¿Acaso alguien se salva de los viejos verdes?

Supongo que es inevitable encontrarse de manera random con esos típicos babosos que nunca maduraron. Pues a sus cincuenta y pico de años siguen deambulando por las calles aterrorizando tanto a chicas como a chicos con sus obscenidades disfrazadas de piropos.

Son mejor conocidos como “viejos verdes” pero no por ser algún tipo de hippies ecológicos sino por ser una especie de ogros. Ogros que buscan alimentarse de seres considerablemente menores que ellos, como buscando carne fresca e indefensa cada vez que les da hambre.

Y es inevitable porque de cada diez hombres, a siete le gustan las mujeres más jóvenes. Algunos pueden decir que es algo evolutivo que facilita la procreación, pero si un viejo asqueroso le está haciendo un comentario sexual a una niña de 12 años sobre su vagina, no hay ningún rastro de evolución ahí.

Así que desarrollé una teoría que implica que TODAS las jóvenes de más de 20 años han tenido en algún momento de sus vidas un encuentro con un viejo verde, a través del medio que sea. Eso me llevó a los siguientes testimonios que, si ponen atención, entran en cierta categoría general sobre la presencia de los viejos verdes en casi todos los aspectos de nuestras vidas.

El viejo verde profesor

“Nunca me había tocado un profesor así, todas mis amigas siempre me decían que no metiera la materia con él porque era un sádico, pero xs, era el único que estaba en un horario chévere. Me arrepentí. Pues para mi ocasional lamento, soy una mujer de tetas grandes, obvio que no ando escotada por la universidad ni nada por el estilo, pero aunque llevara suéter bufanda o lo que fuera, el tipo nunca me miró a los ojos. Cada vez que le preguntaba algo de un parcial o pasaba por mi pupitre mientras daba la clase, se quedaba mirando mi busto demasiado tiempo para yo notarlo.

Así que un día el pana me dijo que necesitaba hablar conmigo sobre una pregunta de mi parcial que yo no supe responder, entonces empezó a decirme que debería prestarle más atención, que una chica linda como yo no debería andar pendiente de otras cosas por ahí y que él podría darme clases privadas si lo necesitaba, todo esto viendo a cada rato mis senos. fue súper incómodo. El asqueroso hasta me pidió mi número. Le dije que no hacía falta, y que mi mamá me estaba esperando. Cabe destacar que yo tenía 18 y él como más de cuarenta, no sé. Al final dejé de ir a las clases, me raspó y metí luego la materia con otro profesor. Después me enteré que lo botaron, pero bueno al menos la chama que lo sapeó tenía más bol*s que yo” -María Isabel.

El viejo verde de la calle

“Una vez un motorizado viejo de Caracas me agarró una nalga en el semáforo” -Estefanía.

“Hace como dos años, iba de camino al trabajo y mientras pasaba por una calle vi que un viejo me iba a pasar por el lado pero no le paré mucho. Cuando lo hizo me dijo al oído ‘seguro tienes esa cuca divina’. Me provocó darle una patada en las bolas, pero solo quería salir de ahí” -Sofía.

El viejo verde del club

“Un día me había invitado una amiga a salir a bailar a una zona medio turbia, pero bueno, dije que sí. Cuando llegué al lugar me dio mala espina pero ya qué caraj*, ya había llegado. Resultó ser un lugar ‘gay friendly’ o algo así, no le paré porque andaba con mi amiga y unos más que me presentó. Como a la media hora veo que hay un par de viejos pegados a mi grupo y normal pues, no eran lo únicos viejos del local. Pero luego de un rato, volvieron a aparecer pegados al lado mío.

Ahí me di cuenta que la vaina iba medio rara, el viejo no dejaba de mirarme. Estuvo ahí como treinta minutos viéndome fijamente mientras bailaba con mi amiga. Luego fui al baño y cuando salí, me conseguí al viejo otra vez. Cuando fui a mi grupo cuadré con mi amiga (con la que no iba pendiente, por si acaso) y nos empezamos a agarrar la mano para ver si entendía y nada. Al final no sabía qué hacer y le di un beso a mi amiga. Fue ahí que se acercó y dijo ‘Sos el más lindo que he visto en toda la noche, una lástima’ y por fin se fue. Ahora mi problema es que mi amiga no entendió que era para ahuyentar al viejo” -José.

Por ahora, mi teoría es correcta, pues los viejos verdes están en todas partes y lo único que puedes hacer es estar atenta, no malinterpretar las señales y alejarte de ellos lo más que puedas.

Ahora, si eres de las que te gustan mayores, solo no elijas uno que sea verde y baboso.

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