El lado negativo de las colecciones ready-to-wear

La otra cara de las colecciones ready-to-wear

El calendario de la moda solo dos temporadas principales: Spring/Summer (que sale a mediados de septiembre) y Fall/Winter (que se expone en las pasarelas de febrero)

El resto de los eventos; Men’s, Haute Couture, Bridal, Resort, Pre-fall y colecciones cápsula son excusas para producir nuevas colecciones dentro de la agenda de las Semanas de la Moda sin opacar los shows principales, y con el fin de complacer a nuestra alma consumista, sin necesidad de apegarse a las temporadas y presentaciones estacionales.

En pocas palabras, las firmas pasaron de producir de dos desfiles al año, a presentar cuatro, seis y hasta ocho presentaciones anuales con diferentes características que no tenían nada que ver con la ropa temporal. 

Entre colecciones de relleno y presentaciones clásicas, algunos de los desfiles de marcas de lujo optaron por la característica “Ready-to-Wear” (o Prêt-à-porter‎; si quieres sonar más fancy).

Este tipo de colecciones se caracterizan por usar patrones estándar, equipos de fábrica y técnicas de construcción más rápidas para mantener los costos bajos, en comparación con las versiones cosidas a la medida y hechas a mano que las firmas de lujo acostumbran a mostrar.

Así es como algunas casas de diseño producen líneas en masa, fabricadas industrialmente, para acercarse a un público global y con un poder adquisitivo más dispuesto a doblegarse por piezas producidas en serie que por tejidos de la India cosidos a mano por especialistas textiles de España bañados en oro y con detalles suecos. 

Aunque este plan de negocios parece coherente y amigable en papel (porque no todos podemos vender órganos por piezas orientales), tiene, como todo, un lado negativo.

Las producciones ready-to-wear se están convirtiendo en un nicho cada vez menos rentable para el mercado de bienes de lujo, por diferentes razones. Primero, el sistema de la industria ha cambiado radicalmente. Ahora los compradores tenemos acceso a tendencias y prendas que están de moda a precios absurdos.

Considerando que el punto fuerte de las firmas de lujo es el renombre, y que la mayoría de nosotros solo nos fijamos en el logo para determinar si vale la pena gastar 70% más que la imitación o el producto de fábrica; la mayoría de las colecciones Ready-to-wear rara vez coinciden con el factor de reconocimiento de la marca. En resumidas cuentas, nadie sabrá cuál es la diferencia entre el vestido Chanel y el vestido de Macy’s o Forever 21.

Entre el mundo de lo caro, el ready-to-wear es lo menos costoso, pero no lo suficiente como para ser “económico”; no más que las tiendas por departamento. Porque aunque la colección no está bañada en oro, como el resto de los productos de la firma, sigue siendo algo que puedes conseguir a mitad de precio en cualquier otro lugar.

Al mismo tiempo, la economía del ready-to-wear es desalentadora.

Los costos de la colección son altos, los shows para presentarla son increíblemente caros y las ventas son lo suficientemente bajas como para no entrar en el marco de ganancias. La mayoría de las veces que hablamos de negocios prêt-à-porter, el sistema solo se preocupa por no perder demasiado, en vez de obtener algo a cambio.

Por supuesto, el valor del ready-to-wear también se mide en términos de imagen. Antes, cuando estábamos acostumbrados a que las marcas de lujo también hacían ropa para personas reales y su día a día, lo que es difícil de encontrar hoy en día, no eran muy necesarios los shows prêt-à-porter. Ahora, que no todo lo que camina en la pasarela puede ser usado en la vida diaria, el ready-to-wear es necesario para mostrar la “cara comprable” de la firma. Ayudan a mantener la imagen de marca sin dañar su exclusividad.

Además, para las firmas es difícil sobresalir en un mercado poco rentable para el mundo. Los grandes conglomerados de lujo europeos tienen una exposición limitada a las ventas de prendas de vestir, sobre todo las ready-to-wear; Kering, Prada y Hermès se ubican en alrededor del 10%; y estamos hablando de grupos importantes y con un ADN destinado al éxito, incluso LVMH está mucho más abajo en la bolsa.

Aunque el ready-to-wear es necesario para las empresas de lujo, los cambios en el mercado y el fast fashion no están ayudando a que se mantenga, ni siquiera en un futuro cercano. 

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