#BitchYouDumb: no eres la última Coca-Cola del desierto

#BitchYouDumb: no eres la última Coca-Cola del desierto

Existe un estudio que asegura que nos percibimos menos atractivos de lo que realmente somos.

En teoría, las otras personas nos ven mucho más bonitos de lo que nosotros mismos pensamos.

En 2013 Dove sacó un comercial de 6 minutos que ponía a prueba esta tesis, y se demostró efectivamente, que “somos más bonitos de lo que creemos”. Por supuesto, el experimento me imagino que está sujeto a “cambios de sutilezas” en los resultados, necesarios para hacer un video cuchi que surta efecto en los compradores del jabón.

De todas formas, el comercial en cuestión sirve para el propósito del artículo:

Aquí de cierta forma podemos apreciar el esfuerzo de los publicistas de la magno empresa de productos de belleza para surtir efecto en aquella población que descubrieron, tenía un autoestima bajo.

Y es que en nuestra era, no tener confianza en nosotras mismas e incluso considerarnos inferior a los demás es un problema tan recurrente y serio como cualquier otra pandemia.

Viendo los cuerpos idealísticos de las revistas, las pieles perfectas de los artistas y la confianza avasalladora de los actores suele surtir un efecto negativo en el ego de los espectadores, y terminamos así con una generación entera sumergida en un egocentrismo alimentado por las redes sociales, pero en la que esta misma tecnología se derrumba la confianza y auto percepción.

Este artículo va para esas personas que son todo lo contrario.

El #BitchYouDumb de hoy:

“Es que mírame, estoy demasiado bella”.

Oh, honey…

A veces es un trabajo tedioso y no deseado subirle los humos a una amiga para que se sienta bonita y así salga a la fiesta de buen humor, crea que de verdad un chamo le está cayendo porque le gusta, para que deje de sentirse menos que las demás y simplemente se quiera como es.

Más insoportable suele resultar la némesis de esa amiga. La loca (y en ocasiones de moral dudosa) que piensa ser lo más bello nacido en el hemisferio sur del mundo en los 90’s.

Saben de quién hablo, esa narcisa auto consumida que pasa horas viéndose en el espejo, que tiene más selfies de ella que apuntes de la clase en el teléfono, la que te promete que deberías tener cuidado con el niño que estás saliendo porque le echó un ojo a ella primero, la que tiene Snapchat como Norte, Chiara Ferragni como Sur, los filtros como Este y una carrera como modelo de traje de baños en el Oeste.

Esa gafa que paseando por un centro comercial aprovecha cada reflejo de vitrina para apreciar sus dotes a veces no tan naturales.

La que dice comentarios como: “Es que mírame, estoy demasiado bella”.

“Si eres pesada, no es mi culpa que el resto del mundo sea más feo que yo”.

Dediqué tanto espacio para describir a narcisa antes, que olvidé criticarte e intentar espichar esa teta de aire que sustituye tu cerebro. Perdón, ahora sí:

Oh, honey…

Nadie niega tu belleza, pero los aires de Miss están pasados de moda. Además, grabar un comercial de cholas no te posiciona precisamente en dirección a ser una modelo de Victoria’s Secret.

Estamos debatiendo en qué momento decidimos ser tu amiga porque no recordamos la última vez que de tu boca agrietada por usar pinturas de Kylie falsa, salió una oración en la que no dijeras “yo”.

Está demostrado que casi 60% de lo atractivo de una persona recae en su actitud. Por ahora, hasta los cachorros consideran que Cruella de Vil tiene más carisma que tú.

“Ay, me encantó eso de honey. Me suena a una versión más catira y bronceada de mí”.

Oh…

En verdad chao, I give up contigo.

#BitchYouDumb: La última Coca-Cola del desierto seguro estaba caliente y sin gas, y el último tequeño en la bandeja en la fiesta suele estar frío y todo manoseado.

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