La declaración política en la alfombra roja no le salió tan bien a la ministra de cultura israelí

La declaración política en la alfombra roja no le salió tan bien a la ministra de cultura israelí

La moda es un buen medio para hablar de política. Lo vimos cuando las mujeres exigieron igualdad vistiendo jeans, cuando las minifaldas se convirtieron en el escudo del movimiento y cuando el esmoquin masculino llegó al closet femenino. Hasta hace una temporada los diseñadores utilizaron sus piezas para rechazar a Trump y antes de las elecciones, las marcas británicas aprovecharon las pasarelas de la Semana de la Moda para promover la campaña «in», en contra del Brexit.

En todos estos casos, la fusión entre la política y la moda ha salido bien. Pero hay momentos en los que querer hacer una declaración política por medio de un vestido no es el camino indicado. No tenemos que ir muy lejos para comprobarlo.

La ministra de cultura israelí, Miri Regev, apareció en la alfombra de la ceremonia inaugural del festival Cannes portando un vestido estampado con la ciudad de Jerusalén. Para la ministra, esto fue un simple homenaje a los 50 años de «soberanía» que se cumplen desde que Israel recobró el control de la ciudad, liberándola de otros grupos que la reclamaban y reunificándola como la capital «eterna e indivisible de Israel y el pueblo judío».

Aunque todo en papel suena muy bonito, el fondo histórico es mucho más complicado que «50 años de soberanía». Jerusalén es un tema delicado en el eterno conflicto israelí-palestino, en el que aunque las fronteras «hayan sido delimitadas», la realidad refleja un constante miedo por perder más tierras con alto valor religioso, tanto para el Islam, el cristianismo y el pueblo judío.

En pocas palabras, la lucha de Israel desde 1967 (para no recapitular desde el comienzo de los tiempos) ha sido mantener el control de Jerusalén, aun cuando gran parte de la comunidad internacional es testigo de la cantidad de musulmanes y palestinos que viven en la zona israelí.

Es aquí cuando la mala decisión de la ministra entra en juego. Tomando en cuenta que el 41% de la población del este de Jerusalén es palestina, y el estado en sí no tiene el absoluto control, celebrar 50 años de soberanía solo se ve bien en los libros de historia, no en la vida real. 

«Estoy orgullosa de celebrar esta histórica fecha mediante el arte y la moda, y me hace muy feliz que este trabajo del diseñador israelí Aviad Herman sea tan conmovedor y honre al hermoso estatus de nuestra capital eterna, Jerusalén» – Miri Regev. 

Por supuesto, la incoherencia de la extrema derecha no pasó desapercibida. El Internet quiso evidenciar la polémica decisión de Miri Regev de la mejor manera que conoce: con memes. 

Aunque la ministra de cultura Miri Regev sigue apegándose a su versión de los hechos, romantizando la idea de que su vestido honraba la situación actual de Jerusalén, solo necesitamos un par de clicks para comprender la realidad alterna que vive la ciudad disputada por todos internacionalmente. Una vez más el Internet nos recuerda que no se puede tapar el sol con un dedo, menos cuando existen los memes.   

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