H&M: cuando la controversia se sale de control

H&M: cuando la controversia se sale de control

Sintiéndonos asfixiadas porque nos encanta sonar dramáticas, nos prometimos que no le daríamos más atención de la que estaba recibiendo al tema H&M-niño con suéter de mono; pero, considerando que las cosas se salieron de control, y los efectos colosales ya alcanzaron tiendas cerradas y protestas con complejo de tsunami devastador, nos vimos obligadas a darle prioridad en contra de nuestra voluntad.

Para quienes no se han enterado, el Internet estas últimas semanas ha sido colapsado por la publicación de un suéter estampado con el lema ‘Coolest Monkey in the Jungle’ en la página web de la tienda sueca. El gran meollo del asunto es, que tal pieza fue modelada por un niño negro.

Y es aquí cuando queremos hacer un parentesis pragmático y antipático hacia el torbellino de sucesos que vinieron después de eso:

¿Quién es más racista?

  • El mundo, por directamente asociar y acusar que el mensaje de los monos estaba directamente señalando al niño como uno.
  • H&M, por deliberadamente, según nuestras suposiciones, ponerle un suéter que rezaba “mono” a un niño negro.

Tomando en cuenta las dos vertientes del asunto, volvemos a lo mismo: en el 2018, catalogar a algo de racista es un área gris; tiene dos caras. Porque sí es verdad que la asociación de los monos y la raza negra tienen antecedentes, ¿pero siguen siendo válidos en el siglo XXI, o al menos por un suéter?

La respuesta, por supuesto, puede ser sí. Después de reprimir a una raza por tantos años, no podemos esperar que cada violación a sus derechos no sea vista como lo que es: una amenaza.

Entonces, en un mundo ideal, lo más razonable y alineado con los avances políticos sería: reclamar, pedir justificaciones y hacerle la cruz a la tienda si dichas justificaciones o disculpas no complacen los lineamientos esperados.

Prácticamente, dejar que el ojo público haga de las suyas.

Pero, como no estamos en un mundo ideal, lo más razonable y alineado con los avances políticos se convirtió en un mar de protestas que concluyeron en el cierre “temporal” de las tiendas, después de que los manifestantes destruyeran los establecimientos. 

Incluso después de las disculpas de la compañía, el retiro de la imagen y la prenda, medio mundo artístico, y no artístico, dándoles la espalda y un backlash destinado a perseguir a la empresa por mucho tiempo.

Hasta el cantante Abel Tesfaye, mejor conocido como The Weeknd, decidió acabar con su colaboración con la marca tras conocer la noticia.

Sin embargo, la polémica generada en Internet alcanzó tal nivel, que trascendió hasta encarnarse en un grupo de manifestantes sudafricanos que decidieron que protestar era sinónimo de saquear, y atacaron seis tiendas de H&M en la provincia de Gauteng, donde se encuentra el centro económico de Johannesburgo en Sudáfrica.

Porque la solución para lograr la desvinculación de la raza con los mono y exigir el respeto que merecen es, definitivamente, comportarse como verdaderos animales. 

Según afirmaron fuentes policiales del país, las autoridades tuvieron que disparar balas de goma para dispersar a los manifestantes identificados como integrantes de la organización Economic Freedom Fighters (EFF), y todo terminó en el cierre de las tiendas temporalmente.

Y a todas estas, la mamá del niño apareció para decirle al mundo que “le bajaran dos”, afirmando que su hijo había lucido otros modelos con diferentes mensajes, y que nunca vio ofensivo al que generó el escándalo.

Entonces, volviendo a enmascararnos como pragmáticas, ¿es correcto que las marcas tengan que organizar su ropa con etiquetas de “esto lo tiene que modelar un blanco” y “esto lo tiene que modelar un negro” para evitar herir susceptibilidades?

“El reciente incidente fue claramente no intencionado, pero muestra de forma clara lo grande que es nuestra responsabilidad como firma global” – H&M.

Porque al menos esa es la estrategia emergente de H&M, para no caer en el mismo error y despertar las furias del ruido mediático por descuido. La marca anunció una nueva medida desesperada bajo la luz pública: contratar a un grupo de personas políticamente correctas y crear un puesto directivo responsable de fomentar la inclusión en la empresa.

Pero, ¿esa es realmente la solución? ¿poner a niños blancos a modelar cosas que quizás puedan herir las susceptibilidades de las comunidades negras?