¿Hasta qué punto la moda sustentable es realmente sustentable?

Hace unos años empezó cierto interés en el cambio climático. En un mundo globalizado, con tantas personas conectadas y con acceso a la información es mucho más fácil viralizar este tipo de problemas. En marzo de este año la ONU presentó un detallado informe de 740 páginas llamado Perspectivas del Medio Ambiente Mundial, o GEO-6, por sus siglas en inglés. El documento  entra en materia sobre la crisis ambiental y los daños reales.  La contaminación atmosférica, la pérdida de la biodiversidad y por supuesto, la alarmante cifra que revela que anualmente ocho millones de toneladas de plástico van a los océanos son algunos de los temas que desarrolla el documento.

El fin de todo esto es hacer un llamado a la sociedad y a los gobiernos de mayor peso a nivel mundial a ceñirse a los Objetivos de Desarrollo Sostenibles planteados en el Acuerdo de París —sí, el mismo del cual Trump sacó a EEUU aun siendo uno de los mayores generadores de dióxido de carbono, pero eso es harina de otro costal— para ponerle fin al cambio climático.

Ahora bien, entendiendo todo esto y más aún entendiendo lo difícil que es ponernos de acuerdo como seres humanos, sin importar toda la diplomacia que haya de por medio, ¿cómo hacer que todos puedan poner de su parte? Ahí está el detalle. La primera parte —informar— ya está hecha, puesto que todo tipo de contenido acerca del cambio climático y sus efectos podemos encontrarlo en internet y ahora con mucha más frecuencia en redes sociales.

Celebridades, influencers e incluso marcas se han hecho eco de esta información y cada uno a su manera está trabajando en distintos proyectos y campañas para hacerle frente a la problemática. Sea como sea el tema se ha vuelto tendencia y si hay algo que la moda no puede dejar escapar para usarlo a su favor es precisamente una tendencia.

El término sustentabilidad ha sufrido distintas transformaciones a lo largo de la historia. Con toda esta movida verde en pro del planeta, algunos diseñadores y marcas desde su trinchera han decidido montarse en la ola de la moda sustentable.

Teniendo en cuenta que la industria de la moda es responsable del 20% del desperdicio total de agua a nivel global, es de esperarse que algunos diseñadores quieran sumarse a la iniciativa de la moda sustentable. Uno de los nombres que más se asocia con la sostenibilidad es el de la diseñadora británica Stella McCartney. 

McCartney sacó una colección deportiva en colaboración con Adidas en la que más de la mitad de la indumentaria y un tercio del calzado están hechos con poliéster reciclado, algodón orgánico y plástico de los océanos, en compañía de Parley for the Oceans, una organización ambiental que se encarga de abordar las amenazas de los océanos empezando por la mayor de ellas, el plástico. Para esta línea también se aliaron con ECONYL  una empresa encargada de reciclar el nailon de los vertederos de los océanos para no utilizar recursos nuevos.

Adidas by Stella McCartney otoño-Invierno 2018
News.adidas.com

Para la colección de invierno 2019 y bajo el nombre Agentes de cambio, Stella McCartney lanzó una campaña con la etiqueta #StellaWinter19 acompañada de fotografías y videos de los activistas de Extinction Rebellion y la ambientalista Jane Gondall para reforzar el discurso de la moda sustentable y la importancia de reutilizar materiales para que el impacto ambiental sea menor. El trabajo de McCartney no se limita a esta colaboración, utiliza telas sostenibles como algodón orgánico, viscosa sostenible, poliéster reciclado y nailon regenerado ECONYL en sus colecciones y por supuesto, descarta cualquier tipo de piel animal.

