Las creencias que en realidad no ocurren cuando sales del clóset

No todas las salidas del clóset son iguales. Hay tantas maneras de revelar tu sexualidad como homosexuales en el mundo; sin embargo, hay ciertos factores que hemos tomado en cuenta antes decir “hey, soy gay”, especialmente con nuestros padres.

Dependiendo de los valores y conocimientos de nuestro núcleo familiar, podemos ensayar en nuestra cabeza los escenarios que se desencadenan una vez que les informemos de nuestra sexualidad, si es que no lo saben ya.

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Nutriendo las posibilidades de leyendas urbanas y rumores de pasillo, a la hora de sacar a la luz la gran noticia, mantenemos expectativas que no necesariamente ocurren.

Es decir, hay reacciones parentales que solo ocurren en películas como Love, Simon. Con mucha suerte, esperamos que en realidad existan familias cuyo proceso haya sido tan natural.

Pero ya que no es el común denominador, enumeramos las expectativas del mundo LGBT+ que poco experimentamos en el 2018.

Ojo, no todas las salidas son iguales; apostamos por un mundo en el que en realidad no sea gran cosa.

‘Ya salí del clóset’

Suena increíble, pero especificar tu sexualidad no es una cosa de una sola vez en la vida. Puede que lo hayas dicho alto y claro ya, pero en la cultura en la que vivimos, sales del clóset todos los días; con diferentes personas, en situaciones incómodas o circunstancias obvias. Nunca dejas de salir.

Incluso, si tienes pareja, hasta una agarrada de mano puede ser salir del clóset.

‘Y ya, un peso menos’

Claro, que te sientes un poco más ligero. Pero el peso está lejos de irse. Esto, de hecho, puede ocurrir te hayan o no te hayan aceptado.

Si tu familia se lo toma bien y te aseguran que te aceptan, pueden sentirse reconfortados por no haber pensado en todas las situaciones, aspectos y factores en la que esta nueva información los afecta y te afecta a ti. En primera instancia, ellos aún no han pensado todo lo que ya tú has pensado.

A medida de que pasa el tiempo, ellos reflexionaran en todo lo que puedes vivir y a lo que te puedes exponer como consecuencia de tu orientación sexual. Pensarán en tus tías, primas, amigos, ataques homofóbicos, discriminación, elecciones de vida, etc.

‘Pasamos lo peor’

Siguiendo el punto anterior, ahora es que puede ponerse mucho más feo. Una vez que todos estos pensamientos y la incertidumbre de un futuro del que no te pueden cuidar, o al menos no tanto como les gustaría, se asienta, comienzan las preguntas incómodas, los razonamientos un poco ignorantes, las comparaciones y todo lo que pensaste que habías superado ya que saliste del clóset.

Aunque la ignorancia no se debe justificar, tienen derecho a afligirse o abrumarse por la nueva realidad que están viviendo.

‘Pues, es mi vida’

Estamos en el siglo XXI, posiblemente tus decisiones son tu responsabilidad y reconocer tu sexualidad te abre paso para vivir tu vida como querías; eso es claro, pero no borra el hecho de que como padres, es muy probable que ellos ya tuvieran tu vida escrita en piedra.

Han fantaseado mil veces con tu futuro, tenían planes para ti y un guión preciso a seguir, con este aspecto en mente, sus ilusiones serán desdibujadas y tendrán que vivir el luto por la heteronormatividad que asumieron inconscientemente.

En un mundo lleno de posibilidades, reacciones y escenarios, a veces tendemos a intentar prolongar lo improlongable. Negar tu naturaleza es imposible; y no necesariamente hay “buenos” o “malos” en las salidas del clóset. Solo personas intentando acostumbrarse a ideas que quizás nunca se habían planteado.

Sí, existen experiencias malas y también buenas, lo importante son los esfuerzos de ambas partes para hacerlo funcionar. 

Good luck!  

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