¿Qué es lo más estúpido que has hecho para gustarle a alguien?

¿Qué es lo más estúpido que has hecho para gustarle a alguien?

¿Te acuerdas cuál fue la edad exacta cuando los niños (y niñas) dejaron de darte asco? A mí me pasó eso aproximadamente a los 13 años, cuando los babosos (lindos y feos) en la calle comenzaron a aparecer en mi mundo con sus piropos. Entonces me di cuenta que los niños tal vez no eran tan idiotas como pensé, y creo que ellos comenzaron a pensar algo parecido sobre mí.

El primer niño que me gustó se llamaba Orlando, era alto, tenía lentes y una voz muy gruesa para ser un niño que solo me llevaba dos años. Cabe destacar que nunca me prestó la más mínima atención, pero cómo lo intenté. Hice tantas estupideces como fue posible, hasta que la vida me hizo un favor y me permitió graduarme del colegio.

Mi amor nunca pudo ser, y menos mal.

Recuerdo que iba a todas las verbenas del colegio a las que iba él, me maquillaba y me peinaba de más, lo seguía a todas partes y hasta llegué a prácticamente gritar que mi banda favorita era la misma que la suya (justo al frente de él, qué casualidad).

En fin, no fue hasta la universidad que me di cuenta que hacer eso y muchas otras cosas son una estupidez. Sin embargo las seguí haciendo porque el amor, además de ciego, es imbécil; y estas personas también siguieron cometiendo imbecilidades, como yo.

“Seguirlo a través de todas las instalaciones de un edificio por horas hasta que me ladillé” -Arianne.

“Creé un personaje extranjero: Carlos Soundsgood” -Carlos.

“Leer un manual de aviación para hacerle creer que estaba estudiando para ser piloto” -Manuel.

“Intercambiarle mis audífonos de iPod (porque no me gustaban) por los suyos piratas” -Sofía.

“Meterme a su religión engañándome a mí mismo que me gustaba solo para que estuviera conmigo y luego me mandó a la mierda” -Óscar.

“Ir a ver películas malas en el cine” -Daniela.

“Brindarle todas las birras que le brindé. ¿Tienes idea del rial que me gasté?” –María Laura.

“Darle mi suéter porque tenía frío. La loca se lo quedó y nunca me paró bolas” –Antonio.

“Me enteré que su programa favorito era Mad Men y practiqué para comportarme como Don Draper, así todo sobrado y diciendo una frase inteligente de vez en cuanto. Por supuesto que terminé haciendo el ridículo, pero al menos mis panas se tripearon el show. Estaba en quinto año” -Juan.

“Todo” -Milena.

“Dejar de hablarle a mis mejores amigas porque ella se ponía celosa y ella fue la que me montó cachos” -Mauricio.

“Regalarle mi libro de Cien Años de Soledad. Chama, nunca regales libros a nadie, y mucho menos a un güebón” -Alexandra.

“Ponerme tacones” -Allison.

“Fingir que me gustaba hacer ejercicio” -Edgar.

Y tú, ¿qué idiotez has hecho en nombre del amor?