Cómo ser saludable sin dejar de ser un foodie

Buenos días, mi nombre es Federica y llevo 18 años siendo foodie.

Mi historia comenzó el día que mi mamá compró los sabores más ricos de papilla porque los otros eran horribles. Verán, en mi casa se respeta y se quiere la comida. No es solo la manera de no morir de desnutrición sino también es un placer. Las comidas se planifican, se disfrutan y se comparten.

Es imposible que haga una nueva receta de ponquesitos sin que toda mi familia la pruebe y comparta sus opiniones, o que pasemos un domingo sin almorzar en familia porque sino ¿cómo compartiríamos cómo nos fue en la semana, el nuevo proyecto que estamos haciendo, el novio simpatiquísimo de mi prima Paola o las gaitas de Elena?

Habiendo nacido en este ambiente, es imposible que de un día a otro logre cambiar mi mentalidad por culpa de una dieta. La solución que encontré es simple: no cambies, pero busca placer en otros lados.

Así que a continuación les mostraré mi guía para ser saludable sin dejar de ser una foodie, ¡porque nunca se puede dejar de serlo!

1. Dale un twist a tu agua

Nunca he sido de esas personas que toman agua todo el día, de hecho, sólo tomo agua cuando tengo sed (sí, sé que ya estás deshidratado cuando pasa eso), y cuando me acuerdo. Para volverlo algo un poco más entretenido, intento incoporar comidas que me gusten como frutas o tés.

2. SPICE IT UP!

La clave para comida fit que no “sabe a dieta” son sin duda los condimentos. En vez que almorzar pollo a la plancha con ensalada verde todos los días (hasta que no lo puedas ver más), intentar marinarlo de distintas maneras usando curry o paprika. En cuanto a la ensalada, las opciones son ilimitadas: Buy your veggies and use them; también puedes jugar con los aderezos que uses, cuidando que no tengan demasiada grasa.

3. Si quieres algo dulce, ¡hazlo!

Demasiadas veces he tenido un antojo de dulce que haga lo que haga, sin importar cuantas zanahorias coma, no se va. En estos casos, muchas veces pensamos salir y comprar una barra de chocolate o un paquete de galletas. Pero esto, además de tener muchísima azúcar y preservativos, normalmente no quita el antojo. Mi consejo es hacer tus propios dulces con alternativos más saludables como cupcakes o galletas que suplan la mantequilla por yogurt, el azúcar por miel, y así sucesivamente.

Con la receta ques estoy obsesionada últimamente: Skinny Double Chocolate Muffins de Live Well, Bake Often.

4. Busca los alternativos para los carbohidratos.

Hey, yo amo los carbohidratos tanto como cualquier simple mortal, pero hay que entender que un plato de pasta con queso parmesano todas las noches no es la alternativa más saludable. Para esto, he optado por buscar opciones como pasta de calabacín, papas “fritas” horneadas de batata, quinoa en vez de arroz, etc. Muy Sascha Fitness, lo sé, ¡pero funciona!

5. Trae a una amiga.

Cuando eres un foodie, aplicar el “buddy system” a la dieta es tan efectivo como en el ejercicio. Buscar maneras de que comer saludable sea divertido hace que lo disfrutes muchísimo más, así que consigue a una amiga, amigo o pareja que también esté interesada en comer saludable, cocinen recetas, modifíquenlas y háganlas suyas.

6. Prepara tu cocina.

Hay veces en las que queremos ser saludables, y estamos listos para adentrarnos en la vida fit, pero cuando nos acercamos a la nevera, la torre de salsas y el pote queso crema no nos ayuda en nuestra misión. A mi parecer, estas son algunas de las cosas que siempre debes tener en tu cocina:

  • Aceite de oliva.
  • Yogurt natural sin azúcar.
  • Pan integral.
  • Claras de huevo.
  • Miel.
  • Cambur.
  • Fresh greens.
  • Mostaza.
  • Vinagre balsámico.
  • Avena.

Con esta pequeña selección de alimentos puedes hacer miles de combinaciones para distintas recetas.

7. Cuando salgas a comer…

Hacer dieta no significa no volver a salir a enfrentarte con el escenario de comida cargada de sal y aceite… porque la sal y el aceite son ricos. Más bien trata de moderar y tomar las mejores decisiones a la hora de pedir en un restaurante. 

Así que la hora que te enfrentes con el menú, te recomiendo seguir los tips de Keri Glassman (mis favoritos personalmente).

La moraleja de esta situación es que hacer que tu vida sea más saludable significa buscar maneras de disfrutarla y hacer lo que te gusta incorporando alimentos y hábitos que nos ayudarán a la hora de permanecer saludable o perder un poco de peso, si eso es lo que buscamos. 

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