Boner inconveniente

Boner inconveniente

Sabemos que muchos hombres entran en esta página para saber qué tienen que decir las mujeres sobre tal y cual tema, y además, ver cuáles son nuestras opiniones sobre sexo, porno y demás temas R rated.

Ya hablamos sobre primeros besos, la primera vez teniendo sexo y de vaginas, bueno, de vaginas hablamos bastante. Esta vez, quisimos cambiar un poco la narrativa (u órgano genital, más específicamente), recopilando historias sobre aquella vez donde su miembro le falló al equipo.

Así que damas y caballeros (pero sobre todo caballeros), he aquí las historias de erecciones inconvenientes:

“En una misa en el colegio en plena comunión. Todavía me recuerdo de la mirada de los profesores” – Juan, 19.

“Una vez saliendo de práctica de fútbol, una chama me vio y me preguntó que si tenía un problemita. Le dije que lo que tenía era un problemota” – Juan, 19.

“Tenía semerenda parasón de huevo en la mañana y decidí irme al colegio igual. Resulta que faltó el que iza la bandera durante el himno y me dijeron a mi. El colegio entero me vio encargado pues”. – Andrés, 20.

“Iba a ir a almorzar a casa de los abuelos de mi novia, mientras sus papás se vestían para ir, mi novia y yo nos emocionamos un poco en sala y cuando salió su papá me preguntó que si tenía que ir al baño” – Carlos, 19.

“Cuando era guía de un campamento, me tocó disfrazarme de Tortuga Ninja, y me vestí únicamente con una licra verde. Estaba terminando de almorzar y me dio un boner inesperado, cuando me fui a parar casi mato a un niño del susto y me tuve que sentar por media hora más y servirme otro plato de comida que no me quería comer para pasar el rato”. – Pedro, 20.

“Mi pálida fue con el CICPC. Estaba en casa de una amigo, pegándole con esferas de paintball a todos los motorizados que pasaban. De repente llegan los tipos del CICPC a preguntar por alguien que estaba lanzando pelotillas de pintura, me dije que ni idea de quién podría estar haciendo eso. Mi pana confesó y nos llevaron a la comisaría y nos hicieron desvestirnos. Fue ahí cuando mi pene decidió pararse” – Jesús, 21.

“Estaba en natación, me dan ganas de ir al baño, cuando regresé todos los carajos se alejaron de mí y que ‘brother, estás encarpado’. Me montaron la joda como por 3 semanas” – Luis, 22.

“Un día que mi mamá decidió acostarse en mi cama, me levanté y que ‘¡noo! ¿qué haces aquí?” – Daniel, 24.

“Mis primas mayores se quedaron a dormir en mi casa. En la mañana me desperté como uno se despierta y no me di cuenta. La fui a saludar y me dijo que si tenía un problema allá abajo, le dije que que hacía viendo para allá” – Juan, 20.

“Estábamos en Dinamarca tirando en la sala, de repente escuchamos la puerta. Nunca me había vestido tan rápido, ni me quité el condón. Estaba vestido, pero habían rastros visuales” – Armando, 24.

“Empezaron a toquetearme unos pacos porque pensaban que tenía marihuana y bueno, fue sin querer” – Santiago, 23.

Sí es cierto que las mujeres la tenemos difíciles en muchísimos más aspectos de la vida (tacones, menstruación, etc.), pero este es un factor biológico del que (gracias a Dios, o la Madre Naturaleza, o lo que sea) prescindimos.

Better luck next time, muchachos.

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