#CuéntameMás: ¿cómo lidias con el ratón moral?

Existen muchas versiones del ratón moral: está la versión laboral, cuando haces algo que no quieres que tu jefa descubra nunca, o tus compañeras, en su defecto; está el ratón social, que normalmente es invocado por una mala borrachera, o quizás demasiado buena como para ser contada; y está el ratón moral en general: que acompaña las situaciones personales más incómodas, inoportunas y/o extrañas.

Y como el mundo -y mercurio retrógrado– está destinado a ponernos en las situaciones más peculiares, cada quién tiene una manera diferente de lidiar con el ratón moral.

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Mis primeras vacaciones “independent”

“Cuando la cago con mis amigas, acepto y callo todo tipo de buleo por cuanto tiempo ellas decidan torturarme. Sé que me lo merezco, entonces no digo nada y dejo que se diviertan”. -María Teresa

“Si la cago en el trabajo, intento ser demasiado proactiva la semana siguiente, literalmente hacer que mi jefa me ame”. -Carla.

“Si estoy borracha y quesua al mismo tiempo, soy horrible. Así que si me emborracho caigo en blackout y cuando me cuentan todo lo que hice, me escondo del mundo; no le hablo a nadie”. -Mavi.

“Me hago la loca, cara de tabla total”. – Maria Laura.

“Me pasa cuando en el trabajo de la universidad no hago nada. Aparezco un día y hago la presentación arrechísima y así me redimo con el mundo”. -Rebeca.

“Si es en el trabajo, brindo las birras”. -Gabo.

“Llego con mis impresionantes habilidades de oratoria”. -Ainoa.

“No sé, y creo que nunca sabré cómo lidiar con ese tipo de responsabilidades. La que he aplicado en mis 23 años es pedir perdón con ojitos del gato con botas y a veces funciona y a veces no”. -Carlos.

“Me agarraron en el carro con un niño y lo que hice fue llorar borracha. Eso siempre distrae”. -Arianna.

“Pido perdón y me encomiendo a Dios”. -Helen.

“Una vez me desaparecí del trabajo y tuve que vivir con el recordatorio de mis actos como por tres meses. No pienso cagarla de nuevo”. -Valentín.

“Me agarré al niño que le gustaba a mi mejor amiga y ella nos vio. Juro que no me acuerdo, pero igual dejé que me pegara y le hice cachapas de reconciliación”. -Daniela.

Aunque ciertamente no tenemos un manual para saber cómo debemos comportarnos cuando el escarnio público tiene su manto sobre nosotros, comprar cervezas siempre suena como la mejor solución.

Recuerda, aún vienen muchos mercurios en retrógrado, es bueno estar preparada.

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