Aquí o en China: historia de una oferta indecente en España

Aquí o en China: historia de una oferta indecente en España

Hoy día el venezolano promedio se encuentra en las siguientes situaciones:

  1. Luchando contra las fuerzas malignas del comunismo dentro de sus mismas fronteras.
  2. O echándole un camión en cualquier parte del mundo.

Hago énfasis en la palabra “cualquier” porque gracias a 18 años de dictadura pura y dura, alrededor de cuatro millones de venezolanos (más de un 10% de la población) han salido de su país buscando cualquier otra situación de vida que no los obligue a hacer una cola solo para obtener una bolsa de comida.

Ocasionando esto que nuestro “desierto, selva, nieve y volcán” se mezcle inevitablemente con todas las culturas alrededor del mundo que, en muy buena nota, nos han recibido con los brazos abiertos.

Ahora, como este espacio está destinado para hablar de nosotras las mujeres, lo que nos gusta, lo que nos atormenta, y en la mayoría de los casos, lo que defendemos como señoritas hechas y derechas del siglo XXI, decidimos averiguar, mediante esta nueva columna, cómo entra la venezolana inmigrante promedio al mundo laboral en otros países.

«Pues como cualquier otra mujer que busca trabajo».

Es la respuesta que debe estar pasando por tu cabeza, pero no. Por el simple hecho de ser extranjera o latina, a miles de mujeres se les han presentado propuestas asquerosas, que la mayoría ve con normalidad, y que definitivamente resaltan la exigencia necesaria de nuestros derechos, aquí o en China.

Ver relacionados:

Leyes en contra de las mujeres en Rusia y en el mundo  

Lo que pasa con los “Grab ‘em by the pussy”

Los femicidios en Latinoamérica

Les presentamos a Cala Isava, mejor conocida como: @z77771777717777

¿A dónde te fuiste?

Madrid.

¿Por qué te fuiste?

Llegué a estudiar Ilustración Editorial. Me fui con ganas de expandir mi panorama, y también esperando encontrar un poquito de estabilidad y seguridad en el lugar en el que iba a establecerme.

Ahora, échame el cuento.

Hace más o menos un año buscando trabajo en una página de anuncios tuve una experiencia desagradable con una persona que buscaba niñera para su hijo. Resultó que el señor esperaba que trabajara 14 horas al día por 900 euros mensuales, y que a parte de limpiarle la casa y cuidar al carajito, también esperaba que fuera su pareja. Le respondí que se fuera pal’ coño y lo publiqué en Twitter. Y se hizo viral, comenzaron a llegarme muchísimos mensajes de chicas a las que les ocurrían cosas similares, algunos cuentos eran horribles. Lo que entendí de la cantidad de testimonios es que muchos utilizan esas plataformas de empleo para captar mujeres jóvenes e introducirlas en el mundo de la prostitución. Fue un terror y quedé exhausta porque la policía no puede hacer nada en esos casos, pero por lo menos causó un medio revuelo y algunos medios compartieron la historia.

Además de este caso, ¿has vivido otra situación similar en tu campo laboral?

A parte de esa experiencia no me han ocurrido cosas tan graves, es difícil conseguir empleos de servicio al público, hay muchísima demanda.

¿A lo mejor entre relaciones personales de trabajo?

De los trabajos que he tenido no he sacado experiencias negativas.

¿Cómo trata el residente promedio a la venezolana inmigrante?

El residente promedio de este país trata a la venezolana inmigrante como a cualquier mujer de la ciudad. Depende por supuesto de la persona con la que te toque interactuar, pero a veces tienen un trato bastante objetificador, lo cual puede llegar a ser bastante problemático que te digan cosas, que se te acerquen en la calle porque la cultura del catcalling está bastante presente y se sienten en la libertad de decir lo que quieran, ya que tienen los espacios públicos tomados por una masculinidad bastante tóxica. No diría que es solamente aquí en España, pero no lo había vivido tan de cerca como en este país.

¿Cuando te fuiste pensaste que el trato laboral hacia las mujeres sería diferente?

No pensé que hubiese un mercado que se aprovechara de la cantidad de mujeres jóvenes que están necesitadas de trabajo para acercarlas al mundo de la prostitución. Creo que mucha gente ni siquiera estaba enterada hasta que se viralizaron casos como el mío. Obviamente existe ese bache legal que no se encarga de atender casos como este, siendo España el país con mayor índice de prostitución de Europa. Por lo tanto, si a una chica se le presenta una situación como esta, en mi caso yo lo mandé a la mierda, pero pasarán situaciones donde las jóvenes están en mayor necesidad, o les pintan el trabajo color de rosas, independientemente de que sean o no extranjeras.

Aquí o en China, Cala hace lo posible por exigir sus derechos.

¿Cómo los defendemos nosotras?