siete…

7. Explotar 

Aquí se le dice al hombre toda la hipótesis que se tiene formulada para ver su reacción, ante la (a veces) inevitable verdad de lo que se plantea. 

A pesar de que se pasó por un proceso de impresionante de investigación y lenguaje subliminal, el resultado nunca termina bien ni para la cuaima, ni para el novio. Ah… quizás tendremos que volver a evaluar este proceso para encontrar uno más efectivo. 

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