Primero fue de la princesa Diana pues fue el regalo de compromiso que entregó el príncipe Carlos al pedirle matrimonio en 1981. El anillo es obra de la joyería Garrard, proveedores oficiales de la casa Real.

Hoy en día pertenece a Kate Middleton, la cenicienta del siglo XXI, y también fue un regalo de compromiso del príncipe William, quien dijo “un regalo de alguien especial para alguien especial”. Una forma de confirmar la asistencia de la princesa Diana en su compromiso y su boda.

Las joyas más emblemáticas de la historia

Si somos simplistas, diríamos que las joyas son simples accesorios: zarcillos, collares, tiaras y anillos que van como decoración de nuestra personalidad y vestuario. Sin embargo sería más de ignorante que de simplista, porque aunque comenzó como un capricho de los ricos, las joyas se convirtieron en una manifestación de dinero, poder y permanencia.

Grandes personalidades, reyes y príncipes de la historia fueron dueños de igual de grandes piezas de joyería.

Esas mismas joyas han pasado de mano en mano, por generaciones y ciudades hasta llegar sanos y salvos al día de hoy, mientras que sus primeros dueños se fueron hace tiempo.

Lo interesante y hasta místico del asunto es que de alguna forma, estos dueños dejaron un rastro de ellos mismos en las joyas, a diferencia de lo que sería un libro o una pintura que se basa en copias, pues con las joyas no sería tan barato a menos que dieras tus dos riñones, una pierna, un ojo y una mano, por si acaso…y ni siquiera sería suficiente.

Entonces te diremos qué piezas de poder han permanecido hasta el día de hoy, cuáles son las más emblemáticas y quienes tuvieron la fortuna de usarlas.

No me las daré de Marilyn y decir «diamonds are a girl’s best friend», pero sí voy a decir que estas joyas se veían bien simpáticas.

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