Dejarás un corazón roto tras de ti y eso está bien
ulay-marina-abramovic-corazon-roto

Dejarás un corazón roto tras de ti y eso está bien

Con regularidad, recuerdo esa imagen que se ha viralizado en años recientes de la artista serbia Marina Abramović y su expareja y colaborador frecuente, Ulay; esa en la que él sujeta una flecha que apunta directamente al corazón de ella, templando la cuerda del arco que Abramović sostiene en sus manos y poniendo su vida en riesgo. Sacada de su performance de cuatro minutos llamado Rest Energy, la imagen siempre me había hecho pensar en el poder que les otorgamos a otros para romper nuestro corazón cuando nos involucramos sentimentalmente con ellos, cuando tomamos el arco y les damos la flecha. Nunca la había visto considerando que, quizá, yo también podría estar en la posición de Ulay un día.

¿Por qué crecemos con la idea de que eventualmente nos romperán el corazón sin reparar en que tal vez nosotros seremos responsables de hacerle lo mismo a alguien más? Nos preparamos para sentir el dolor de no ser correspondidos, de ser engañados o de ser olvidados. Vemos películas románticas y nos ponemos del lado del personaje que ama y pierde. Escuchamos decir que “el primer corte es el más profundo” y le damos inicio a nuestra vida amorosa de todos modos, siempre previendo un corazón roto: el nuestro. 

Rest Energy (1980), Marina Abramović y Ulay. Corazón roto.
Rest Energy (1980), Marina Abramović y Ulay
MoMA

Conocemos lo que es lidiar con una ruptura amorosa teniendo el corazón roto, sabemos o hemos escuchado que no hay nada fácil sobre hacerlo. Es un proceso duro, deprimente, desastroso e irracional, lleno de incertidumbre y de altos y bajos, y ni los consejos que escuchamos alguna vez ni todas las películas románticas que nos hicieron empatizar con el personaje que sale herido nos ayudan a afrontar el dolor con gracia. Ahora, romper un corazón no es demasiado diferente, no si la relación que dejamos atrás significó algo para nosotros, pero para esta clase de aflicción no existe ningún tipo de advertencia o preparación. Esta nos visita de sorpresa y nos hace cuestionarnos si realmente, luego de una separación, existe un solo afectado.

No estoy diciendo que cada una de las personas que ha dejado un corazón roto tras de sí haya pasado un mal rato luego de abandonar la escena del crimen, ni tampoco que todo el mundo sea un entendido en lo que a responsabilidad afectiva se refiere, pero sí creo que separarnos de alguien a quien nos hemos acostumbrado tanto que cuesta imaginarnos existiendo sin ellos es un proceso casi imposible de manejar sin torpeza, estemos sosteniendo el arco o apuntando la flecha. Tal vez esto no lo entiendas aún, tal vez nunca hayas roto un corazón, pero yo sí y probablemente tú también lo hagas algún día. Y eso está bien.

Relation in Time (1977), Marina Abramović y Ulay
Relation in Time (1977), Marina Abramović y Ulay
Dazed

Voy a empezar diciendo que nadie realmente quiere romperle el corazón a otra persona. No es algo que traiga algún tipo de satisfacción, no te hace sentir superior ni te da la sensación de haber salido ganando. Que se nos deje atrás es extremadamente doloroso, pero partir tampoco es precisamente sencillo; es desprenderse intencionalmente de lo que te hace sentir cómodo, es lanzarse deliberadamente a la tristeza y la nostalgia, y no a la ligera se toma esa decisión. Si la diferencia principal entre romper un corazón y tener el corazón roto es la voluntad, entonces el duelo debe ser el punto en común.

La convicción de que eventualmente experimentaremos el dolor que significa tener un corazón roto nos distrae de lo que representa estar del otro lado y nos hace asumir que el primero en abandonar una relación sale ileso de la despedida. Esta persona de pronto se convierte en un villano, en un ser horrible que no tiene ni la más mínima consideración por los sentimientos ajenos ni nunca le dio suficiente importancia a su relación, y no es sino hasta que estamos en esta posición que entendemos que romper un corazón difícilmente se resume en una cuestión de buenos y malos.

Point of Contact (1980), Marina Abramović y Ulay
Point of Contact (1980), Marina Abramović y Ulay
MoMA

Ser quien decide alejarse no te exime de las emociones amargas que vienen con una ruptura. Ser quien decide alejarse es sentirse culpable, extrañar y creer que no hiciste lo suficiente, que no amaste lo suficiente. Estos no son pensamientos fáciles de ahogar y, aunque hayas sido tú quien terminó la relación, esta es una etapa en la que también necesitarás apoyo, compañía y consejos, porque sí, a veces romperle el corazón a alguien más implica, también, romper el tuyo. 

