Raf Simons le recordó a Calvin Klein por qué los imigrantes son necesarios

Raf Simons le recordó a Calvin Klein por qué los imigrantes son necesarios

El viernes en la mañana elegimos nuestro mejor par de pijamas, unos lentes de sol como cintillo (porque teníamos que entrar en el mood del fashion week) y un tazón de cotufas (porque…bueno, cotufas) y nos dispusimos a ver el gran debut de Raf Simons para Calvin Klein.

Cuando las luces hallaron su punto y la primera modelo comenzó el show, una explosión de los 70’s, denim, chaquetas de cuero, botas al estilo cowboy y referencias al Pop Art hicieron su camino por la pasarela más anticipada del NYFW. Desde el primer look hasta el grand finale, nos encontramos viviendo el sueño americano desde la perspectiva de Raf Simons; porque ¿qué es lo primero que haces cuando quieres revivir el espíritu nacionalista de tu marca? contratas un diseñador no-americano, que recién acaba de migrar a Nueva York para trabajar a tiempo completo con tu firma.

Por más de que todo el poder creativo estaba concentrado en Raf Simons, un diseñador belga que nunca había pasado más de un par de meses en tierras americanas, él logró lo que Calvin Klein lleva intentando por años: toda la identidad de la colección grita Estados Unidos. Lo que nos lleva a pensar que el mejor camino que tuvieron para retratar los polos extremos del sueño americano fue a manos de un extranjero: la aspiración, la imposibilidad y la melancolía que caracteriza la visión de “intruso” que el mismo Calvin Richard Klein promovió en sus años de gloria.

Enfatizando en la individualidad en vez del típico patrón homogéneo por el cual la firma fue criticada en el pasado, cada uno de los diseños desafió la estética previa de la marca; las modelos jugaron con la diversidad y las piezas no se guiaron por un estilo. Un reflejo de la América que Raf Simons y Calvin Klein buscan: personas diferentes con estilos diferentes y códigos de vestimenta diferentes.

«It’s the future, the past, Art Deco, the city, the American West…all of these things and none of these things. Not one era, not one thing, not one look. It is the coming together of different characters and different individuals, just like America itself»

Aunque a primera vista no tiene ningún tinte político ni crítica social, el sello de Raf Simons logró hacer la declaración política más sutil y elegante de la industria sin escribir en mayúscula declaraciones contra las nuevas decisiones de Trump. En su significativo marco de referencia exponencial, Raf Simons también incluyó una protesta silenciosa al mejor tono de David Bowie, Roy Orbinson y John Barry con un repertorio musical que iba desde In Dreams hasta Midnight Cowboy y This is not America para abrir y cerrar el show.

Y si de alguna forma la atmósfera del desfile te recordó a The Virgin Suicides, no es coincidencia que Sofia Coppola (la directora de la película) se sentara en la primera fila del desfile junto a A$AP Rocky, Millie Bobby Brown y Gwyneth Paltrow. La banda sonora hizo referencia a las niñas de Lisboa que le dieron vida a la película de los 90’s y sus sacrificios para recordarnos una vez más que quizás Bowie tenía razón: esta no sea América, pero a la vez, sí lo es.

En fin, tal vez la presentación de Calvin Klein junto a Raf Simons no fue tan sorprendente y directa como todos esperábamos, pero si algo es seguro, es que era justamente lo que Calvin Klein necesitaba.

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