Probablemente la ropa en un futuro no tendrá género

Sería más divertido comenzar el artículo con una gran revelación, pero ya que todas tenemos al menos una pieza de hombre en nuestro clóset, no es nada impresionante admitir que de vez en cuando me paseo por la sección de hombres en una tienda para ver qué puedo encontrar. No solo porque muchas veces ni se nota que la prenda está diseñada para una figura masculina, sino porque hay camisas y jeans que me quedan mejor que la versión femenina. Incluso tengo amigas que compran en la sección de niños, así que sí, mi “gran revelación” no es tan groundbreaking como quería.

Si bien en mi adolescencia me lo pensaba dos veces antes de rebuscar en los racks de hombre -o a veces usaba a mi hermano como excusa-, desde hace unos años para acá, la moda ha hecho mucho más difícil que tracemos una línea entre la ropa para hombres y la ropa para mujeres. En la calle, en las vitrinas de las tiendas por departamento y en las pasarelas, establecer las fronteras entre ambos géneros no es una prioridad; los cambios culturales han ofrecido como consecuencia orgánica que haya una evolución en la industria.

Al contrario de las revoluciones históricas en las que las mujeres se vestían como hombres para exigir igualdad; el movimiento de la moda “gender-neutral” consta en que la ropa en sí no debería ser definida por géneros, sino que el comprador debe guiarse por su identidad y estilo, independientemente de que sea hombre o mujer. Y aunque estamos acostumbrados a oír sobre movimientos igualitarios, la motivación de este cambio en la industria no persigue directamente esos ideales, sino más bien la “evolución” de la idea de los “géneros” en la ropa.

Por más que la moda genderless coincide con el incremento de modelos andróginas en el mundo del modelaje, este tipo de ropa parte de la neutralidad que debe existir y no tanto en los rasgos físicos o costumbres que pueden definir el tipo de ropa que se debe usar. Por lo que, el aumento de las etiquetas “unisex” es una prioridad para la industria.

“Function and individuality are now more important than a uniform idea of what’s conventionally appropriate” – Linda Hewson, la directora creativa de Selfridges. 

Por más de que nos gusta pensar en esta tendencia como «algo novedoso”, la verdad es que la industria lo lleva implementando desde hace años. Iconos como David Bowie, Prince y Kurt Cobain muchas veces estructuraron su vestimenta diaria con prendas que normalmente se encuentran en el closet femenino. Y de un tiempo para acá, las pasarelas de las semanas de la moda también se han esforzado para quitar las etiquetas de género en sus piezas. Desde el debut de Burberry en el London Fashion Week con su primera colección totalmente unisex, hasta la proclamación de Jaden Smith como imagen de la campaña de ropa femenina de Louis Vuitton, la desaparición de las etiquetas están más cerca de lo que creíamos. Y ni hablemos de las faldas de Kanye West y Jared Leto, probablemente la industria ya aceptó que intentar dividir las piezas por género es totalmente innecesario. 

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