No se trata de victimizarse ni de suponer que el dolor propio supera el de la otra persona. Tampoco quiero decir que cada corazón que rompamos nos traerá desdicha y llanto, pues ninguna relación es igual ni tiene el mismo fin. La cosa es que siempre habrá alguien a quien le haremos daño y perdonarnos luego de eso será un desafío que la mayoría del tiempo sentiremos que no merecemos vencer. El peso de la culpa nublará nuestro juicio y nos hará vernos en la peor de las luces. Sin embargo, este sentimiento no es eterno y, si eres lo suficientemente paciente, te darás cuenta no solo de que tomaste la decisión correcta —para ti y para la otra persona—, sino también de que haber dejado a alguien con un corazón roto no te hace el antagonista de la historia.

Marina Abramović y Ulay en 1981
Marina Abramović y Ulay en 1981
Artforum

Nadie puede garantizar que la persona cuyo corazón rompimos nos vaya a perdonar algún día y, la verdad, esto no depende de nosotros. A veces el cierre con el que nos tenemos que conformar es simplemente el de saber que nuestras intenciones fueron honestas y que la decisión que tomamos, por muy dolorosa que haya sido, nació de una preocupación por hacer lo correcto. Tal vez esa persona comprenderá esto eventualmente y pueda ver la relación desde una perspectiva diferente cuando su corazón roto ya no sea una herida abierta, o quizá no lo haga y simplemente decida recordarnos con desprecio. Lo cierto es que si bien esto se escapa de nuestras manos, lo que sí es nuestra responsabilidad es reconciliarnos con nosotros mismos por haberle hecho daño a alguien más. Al final, de eso, entre muchas otras cosas, se trata la vida.

Las relaciones no son sencillas y no sin una buena razón es que existe un himno de los ochenta que sostiene que el amor es un campo de batalla. Involucrarnos sentimentalmente con otros es asumir riesgos y equipar municiones, pero también es descubrir de lo que somos capaces y saborear la victoria. Resulta imposible determinar si saldremos de la guerra con el corazón roto, hiriendo a alguien o dándonos cuenta de que, aun en medio del caos, hemos encontrado una zona segura. La única certeza que podemos tener es que no nos iremos con las manos vacías, sin aprendizajes o sin una percepción más amplia y detallada de quiénes somos y qué es lo que queremos. 

AAA-AAA (1978), Marina Abramović y Ulay
AAA-AAA (1978), Marina Abramović y Ulay
Marina Abramović Archives VG Bild-Kunst

Quizá la cantidad de películas en las que se retrate con más amabilidad al personaje que ama y sale herido sea abrumadoramente mayor que esas que le otorgan el beneficio de la duda a quien decide alejarse de una relación. Tal vez las mejores canciones sean sobre tener un corazón roto y no sobre romperlo. Y muy probablemente no sepas cómo manejar el proceso de duelo tras una ruptura que ocasionaste tú misma, ya que nadie te advirtió siquiera que podrías sentirte así. Se te cuestionará —y te cuestionarás— por qué estás triste si fuiste tú quien decidió terminar las cosas, quien ya no estaba enamorada o quien simplemente se dio cuenta de que sus oportunidades de crecimiento personal estaban fuera de la relación. Lo que necesitas recordar en esos momentos es que estos vínculos afectivos que tenemos la fortuna de experimentar se tratan de sentir: lo bueno, lo malo, lo fantástico y lo terrible; sentirlo todo.

Es válido que te sientas mal por haber roto un corazón; es válido que extrañes a esa persona; es válido no querer que esta te odie; es válido decir adiós; es válido necesitar apoyo; es válido que, aun en tu tristeza, sientas alivio; es válido volverte a enamorar y es válido tener compasión contigo misma, incluso cuando eres la villana en la historia de alguien más. Así que sí, está bien aceptar el hecho de que eventualmente le romperás el corazón a alguien, y esto no te hará mejor ni peor persona. 

Marina Abramović y Ulay en 2018
Marina Abramović y Ulay en 2018
Boers-Li Gallery

El amor es un ejercicio de confianza y esta no se basa en no alejarnos de la relación pase lo que pase, sino en hacer lo correcto y velar por el bien de la otra persona. Así como no se nos da a conocer que ocasionar un corazón roto puede significar un proceso de duelo para nosotros, tampoco nadie nos dice que liberar a alguien más de una relación en la que ya no estamos seguros de querer estar es, también, una forma de amor.

Algún día comprenderás todo esto, si no lo has hecho ya, y tal vez, como a mí, te pasará que entenderás que la prioridad en una relación no es amar eternamente, sino honrar la confianza que otras personas depositan en ti tomando decisiones que las protegerán a largo plazo. Es ahora, sabiendo todo esto, que puedo ver claramente que lo que estaban haciendo Marina Abramović y Ulay en Rest Energy poco tenía que ver con corazones rotos, porque siempre se trató de la confianza.

En Rest Energy, sostenemos una flecha sobre el peso de nuestros cuerpos y esta apunta hacia mi corazón mientras dos pequeños micrófonos hacen que se puedan escuchar nuestros latidos. A medida que avanza el performance, los latidos se vuelven cada vez más intensos y, aunque son solo cuatro minutos y diez segundos, para mí se siente eterno. Entonces, realmente es un performance sobre completa y total confianza.

Marina Abramović