Lo que la industria del maquillaje necesita considerar de ahora en adelante

Porque el ambiente no es lo único que necesita ser protegido

Todo buen conocedor de la teoría básica empresarial sabe que existen reglas y recomendaciones para dominar el mundo del mercado. Unos se enfocan en la publicidad, otros en la estética, pero a mi parecer lo primordial para prosperar es la ética, específicamente la transparencia respecto a la fabricación de la mercancía que se va a vender. Todo lo que conlleva la creación de un producto es increíblemente importante. Es un procedimiento que debe respetar ciertas condiciones y límites, y a su vez mantener honestidad sobre la logística a cumplir.

La publicación Doing Business de la Cámara de Industria y Comercio Colombo-Alemana plantea que los negocios deben tener la transparencia como «foco de acción» ya que es una manera de luchar contra la corrupción, fomentando una competencia empresarial más honesta. Esto ayuda también a conservar un registro impecable de las actividades corporativas, cosa que evitaría potenciales problemas legales. Pero no en todos los comercios se cumple con algo tan elemental.

La industria del maquillaje cayó bajo una controversia que no se puede seguir ignorando. Resulta que la gran mayoría de los cosméticos contienen un ingrediente que es extraído de la manera más barbárica: por el trabajo de menores de edad que minan en cuevas ilegales en los peores estados de seguridad imaginables. Se trata de la mica, un mineral que proporciona la luminosidad y brillantez que tanto amamos en los iluminadores, sombras, labiales y más. Además de eso, forma parte de la composición de aparatos electrónicos, pinturas y pastas de dientes.

Foto de Nita Bhalla/REUTERS

El potencial de esta materia prima la ha hecho tan demandada que no se le presta mucha atención a cómo se obtiene. Por desconocer la raíz del producto, las compañías contradicen el deber ser de cualquier empresa en cuanto a ética, responsabilidad social y negociaciones responsables. Para entender la gravedad del asunto, se estima que 20.000 niños se ven obligados a trabajar en estas minas localizadas en India, —específicamente en toda la región de Jharkhand—, poniendo su integridad física y bienestar emocional en peligro. Si tuvieran una opción más viable esto no fuera necesario, pero la situación país no colabora en lo absoluto. Los niveles de pobreza son tan altos que muchas familias dependen del sueldo que gana cada miembro del hogar. De no hacerlo, se quedarían sin cubrir necesidades tan básicas como comer o estudiar, por lo que menores de edad se ven sometidos a extraer el mineral cotidianamente. Estos empleados desfavorecidos se exponen a tal riesgo mortal y a la ilegalidad de esas operaciones a cambio de una muy mala paga. Además, no cuentan con ningún tipo de equipos que los protejan durante sus labores. En consecuencia, niños —en su gran mayoría— y adultos se han muerto o han sido heridos trágicamente durante sus labores tras ser aplastados o golpeados por las rocas de las cuevas. 

Foto de Nita Bhalla/REUTERS

La venta de este mineral se basa en una mentira en la que sus cómplices participan irresponsablemente. Una vez que la mica sale de la mina, pasa por un proceso de exportación que no registra el hecho de que los niños alguna vez tuvieron algo que ver con eso. Esa información permanece oculta. Los comerciantes les dan la materia prima a intermediarios, quienes la venden bajo la licencia de una mina legal de otra parte de India. Al momento que se exporta, sus orígenes ilícitos son prácticamente invisibles ante los ojos de la ley.

Últimamente las empresas han cambiado a favor de la lucha contra el cambio climático y el maltrato animal, pero más allá de eso, los derechos humanos también deben ser protegidos a toda costa, empezando por prohibir esta explotación infantil que toma lugar en minas ilegales de mica ubicadas en la India. Son pocas las marcas que, estando conscientes de esta problemática, hacen lo posible por resolverla. No solo se debe buscar transparencia en los proveedores de materiales de maquillaje, sino que tenemos que garantizar que todos los menores de edad estudien en vez de tener empleos que los sometan a tales condiciones. 

Hay compañías que han tomado medidas para prevenir esta situación. Lush, por ejemplo, empezó a quitar la mica natural de la composición de sus productos a partir del 2014 gracias a que, debido a un cambio de proveedores, el origen del mineral se tornó dudoso. Cuando fallaron en garantizarles transparencia acerca de su obtención a la compañía, esta decidió cambiar a la mica sintética por su procedencia segura. El negocio fundado en Inglaterra aseguró que desde entonces su cadena de suministro nunca ha tenido que ver con la explotación infantil.

La marca L’Oreal, dueña de otras como Maybelline, Urban Decay, Nyx y más, tomó una postura distinta y veló por el ingreso que la mica natural le da a esas comunidades desfavorecidas, ya que la mayoría de los empleados dependen de su sueldo para sobrevivir. Según el testimonio que la empresa le dio a Refinery29, solo compran la materia prima de proveedores verificados que no tienen a menores de edad contratados. 

Desgraciadamente, es más complicado de lo que parece. Es buena la intención de ambas marcas, pero reemplazar ingredientes no ayuda a cambiar las duras circunstancias de pobreza y la tasa de mortalidad infantil. Los trabajadores dependen de la mica para sobrevivir las duras circunstancias a las que se enfrentan día a día, por lo que hay que ir más allá de eso.

Foto de Nita Bhalla/REUTERS

Estée Lauder, L’Oreal, Chanel, Burt’s Bees, Sephora, Shiseido y Coty ahora son miembros de la iniciativa Mica Responsable, una asociación dedicada a promover la colaboración entre sectores privados y públicos para lograr una cadena de suministro 100% responsable y sustentable. 

Si bien es noble esta colaboración y aporte, nada de esto fuera necesario si se investigasen meticulosamente tanto la procedencia y condiciones del abastecimiento de ingredientes como la veracidad de los proveedores. Así que lo mejor que podrían hacer no solo las empresas a nivel mundial, sino la industria del maquillaje, es aprender del daño que puede causar el no cumplir con pasos tan elementales. Dejar que cadenas de producción se aprovechen de los más necesitados es atrasar la defensa de los derechos humanos en todo el mundo. Los niños no deberían trabajar en minas, sino en sus sueños.

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