Estas son las peores tendencias en las que cayó nuestra generación

Mi relación con la década de los 2000 es algo extraña. Amo lo que nos dio la cultura pop de esa época —Lindsay Lohan de fiesta con Paris Hilton y Britney Spears, el video pornográfico de Kim Kardashian o Jessica Simpson confundiendo el atún con el pollo—, pero le temo profundamente a las tendencias que nos acompañaron durante esos años. Para bien o para mal, si eres de mi generación, esas prendas horrendas que fueron vistas como lo mejor de lo mejor durante esos tiempos oscuros te alcanzaron en tu juventud. ¿El lado malo? Te tocó vivirlas. ¿El lado bueno? Puedes atribuírselo a tus años de inocencia y mal juicio.

Puede que te interese:

Hoy decidimos tomarnos un momento para recordar tan espantosas tendencias para que nunca olvidemos que no debemos permitir que vuelvan… jamás. Ah, y si aún usas algo de lo que estamos a punto de mencionar, lamento decirte que como Lindsay Lohan a la cocaína, debes decirle adiós.

Las bermudas de cuadros

Yo no sé qué pasó. Ni siquiera recuerdo el momento en el que estos shorts se volvieron un must, solo sé que de repente yo tenía unos en mi clóset y los usaba para las convivencias escolares cuando estaba en primaria, donde los otros niños también estaban usando sus mejores bermudas de cuadros. Supongo que puedo agradecer que los míos no fuesen de colores chillones como los de las fotos, pero el daño está hecho de todos modos. Según lo que he conversado con personas conocidas, también existieron con bolsillos a lo cargo shorts… simplemente trágico.

Las pulseras ‘I Love Boobies’

Supongo que estas pulseras no son lo peor del mundo porque al menos había una buena causa detrás de ellas: fueron hechas por la fundación Keep a Breast con la intención de promover la prevención del cáncer de seno entre los jóvenes. Sin embargo, una de cada cinco personas que usaron estas pulseras en bachillerato sabía esto. Todos las tenían por moda y, francamente, eran bastante feas como para llevarlas puestas únicamente por esa razón.

Los lazos para el pelo

Los lazos eran malos, pero al menos no hablaban mal de ti después de terminar una relación de años contigo, ¿oíste, Lasso?

Yo no sé qué insecto nos picó e hizo que nos enamoráramos de los lazos pasados los siete años de edad. Recuerdo gastar mi dinero en el bazar navideño del colegio en estos accesorios gigantes con estampados horrendos. Lo peor de todo es que ya estábamos grandecitas para la gracia.

Los bigotes

Pocas cosas se entienden menos que esta tendencia, definitivamente fue uno de nuestros momentos más bajos como sociedad. Por alguna razón, queríamos ponerle bigotes a todo: joyería, camisas, tazas, libretas… todo. Ahora que superamos esto, capaz estemos un paso más cerca de acabar con el patriarcado.

Las ‘silly bandz’

La única tendencia que estoy ligeramente dispuesta a defender. ¿Eran pulseras bonitas? No. ¿Eran súper divertidas? Claro que sí. No habrán sido los brazaletes Cartier de Kylie Jenner, pero tampoco fueron nada demasiado grave. En esta tendencia sí caí de clavado por dos razones: amo los colores y adoro coleccionar cosas, así que por supuesto que me obsesioné con las silly bandz porque el destino así lo quiso. De igual forma, agradezco haber superado esta etapa de mi vida porque realmente no era entretenido llevar puestas unas ligas que me halaban los pelitos de los brazos.

Y ustedes, ¿en qué horrible tendencia del pasado cayeron?

Instagram Feed Instagram Feed Instagram Feed Instagram Feed Instagram Feed
Más artículos
La diseñadora nigeriana que la sociedad conservadora necesita