¿Crisis económica o crisis amorosa?: la inflación como el ‘mal tercio’

¿Crisis económica o crisis amorosa?: la inflación como el ‘mal tercio’

El año pasado, Venezuela ganó el premio gordo en la categoría de mayor inflación con un porcentaje de 1.133% de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Superando a Sudán del Sur, la República Democrática del Congo y Libia, que se quedaron tontos al lado de nosotros.

Pero eso ya tú lo sabías.

¿Te acuerdas cuando te quisiste comprar esa hamburguesa de la que todos hablan y cuando vas, el precio que te habían comentado tus amigos lo multiplicaron por diez? Bueno, ese es el día a día de un venezolano mortal y común. Nos acostumbramos a ver los costos fumarse una y dar vueltas como una montaña rusa. Solo que esa montaña nunca baja.

Desde que el Fondo Monetario Internacional hizo sus cálculos en febrero del año pasado hasta febrero de este año, la inflación subió a 6.147% según la Comisión Permanente de Finanzas y Desarrollo Económico de la Asamblea Nacional. Y la montaña rusa de las pesadillas sigue subiendo.

Amor vs. Inflación, ¿quién gana?

Esta situación no solo afecta al venezolano de forma financiera, sino también psicológica y socialmente. Eso es obvio, pero para ser más específica: la inflación afecta, quieras o no, en tu relación amorosa. Piénsalo como ese amigo insoportable que siempre se mete en la relación y los hace pelear y sentir inseguros de todo.

El trato del dinero, sea tuyo, mío o nuestro, siempre ha sido una situación de peso dentro de cualquier relación. A esto lo llaman “economía de pareja” y queda por completo por parte de los involucrados decidir si es un tema que pueda afectar negativamente o no. Nadie dijo que amar era fácil y la economía de países en crisis no lo hace fácil tampoco.

En las épocas de antaño, se dice que nuestros papás iban de restaurante en restaurante, hacían viajes al exterior con una frecuencia demasiado romántica y además vestían con ropa cara y de diseñador. Ahora me siento mal cada vez que voy al cine y dejo que mi novio pague las dos entradas y las cotufas. Su bolsillo es como una terminación nerviosa de mi cuerpo que me duele cuando hace este tipo de gastos. Y vice versa.

Lo que en algunas relaciones, se convierte en motivos de discusiones, angustias y hasta rupturas. Porque, ¿quién quiere salir con un chulo(a) que se consume como loco tu futuramente devaluado dinero? That’s right, nadie.

Las relaciones y la intimidad han cambiado a partir de una mala administración de gobierno. No solo en el aspecto de ir o no a tal restaurante o de si quedarse en casa viendo películas o no. Sino que también ha obligado a parejas separarse por kilómetros, víctimas de la famosa diáspora venezolana.

En fin, la inflación claramente no cree en el amor, pero no por eso, este se rinde. Lo único que no ha logrado la inflación es que nuestras hormonas dejen de alborotarse porque #humans.

Así que, ¿cómo están resolviendo las parejas?

Con una situación tan crítica como la economía venezolana, la pareja tiene dos opciones: aceptarla y fortalecer la relación o dejar que los afecte de forma tóxica. Si eligen la primera, la pareja buscará satisfacer sus necesidades románticas con alternativas distintas y creativas.

Me tomé la libertad de preguntar a algunos emparejados que han tenido que cambiar sus hábitos románticos debido a la situación y esto fue lo que obtuve.

“Indudablemente la inflación ha impactado todos los aspectos de la vida. Sin duda ya la mayoría no podemos hacer cosas que antes eran cotidianas o más comunes como comprar chocolates o flores, salir a comer afuera o hacer regalos costosos. Sin embargo, en esta situación es válido ser creativos. Tomando en consideración otro tipo de detalles o regalos distintos, por ejemplo una buena comida hecha en casa, regalos manuales, salidas a caminar o pasear para compartir” – Nohemi.

“Las alternativas son muchas, algunas son muchas cocinar en casa con ingredientes ‘baratos’ en lugar de comer afuera, hacer planes que no incluyan gastarse 2 millones en una botella, o invertir en algo que dure más que una tarde” -Ricardo.

“En lugar de salir, preferimos quedarnos en mi casa todos los sábados en la mañana/tarde y vemos pelis online – Daniela.

Pero, ¿qué pasa cuando no logran resolver?

Es difícil que una pareja corte únicamente por problemas económicos, a excepción de que se trate de irse del país. Y este tema ha causado varios corazones rotos. Porque con la migración de por medio, la opción es inminente: terminar o llevar una relación a distancia.

Y cada vez que pensamos en relación a distancia, siempre nos sale una abuela fantasma diciendo “con relación de lejos, felices los cuatro”.

Sin embargo, prefiero quedarme con el testimonio de una amiga:

“Uno decide cómo le afecta, en el caso de mi pareja y yo, decidimos unirnos aún más. No salir a gastar en quedarnos en casa del otro o salir a caminar, mejoró nuestra intimidad y nos ayudó a dejar de lado la superficialidad de todo el proceso. Si es meant to be, todo conspira para ello” – Paula.

Y yo, como romántica hippie malintensa que soy, creo fielmente en esto.

Lo siento, inflación, no puedes jod*rnos a todos.

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