La nueva colección de Moschino está inspirada en la basura, literalmente

¿Recuerdan cuando nos quejamos de los diseños dibujados en “papel” de Moschino? Bueno, comparado con su nueva propuesta, muñecas desfilando la pasarela es la menor de nuestras preocupaciones. 

Con la gran imaginación de Jeremy Scott y su constante necesidad de desafiar la estética de la moda, Moschino ha repotenciado su identidad en manos de su director creativo; pero aunque aceptamos los vestidos dibujados de la colección pasada y el aura ochentosa canalizada en un taco gigante que presentó en su marca como propuesta S/S 2017, nos cuesta un poco más imaginarnos llegando al trabajo con una bolsa de basura como vestido. 

Si pensábamos que Jeremy Scott había exagerado con su colección pasada, esta definitivamente superó sus niveles de teatralidad. Entre ruedas de bicicletas, tapas de contenedores de basura y candelabros como sombreros, la propuesta Fall 2017 nos ofrece una “mujer Moschino que está tan encantada con la moda que se envuelve en todos los materiales que ve para acercarse a ella”; según el comunicado de prensa oficial, la mujer Moschino representa el antídoto contra los ciclos insustentables de consumo; y para buenos intérpretes, una crítica burlesca de la industria.

Desde que Jeremy tomó las riendas en 2013, su visión creativa adoptó los ideales de Franco Moschino, que construyó todo su imperio bajo la idea de que uno podía beneficiarse de la industria de la moda al burlarse de ella. Y tomando en cuenta que esta presentación es “alta costura” asumimos que la Cámara Sindical de Alta Costura en París está bastante feliz con las referencias de “trash chic”, papel toilette, basura y la franela de “Couture is an attitude” que vistió Scott para cerrar el show. 

Si los accesorios de cartón de la línea S/S 2017 nos podían dar una pista, esta vez Moschino decidió quitar la pasarela común, y reemplazarla con cartón y cinta adhesiva; al igual que algunos vestidos y coats de la colección, que fácilmente pasan por envíos internacionales.

Obviamente, incluir una bolsa de basura en nuestro closet no es algo que esté en nuestros planes; pero tenemos que admitir que Jeremy Scott es uno de los pocos diseñadores que nunca deja de sorprendernos con sus presentaciones. Su dosis creativa es lo que la industria necesita en un mar de fashion weeks estructuradas.

Sí, fue un desfile divertido con una metáfora ingeniosa sobre el estado actual de nuestra cultura, que quizás no puede extrapolarse de la pasarela a la calle, pero cuando se trata de Jeremy Scott, no sabemos por qué seguimos intentando cotidianizarlo. La mejor opción es verlo a través de ojos artísticos y tacharlo de nuestra lista de compras, porque tiene propuestas bastante buenas si no buscas ropa para usar en la vida real. 

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