Ni el Miss Venezuela entiende qué significa la "alta costura"

El más importante y uno de los primeros, fue un perfume que mantuvo su puesto como una de las fragancias más icónicas y ejemplares de la industria. El perfume de una mujer trabajadora y elegante desde siempre. Las protagonistas de su publicidad han variado desde Marilyn Monroe hasta Audrey Tautou.

Fue lanzado en 1921.

Ni el Miss Venezuela entiende qué significa la «alta costura»

Dos veces al año París le abre las puertas a la élite que aún cree que pagar hasta 60.000 euros por un vestido es un precio razonable cuando se trata de “haute couture”. En ambas temporadas, una a finales de enero y otra a principios de julio, la industria reúne desde piedras preciosas hasta fábricas exóticas para ganarse el título de “alta costura”, que tal como el reporte de las preguntas más googleadas del 2016 demuestra, nadie realmente entiende; más allá del conocimiento general de que tienes que vender partes de tu cuerpo para costearte una pieza, por supuesto.

Aun cuando varias veces hemos escuchado a los animadores del Miss Venezuela calificar el vestido de alguna participante como “alta costura”, la verdad es que los trajes necesitan mucho más que descripciones como “primoroso lienzo” u “ostentosos ornamentos” para entrar en la categoría de haute couture.

Incluso, en Francia “haute couture” es un término legal, por lo que cualquier pieza que reciba el nombre de alta costura tiene que haber pasado por una serie de criterios que fueron creados en 1945, y modificados en 1992. Obviamente, el Miss Venezuela no cuenta con la aprobación del sindicato parisino.

Los diseñadores y las casas de diseño que quieran hacer este tipo de piezas, deben registrarse en una secta súper exclusiva y elitista, mejor conocida como la Cámara Sindical de Alta Costura en París, regulada por la Fédération Française de la Couture. El sindicato tiene alrededor de 18 miembros oficiales, incluyendo a gigantes como Chanel, Christian Dior, Pierre Cardin y Givenchy. Cada temporada, el Chambre Syndicale invita a ciertos diseñadores a la cámara, pero por más de que se incluyen temporalmente en el grupo, no pueden utilizar el término “alta costura” sino solo “costura”, porque para oficializarse como grandes “couturiers” tienen que esperar dos años. Se los dije, es una secta.

Todo el encanto que ofrece la alta costura se lo debemos al padre de la moda, Charles Frederick Worth, quien acuñó por primera vez el término en 1908. Aunque para el momento ni siquiera estaban definidas las temporadas del calendario de la moda y Charles fue el que tomó la iniciativa de presentar sus colecciones periódicamente, introdujo el término para llamar la atención de sus clientes hacia las piezas que estaban hechas a mano.

Además de que la alta costura solo admite prendas totalmente producidas a mano, las regulaciones que estableció la Cámara Sindical de Alta Costura van más allá de dedicarle desde 100 a 700 horas a un vestido. Sí, en promedio eso tardan en hacerse las piezas que vemos caminar por la pasarela.

Para formar parte del gremio de “couturiers”, la firma debe cumplir con estos requisitos:

  1. Presentar dos colecciones al año de por lo menos 35 looks, para día y noche.
  2. Como mínimo deben contar con 15 trabajadores a tiempo completo.
  3. La costurera que comienza la pieza desde el boceto es quien deberá terminarlo. Aun cuando no está permitido que los bordados se hagan dentro de la casa de diseño, sino que contraten un “Atelier” de bordados, la “petite main” es la encargada del diseño en sí.
  4. Cada pieza debe tomar entre 100 y 1000 horas de trabajo artesanal.
  5. No se pueden hacer más de 10 piezas con el mismo diseño.
  6. Las piezas deben estar hechas a la medida para clientes privados.

Por más de que Cámara Sindical de Alta Costura ha establecido muchos más requisitos, estos son los más conocidos (*tos* secta). Con tantas regulaciones, el mercado del “haute couture” se está reduciendo cada vez más. Aunque también se lo podemos atribuir a los precios, que van desde $10.000 (como MUY barato) hasta más de $100.000. Con precios así y mercado tan pequeño, se estima que solo 2.000 personas en el mundo compran haute couture, y de las 2.000, solo 200 son compradores regulares; por supuesto, asumimos que Osmel Sousa no es uno de ellos.

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