#CuéntameMás: el momento en el que te sentiste totalmente independiente

A lo largo de nuestra vida hay momentos claves: el primer día en un colegio nuevo, la universidad, las experiencias detrás del volante y la primera quincena en un trabajo nuevo.

Situaciones que nos comprometen con el camino de evolución de nuestra vida, porque aunque lo hemos intentado, no podemos pasar lo que queda de nuestra existencia encerradas dentro de cuatro paredes con conexión al Internet y la clave de Netflix de nuestra mejor amiga.

Por mucho que eso podría preservar nuestra fe en la humanidad.

Sin embargo, estos momentos cruciales pueden salir totalmente bien, o totalmente mal; pero al final del día, siempre suceden y como es costumbre, muchas veces vienen acompañados de muy buenos cuentos.

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“Nunca me sentí tan independiente como cuando cambié mi primer caucho. Aunque estoy segura de que no puedo decir que lo cambié ‘yo sola’, al menos no llamé a mi papá llorando y saqué las herramientas” -Paola.

“Bueno, obviamente el día que tiré por primera vez” -César.

“Estaba en Margarita con mis mejores amigas y siempre dependíamos del mismo grupo de niños, nos llevaban y nos traían. Ellos sentían que ya por pagarnos un servicio teníamos que ir de allá para acá con ellos. En una de las noches nos pagamos nuestro propio servicio, nos fuimos y regresamos en taxi y hasta pedimos la mesa que queríamos. Casi que ni los saludamos. Lo llamamos ‘El Día de la Independencia’. Fue el mejor día” -Arianna.

“La primera vez que me di cuenta que dependía totalmente de mí fue un día que me mudé y ya no tenía roommate. Estaba sentada en el piso tomando vino de caja en una taza de café y comiendo los restos de pizza del día anterior” -Gabs.

“Emigré y conseguí un trabajo” -Daniel.

“Aprendí a hacer café y desde ese momento no he parado” -Andrea.

“Acepté un trabajo del que no tenía ni idea y a los dos meses me ascendieron. Me sentí el papá de los helados” -Fernando.

“Supongo que me sentiré independiente el día que compré bien queso parmesano, porque una vez mi mamá me mandó al mercado para comprarlo y le llevé coco rayado. Nos dimos cuenta después de que yo había bañado mi pasta y sabía a jabón frío con coco” -Ni se te ocurra poner mi nombre.

“Me fui de crucero con mis amigas y todas regresamos vivas” -Geraldine.

“Yo me sentía independiente cada vez que mis papás me daban 50 bolívares para ir al cine con mis amigos, me compraba todo lo que se me atravesaba y regresaba con vuelto” -Fabian.

“Hay muchos. La primera vez que agarré autopista sola, cuando mi carro se quedó sin aceite y mi mamá no estaba en Caracas y cuando cobré mi primer sueldo en un campamento” -Aili.

“Me siento independiente cuando me compro ropa sin preguntarle a mi mamá si me queda bien” -Daniela.

Quién se hubiese imaginado que irse de viaje con tus amigas e ir al mercado con una lista de compras podía ser tan complicado como para poner a tu salud y extremidades en riesgo. La supervivencia a esos pequeños retos que te pone la vida es lo que nos motiva a no hibernar en un cuarto.

Mentira, ¿quién quiere ser independiente cuando puedes vivir en el sótano de tus papás y aislarte del mundo? sin queso parmesano, por supuesto.

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