La temporada “pre-fall” se convirtió en una pasarela de experimentos

Cuando ves candelabros como vestidos y sombreros de ositos de peluche, es difícil preguntarse cómo los diseñadores podrían llegar a ser «más creativos». Nunca te imaginarías que realmente están limitándose a la hora de llevar sus diseños a la pasarela. Pero te tenemos noticias: lo están. Su creatividad no solo llega hasta crear pseudo-monstruos peludos para accesorizar tu cartera, va más allá.

En ánimos de probar nuestro punto, no hace falta mirar muy lejos. Un vistazo a las colecciones pre-fall es suficiente para darse cuenta de que dejar volar la imaginación de las marcas es necesario para revolucionar las pasarelas convencionales.

Empezando por el hecho de que “pre-fall” ni siquiera es una temporada real, sino una excusa de la industria de la moda para agregar fechas al calendario con colecciones flexibles y más versátiles que inauguran el “no-season season”, los diseñadores han decidido que lo único que necesita esta no-temporada son eventos interesantes que convenzan a las personas de prestarle más atención a la pasarela sin una propuesta concisa, pero creativa al menos.

Entonces, ¿realmente cuándo comienza el “pre-fall”? Tal como argumentamos antes, las colecciones no se guían ni por el frío ni por el calor que caracteriza a una temporada, normalmente las piezas del pre-fall se pueden usar en cualquier momento del año, por su versatilidad, y pueden pasar meses en las tiendas de departamento sin sufrir ninguna ola de descuentos. Pero según la industria de la moda, pre-fall comienza a finales de noviembre y dura hasta enero.

Mientras que es una de las temporadas más poderosas comercialmente, estas colecciones (igual que todas las exposiciones últimamente) están enfrentándose a cambios sustanciales en el calendario de la moda. Aunque no es común que los diseñadores organicen eventos grandes para mostrar sus colecciones previas a otoño, sino que las presenten por Internet, la naturaleza de las temporadas de shows a gran alcance les ha abierto las puertas a los diseñadores para experimentar cómo, dónde y cuando debutan sus nuevas piezas.

Gracias a la flexibilidad en los horarios, la diversidad geográfica y las restricciones de tiempo más largas que para cualquier otro fashion show, el pre-fall ha dejado de ser importante solo por su pico en ventas, sino por la imagen y el buen marketing que está originando.

«Pre-fall ha sido ese niño oculto que en realidad dirige el negocio, pero el hecho de que las marcas ahora están tomando en cuenta las presentaciones demuestra que están siguiendo a sus clientes con el fin de ser más relevantes» – Rony Zeidan, el fundador de la agencia Ro NY.

Este año Valentino llevó a cabo por primera vez un show pre-fall en New York, con una cena en el Beekman Hotel seguida por una presentación de pasarela. Aunque Valentino acostumbra mostrar sus colecciones en Milán, este año decidió aventurarse en los suburbios de Manhattan. Missoni siguió su ejemplo: la firma con sede en Milán celebró su presentación en Nueva York, en su tienda en el Madison Avenue. Stella McCartney convirtió su runway en una celebración más grande, fusionando la música y la moda, con artistas como Alicia Keys animando el show en el Cotton Club de New York.

Givenchy también organizó un evento para presentar su presentación pre-fall, pero en tres lugares diferentes de Copenhagen: la sala de conciertos Vega, el Hotel Astoria y una gasolinera. Cada uno de los shows correspondía a un tema diferente de la colección, tanto de ropa femenina como masculina.

Aunque el auge de la nueva «Semana de la Moda pre-fall” parece calar en los fanáticos de la moda, esta no-temporada no es inmune a la crisis de identidad que está atravesando la industria de la moda. Ya que la mayoría de las piezas no llegan a las vitrinas sino hasta verano, las marcas pueden llegar a sufrir la misma desconexión con el cliente que está afectando al calendario tradicional. Con movimientos como el de see-now-buy-now, algunas marcas como Burberry, Mary Katrantzou y Zeidan han encontrado la manera de presentar sus colecciones “pre-fall” y sobrevivir al escrutinio de los clientes que defienden la compra de las piezas al momento.

Por lo menos, ahora no tenemos que esperar por pasarelas bi-anuales para ver un buen fashion show; quizás el mundo de la moda lo único que necesitaba era alejarse de lo tradicional para encontrar su núcleo de creatividad. 

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