La diferencia entre tener buen gusto y seguir las tendencias

Si naciste a finales de los noventa, puedes recordar cómo tu sentido de la moda tuvo su origen en el momento en el que viste a tu mamá arreglarse para salir con sus amigas. Pero mientras ibas creciendo comenzaste a comparar a tu mamá con los maniquiés de las tiendas. Y después a esos maniquíes con las modelos que veías en la revista y luego en las redes sociales. 

Todo fue una explosión de tendencias locas que no entendías pero seguías para no ser la “rara” entre tus compañeras de colegio.

– «Yo tengo seis pantalones campanas y los Converse de Floricienta, ¿y tú?»

– «Yo tengo buen gusto», responde la Carla de 20 años que nunca encontró el sentido de unos pantalones bombachos y unos botines feos de flores.

Es en bachillerato y en la universidad que finalmente aprendes qué está bien usar y qué no. Aprendimos que lo que nos muestra Instagram y las tiendas del centro comercial no siempre tiene sentido después de un par de semanas.

Lo que nos lleva a muchas a una simple conclusión: TENEMOS QUE APRENDER A ELEGIR.

Saber elegir es una ley que podemos (debemos) aplicar para todo: para no ser una mosquita muerta en el trabajo, para no ser víctima ignorante de un fuckboy y para no convertirnos en una de esas maniquíes carentes de estilo y de personalidad.

Lo que nos lleva a decidir: ¿seguimos las tendencias ciegamente o las adaptamos nuestro gusto? Esa es la clave para no volverte una zombie de la fast fashion.

Así que, la mejor fórmula para sobrevivir la fiebre de la tendencia es tener mentores, personas expertas que nos guíen en los confusos caminos de buen gusto.

Mis mentoras son dos personajes muy distintos entre sí. A Chloë Sevigny solo le importa sentirse cómoda, la sencillez y la clase son sus panas de toda la vida.

Pero por otro lado tengo a Solange. Una mujer clave en la industria de la moda que no teme experimentar. Los diseñadores alaban su buen gusto y toman en cuenta las prendas que utiliza. No se deja llevar por cualquiera sino que cualquiera se deja llevar por ella…without even trying!

Los pantalones de campana, las gargantillas, las uñas largas, los lentes de sol de Kurt Cobain, los rumpers y las sandalias al estilo romano son cuestión de gusto. Pero, ¿realmente tienes el buen gusto que este mundo de tendencias locas necesita?

Ninguno de nosotros puede escapar de los arañazos de la posmodernidad, pero si tienes estilo, tranquila, no sucumbirás en la perdición.

Porque con buen gusto no serás un maniquí más.

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