¿Cómo alimentarnos saludablemente en Venezuela, sin quedarnos en bancarrota en el intento?

Para nadie es un secreto los altos costos de absolutamente todo en este país. La mayoría del tiempo tenemos miedo de respirar, porque sentimos que va a salir alguien por detrás a cobrarnos.

La cosa se complica aún más al escuchar las recomendaciones de nuestras gurús de alimentación en cuanto a los productos que debemos comprar si queremos empezar a ser más fit y saludables.

Leche de almendras, polvo de açaí, frutos secos, jugos verdes a base de manzana y pera, proteína en polvo, siropes importados y muchísimos productos más son algunos de los que ocupan la larga lista que la gran mayoría de los nutricionistas mandan a la hora de empezar un régimen alimenticio nuevo.

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Para los venezolanos, muchos de estos productos son incomprables, y comparado con otras necesidades, realmente es prácticamente imposible incluirlos en el día a día. Esto hace que cualquiera se frustre y decida seguir siendo una gordita feliz o una flaca grasa (término algo despectivo y presumo que hasta con un dejo de envidia que los nutricionistas le adjudican a aquellas que aunque comen malísimo, son súper flacas).

Claro que sería genial poder comprar la lista entera de recomendaciones de Sascha Fitness o Verde y Rebelde, además que nada motiva y emociona más que ese mercado pre-dieta, pero como no es el caso, podemos adaptarnos a nuestra realidad y aún así poder alimentarnos saludablemente en Venezuela.

No necesitamos nada fuera de lo común, sino pensar bien qué tenemos a nuestro alcance y qué es lo mejor y más sano para nuestro cuerpo. Se necesita creatividad y solo un poco de conocimientos básicos sobre alimentos para poder elegir los que más aportes nutricionales contengan.

Nadie te está diciendo que te dejes de comer tus arepas de desayuno, simplemente puedes sustituir la harina por avena y ya tienes un desayuno altamente proteico. Nadie te dijo que dejes los dulces, puedes conseguir chocolate oscuro y darte tu antojito de vez en cuando. No necesariamente tienes que renunciar a tus jugos verdes, pero puedes sustituir las manzanas y peras por frutas divinas y caribeñas que tenemos en cada esquina y están al alcance de todos.

¿Quieres tu açaí bowl de desayuno? Puedes hacerlo con yogurt y una fruta congelada, lo decoras con otras frutas y granola hecha en casa. Quizás no tengas el aporte extra del polvo açaí original, pero estás creando un sustituto divino y perfecto.

Por lo tanto las excusas de “no puedo comer bien porque no puedo comprar todo lo que pide Sascha Fitness” van perdiendo sentido.

Ya si no quieres comer bien es cosa tuya.

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