La pasarela de Vivienne Westwood es todo lo que la moda debería ser

La moda de Vivienne Westwood siempre ha sido subversiva; sin mucho interés por lo políticamente correcto, sus pasarelas tienden a ser la mezcla perfecta de locura, descaro, protesta y una sana dosis de incomodidad.

En su carrera como diseñadora se ha burlado de los estereotipos, los géneros, la edad y los roles de la sociedad. Tan progresista como una mujer de 76 años puede ser, cada temporada es su nueva oportunidad para retar al sistema y demostrarnos que siempre hay algo que puede confeccionar para hacernos hablar, no importa que ya lleve más de 36 años presentando colecciones en las pasarelas de la industria.

En esta oportunidad, Vivienne escogió los espacios del London Fashion Week para improvisar una actuación circense que contrastara el entretenimiento de la moda y la seriedad del problema medioambiental; algo que solo ella podría hacer montada en los hombros de un modelo/acróbata/bailarín/contorsionista.

Y como sabemos que la industria -y el mundo- sería mucho mejor si todos fuéramos como Vivienne Westwood, decidimos enumerar todo lo que hizo bien en su show Spring/Summer 2018 para esperanzarnos de que quizás en un futuro todo el sector de la moda será así.

Sin género

Aunque era el London Fashion Week Men’s, desde hace más de siete años sabemos que Vivienne no cree en las etiquetas de género. En la pasarela desfilaron hombres maquillados, mujeres, hombres con pantimedias, vestidos, faldas, escotes y plataformas.

La mayoría de las prendas de esta colección son unisex, sin mucho escándalo por vestir a un hombre con piezas que estamos acostumbrados a ver en el clóset femenino, Vivienne dejó a nuestro propio criterio qué queremos vestir y cómo lo queremos vestir.

Crítica

La banda Levent & Taylor se encargó de recordarnos durante el desfile todo lo que está mal con nosotros. 

“Inside our closets I’ve seen murder, fire and sin. We steal, we consume, we rape each day. We rape the earth, we rape the land. We are motherfuckers”

La misma colección recibió el nombre de “We Are Motherfucker”, porque según la diseñadora en cierto modo, todos lo somos. Ya sea porque decidimos ignorar que “solo quedarán un millón de personas para el final de este siglo, porque la tierra será inhabitable”, o porque no le prestamos mucha atención de dónde viene nuestra ropa.

Gran parte de la colección, y la piel de los modelos, estaba llena de símbolos del póker; para Vivienne cada uno significa algo diferente. Los corazones son el amor y el mundo libre, los diamantes representan la codicia, la putrefacción de nuestro sistema y la propaganda. El falo las guerras y conflictos mundiales, y el triángulo pretende personificar a las miles de compañías que “violan la Tierra” todos los días.

Además, el recurso de payasos, equilibristas y malabaristas era su forma de denunciar el circo que ahora llamamos mundo. So clever.

Reciclable

Desde la imagen publicitaria y la invitación, hasta la pasarela, el principal tema de conversación fue el medio ambiente.

Vivienne estampó eslóganes en chaquetas para castigar las políticas anti-sostenibles, pegó desechos en las pantimedias, deshilachó prendas, confeccionó coronas fabricadas con limpiadores de pipa, hizo toda una colección de la mano de artesanos y textiles amigables con el ambiente, y vistió a los modelos con zapatos hechos con botellas de agua reutilizables. Su mensaje es claro.

Anti-consumista:

De la mano con su protesta por el medioambiente, Westwood dejó un manifiesto poco amigable con nuestra naturaleza consumista.

“Compra menos, elige mejor, hazlo durar”

Diseñó lentes con monedas pegadas en el cristal para representar cómo nuestra sociedad está embrutecida por la ambición por el dinero, dibujó signos de dólares por todos lados y pintó las manos y las bocas de algunos modelos de rojo, un saludo al daño que le hacemos a la tierra solo para saciar nuestra “necesidad”.

Aunque su principal target fuimos nosotros, la nueva colección de Vivienne está mucho mejor pensada de lo que parece; es moda inteligente, ese tipo de obras que la industria necesita para abrirnos los ojos y regañarnos de vez en cuando.

Además, siempre es buena idea ver a Vivienne Westwood bailando en los hombros de un modelo mientras que Anna Wintour sufre de un tic nervioso. 

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