Acumuladores, de Discovery Home & Health a la vida real

No sabemos si identificar como valientes o poco éticas aquellas personas que exhiben su vida para la televisión. Lo que a muchos les parece vergonzoso admitir en una señal internacional, a otros les parece una gran demostración de coraje.

De cierta forma ambas partes están en lo correcto, sí es vergonzoso ver cómo Kim Kardashian llora porque se le perdió un par de sus zarcillos de diamantes en el mar, pero también es admirable ver cómo chefs compiten en vivo por ganar dinero para la fundación de su preferencia.

Digamos que hoy en día hay televisión de todo y para todos, y es un hecho innegable que el reality tv es un éxito rotundo que forma parte de la sección más rentable del contenido televisivo.

Desde Jersey Shore hasta Pequeñas Grandes Mujeres, se han dedicado a mostrarnos a través de la pantalla la “realidad” de la vida de personas en situaciones extraordinarias en comparación con el común denominador. Hablo de realidad entre comillas porque para nadie es un enigma de lo oculto que las situaciones de “vida real” que nos muestran están más orquestadas que una marcha del oficialismo venezolano. Esto no quita que muchos de estos programas nos quiten la sonrisa de la cara por el asombro.

Acumuladores es uno de estos programas.

Transmitido desde la señal de Discovery Home & Health, Acumuladores se convirtió desde su primer capítulo en un shock para los televidentes, todo porque después de cada corte comercial cada quién se preguntaba “¿Cómo c*ño pueden vivir así?”.

Cada capítulo se dedicaba a exponer la vida de personas que luchaban con un trastorno de acumulación compulsiva o “hoarding” y su psicosis. Es bonito decirlo así sencillo, pero el término hoarding muta a una palabra terrorífica cuando descubres que estas personas pueden pasar 10 años sin ver su cama por toda la basura, que son incapaces de limpiar un plato, que les es imposible recorrer todos los cuartos de su casa porque los escombros son obstáculos y que sufren graves amenazas a la salud por haber heces y moho en el ambiente. 

Sí, pupú y hongos.

El primer caso de hoarding en récord data en 1947, cuando una pareja de hermanos fue encontrada muerta en Harlem. Los cadáveres fueron hallados uno sepultado bajo basura y otro muerto de inanición, el apartamento de 3 pisos tenía basura que llegaba hasta los techos con pasadizos para atravesar las habitaciones, entre las pilas de basura además de animales, 14 pianos y un carro, hasta el cuerpo de un feto de 2 cabezas.

Indudablemente desde entonces, la psicología ha dedicado tiempo y esfuerzos en comprender a las personas que padecen de este trastorno. Según se ha demostrado, los acumuladores son personas que han pasado por graves crisis y de alguna manera u otra, el trauma desencadenó este trastorno que puede ser vinculado a ansiedad, depresión e incluso déficit de atención.

Contrario a lo que el programa de televisión nos muestra, ser acumulador es más común de lo que pensamos. Aunque no conozcamos a nadie que tenga dentro de la casa 19 bicicletas sepultadas bajo infinitas cajas de cereal, el único requisito clave para ser un hoarder es que la obscena cantidad de cosas que adquieras interrumpa con el normal desenvolvimiento de tu vida o peor aún, amenace tu salud.

Hay cierto morbo por ver desde la seguridad de tu limpia sala cómo las personas en Acumuladores luchan diariamente contra una situación de desorden que evidentemente está fuera de control, pero debería darnos miedo el hecho de que es un peligro que vive en casa de aproximadamente 1.4 millones de personas en EEUU, según PsychCentral.

Cómo dirían en Caracas: “Eso es buuuuuuurda chama.”

Pues sí chama, sí lo es.

Y aunque no contemos con las instituciones o infraestructura para calcular la cantidad de acumuladores en Venezuela, porque tú sabes, socialismo del siglo XXI; basta con mirar con desagrado los closets de muchos abuelos, las casas ajenas y los hábitos de conocidos para reconocer un hoarder.

Según David Tolin, un psicólogo que compartió sus conocimientos de hoarders con WebMD, lo que siente un acumulador con sus pertenencias es eso, pertenencia. Los acumuladores intentan llenar un vacío con las cosas que compran, incluso con la basura, y cuando se sienten forzados a botarlas los invade un sentimiento de abandono extremo y de ansiedad.

Cómo dirían en Caracas: “Qué heavy

Pues sí, muy heavy.

Bajo este criterio quisimos preguntarle a 3 personas que sospechábamos sufrían de hoarding sobre los dispuestos que estarían de desprenderse de sus “excesos”.

“Niña, pero si eso lo voy a usar en algún momento, tú qué sabes si Federico va a necesitar algo de eso en el colegio. A su papá nunca le tuvimos que comprar nada porque aquí todo se guarda. Lo que pasa es que ustedes nunca han tenido necesidad, compran todo nuevo porque pueden. Eso está todo bien allá arriba mijita, no habré revisado en un tiempo, pero cuando me muera me darán las gracias.”

(81, señora que tiene la parte superior de su casa colmada de “recuerdos” y “basura”, no se ha caminado por allí desde el 2.000)

“No me gusta botar las cosas, en verdad nada de lo que tengo es basura”

(20, chama que todavía conserva ropa de la pre adolescencia, los dientes que le guardaron sus padres del ratón Pérez, todas las entradas de cine desde que tenía 13 y un arsenal de “corotos” que solo permiten sentarse sobre la cama.)

“Yo no tengo un peo, déjame.”

(32, jóven que vive en un chiquero, no al estilo típico de hombre soltero, sino al nivel de que no sabe dónde está una maleta que compró hace 3 años. El apartamento tiene solo un cuarto y una cocina integrada a la sala.)

Aunque es poco preciso y hasta ingenuo decir que corres el riesgo de ser un acumulador por no recoger la ropa de “la silla”, después de ver estas imágenes y leer, no caería nada mal hacerle caso a tu mamá cuando te manda a recoger la toalla del piso.

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