“Yo diseño ropa que está destinada a durar. Creo en la creación de piezas que no van a quemarse, que no van a los vertederos, que no van a dañar el medio ambiente. (…) Mi filosofía de marca es que es mejor hacer algo que ayude, así sea pequeño. Para mí, se trata de los principios básicos: la sostenibilidad es importante, como es el reciclaje. Todo el mundo puede hacer cosas simples que sumen para hacer una gran diferencia.” Stella McCartney

Agentes de cambio: la campaña de invierno ’19
StellaMcCartney.com

Louis Vuitton es una de las casas de moda de lujo más importantes de la industria y forma parte de la Iniciativa Better Cotton, la cual se encarga de la producción y transformación del algodón para reducir el impacto medioambiental.

Laura Harrier —conocida por interpretar a Liz Alla en la película de Marvel Studios, Spider-Man: Homecoming, y a Patrice Dumas en la siete veces nominada a los premios de la academia, BlacKkKlansman decidió asistir a la ceremonia de los Oscar vestida con un Louis Vuitton a la medida. 

Confeccionado con una seda de crepé azul certificada por los Estándares Textiles Orgánicos Globales y bordado a mano con cuentas de vidrio, fragmentos de cristal y lentejuelas para apoyar la iniciativa Red Carpet Green Dress, fundada por Suzy Amis Cameron en la que anualmente la organización trabaja con diseñadores de renombre con la finalidad de vestir a las estrellas con ropa formal ética dándoles el desafío de diseñar y confeccionar un vestido digno de un Oscar con materiales sostenibles.

De izquierda a derecha Laura Harrier y  Stephen James en la alfombra roja de los Oscar 2019
Dan MacMedan/Getty Images

En el 2016 el Grupo Armani apostó no utilizar pieles animales en sus colecciones y en el 2017, Marco Bizzari, presidente y CEO de Gucci, anunció en el London College of Fashion que la casa de moda también dejaría de usarlas.

Lacoste, en asociación con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y su subvención especializada en las especies amenazadas  Save Our Species (SOS), sustituyó su tradicional isotipo del cocodrilo por diez animales en peligro de extinción con la finalidad de que parte de los fondos generados al comprar alguno de los polos de esta edición limitada fueran a la organización sin fines de lucro destinada preservar la vida silvestre.

Inditex también anunció una ruta hacia la sustentabilidad con su gigante del fast fashion, Zara. En ella se proponen eliminar las bolsas de plástico para el 2020 y para el 2025 utilizar materiales orgánicos y reciclables. Además, pretenden reducir las emisiones de carbono utilizando un 80% de energía renovable en sus tiendas. Toda esta iniciativa fue aplaudida y elogiada en las redes, pero pensando de manera crítica, ¿qué tan real puede ser?

Teniendo en cuenta que Zara saca alrededor de veinte mil piezas anuales, ¿es posible llegar con éxito a los estándares de sostenibilidad que se están planteando? Además, hay un punto importante dentro de todas estas iniciativas y se trata de las personas detrás de los procesos de confección. Por supuesto que la industria textil ha generado numerosos escándalos por las condiciones en las que trabajan las personas para este tipo de empresas de moda rápida. El más conocido fue el derrumbe de una fábrica en Rana Plaza, en Bangladesh, donde más de mil personas perdieron la vida debido a las condiciones en las que se encontraba el lugar.

La moda sustentable real todavía es una utopía. Para que algo sea realmente sustentable debe ser perdurable en el tiempo, velar y proteger los sistemas naturales del planeta y además proveer una alta calidad de vida para las personas. Una parte no funciona sin las otras. 

Para que la sustentabilidad exista y no sea simple marketing, esta debe entender los procesos de producción y ser adaptable. Es verdad que pequeños pasos e iniciativas aportan y que los cambios tienen diferentes escalas e intensidades, pero también hay que saber que la sustentabilidad es un proyecto a largo plazo y que no se trata de tener todo un clóset desechable sino uno que perdure, sea de calidad, reduzca el impacto medioambiental y sea rentable económicamente tanto para el productor como para el consumidor. Solamente cuando la moda cumple todas estas etapas es que se puede llamar sustentable. 

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