Cuando culpan tu mal humor a la menstruación

Deus ex Reglus: Eres tú, no mi regla

Deus ex machina, a.k.a “Dios desde la máquina”, es una expresión que se refiere al recurso literario que se utiliza para resolver abruptamente cualquier problema en una trama.

Normalmente se hace a través de la intervención de un elemento que no necesariamente tiene congruencia con la lógica interna de la obra. Es un fastidio encontrarlo en alguna historia porque son soluciones súper forzadas que vienen de la nada y no tienen nada que ver con los personajes o la historia… pero no es para nada tan fastidioso como Deus Ex Reglus (Nerd fact: En latín real sería Deus Ex Mensis), o el recurso de culpar a la menstruación de cualquier problema en el planeta.

Me parece injusto con las menstruaciones del mundo. Mi relación con mi regla es bastante estable. Nos llevamos súper bien. Principalmente porque nuestros objetivos están alineados: ella demanda autoritariamente un suministro constante de comida frita y yo mantengo 4 trabajos distintos para que siempre podamos comprar todo lo que se nos antoja.

Además, su existencia me hace sentir demasiado “Madre tierra”. Como esas mujeres hermosas de los 90’s que tenían el pelo larguísimo, usaban faldas anchísimas (que además les quedaban bien), y hablaban sobre su conexión innegable con la tierra a través de sus cuerpos. Solo que a diferencia de las hippies de los 70’s estas noventeras tenían como un metamensaje anti establishment de empoderamiento. Mi regla me hace sentir una con el universo.

Si pudiera construir una especie de Stonehenge en mi patio para hacer “fiestas de la luna” (¿Eso existe? ¿Podemos crearlas?) para celebrar mi menstruación todos los meses, lo haría.

Por todo me molesta horrible que el mundo sea enemigo de la menstruación y la hayan utilizado como explicación default para cualquier comportamiento que no les parezca el esperado. Es el chivo expiatorio de los douchebags y las personas incapaces de aceptar que a veces lo que dicen no está bien. Por eso, la próxima vez que estés a punto de decir “¿Qué pasó? ¿Tienes la regla?”, te invito a parar tan sólo unos segundos y hacerte estas tres sencillas preguntas:

  • ¿Estás seguro que no estás diciendo una imbecilidad? No tiene que ser algo grande como “Oh, la tierra es plana, obviamente”. Puede ser algo emocionalmente imbécil, como haber hecho un comentario pasivo agresivo que sabías perfectamente que iba a ofender pero no estás dispuesto a aceptar que eres una mala persona a veces.
  • ¿Estás hablando con un personaje ficticio escrito por un adolescente masturbatorio o con un ser humano real y multidimensional? Si es el personaje ficticio, pregúntale porque probablemente la menstruación sí sea la culpable de su cambio abrupto de humor. Si es un ser humano real detente a pensar en todas esas veces que has estado molesto, cansado, triste, o hambriento y en consecuencia no has reaccionado de la mejor manera ¿Todas veces que has reaccionado así fueron por la regla? Pregunta retórica, sé que la respuesta es no, así que ¡Sorpresa! Los demás humanos del mundo también son capaces de todo eso independientemente de si tienen úteros sangrantes o no.
  • ¿Eres un comediante en 1976 haciendo una rutina super novedosa sobre “qué tan diferentes son los hombres y las mujeres”? ¿No? Ok, entonces ya no es gracioso, novedoso, ni disruptivo preguntar si alguien tiene la regla, sigue adelante.

P.S: No, no tengo la regla en este momento, pero la estoy esperando con ansias para que la próxima vez que alguien me pregunte si la tengo pueda golpearlo en la cara y decirle “oh, es que tengo la regla. Ya sabes como es” y luego picarle un ojo. 

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