Productos de belleza que necesitas dejar de comprar

Porque creas o no, no hacen lo que dicen… o quizás sí, pero con ingredientes fatales

La industria de la belleza se lleva gran parte de nuestro dinero, pero no siempre lo vale. A veces caemos en lo que llamo “productos placebo”, esos que no cumplen con el resultado que prometen y que ni siquiera son tan convincentes engañando psicológicamente. Otros simplemente son una pérdida de tiempo y dinero. También, por desconocimiento, podemos estar metiendo químicos indeseables en nuestro cuerpo que a pesar de no causar un daño drástico, son innecesarios. Pero como las recetas perfectas de tus abuelos, todo se reduce a los ingredientes y a cómo los usas. Si eres una persona a la que le importa tener un cuidado de la piel óptimo y lo más cercano a impecable, este artículo es para ti.

Aclaratoria: estas son recomendaciones buenas para saber qué adquirir, pero vale resaltar que la piel de cada persona es única y distinta. Para saber si lo que viene aplica para ti, es mejor acudir a un profesional.

Las tiras de carbón y las bandas limpiadoras

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Si las usas correctamente, no le hacen tanto daño a tu piel, pero tampoco le aportan nada bueno. La dermatóloga Ana María Sáenz dice: «Como se genera un desprendimiento mecánico de la capa córnea más superficial, pueden causar una dermatitis si se usa muy seguido».

Es mejor usar mascarillas faciales, de esas que se retiran al secarse, porque tienen vitaminas, aminoácidos y antioxidantes que aclaran la piel y quitan impurezas. Otra alternativa viable son los productos de belleza con carbón activo, pues sirven para desintoxicar. Para disminuir el sebo, la Dra. recomienda las mascarillas hidratantes con mezclas de hojuelas de avena y las de arcilla.

Toallitas desmaquillantes

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Su función es limitada, solo limpian superficialmente y en muchos casos contienen fragancias, conservantes y alcohol que deshidratan el rostro o causan alergias. La Dra. Sáenz confirma que estos ingredientes “pueden desencadenar dermatitis de contacto si no son retiradas completamente con agua”.

Vale más la pena utilizar la “nueva confiable”: el agua micelar. No solo limpia sino que hidrata y da más beneficios que problemas a tu piel. Además, a diferencia de las toallitas, no necesitas enjuagarte meticulosamente después de aplicarla.

Aceite de coco

Aceite de coco
SVGS

Lo sé, es un poco difícil de creer, pero este producto de belleza está increíblemente sobrevalorado. Es un increíble desmaquillador y, según la doctora, tiene propiedades antioxidantes y regenerativas. Pero en lugar de aplicarlo en la piel o el cabello, se aprovechan mejor sus beneficios usándolo por medio de cremas hidratantes o ingiriéndolo.

La molécula del aceite es más grande que los poros y hace una capa en la piel. En el caso del cabello, nunca funciona porque no llega a la raíz; es decir, ese brillo hermoso en tu melena es la grasa que no penetró, no el resultado que buscabas. Las apariencias engañan cuando se trata del aceite de coco, pero si lo comes moderadamente y lo compras sabiamente, sí hace su trabajo.

P.D.: Lo mismo aplica para el aceite de almendras.

Geles antibacteriales

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Pueden parecer inofensivos y oler muy bien, pero por su composición pueden causar dermatitis de contacto, según Sáenz. Una investigación de la Universidad de Missouri dice que incluso pueden afectar el sistema inmunológico porque «este compuesto no mata al 100% las bacterias, lo que permite que estas se hagan más fuertes y sean inmunes a jabones convencionales». En otras palabras, esa sensación de limpieza que te dan es tan falsa como tus ganas de hacer ejercicio a las seis de la mañana.

En general, hay que evitar:

Estos ingredientes no harán un daño catastrófico en tu piel, simplemente no darán los resultados que buscas de una manera eficaz y sana:

  • Fragancias
  • Colorantes
  • Escarcha
  • Sulfatos
  • Alcohol
  • Aceite vegetal
  • Aceite mineral
  • Alquitrán de hulla

La excelencia nunca es fácil, pero cambiando hábitos pequeños se logran grandes resultados. El cuerpo es un templo y hay que invertir para tratarlo como tal. No solo le conviene a tu piel, sino a tu cartera también. Como dice el meme popular: “gracias por venir a mi TED Talk”. ¡Recuerden comprar sabiamente!

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