La influencia del arte en el guardarropas de Harry Styles
Harry Styles

Rastreando la influencia del arte en el guardarropas de Harry Styles

Barroco, romanticismo y la vanitas infinita de ‘Gucci’

Escondido en algún lugar de Londres y bajo vigilancia las 24 horas, se encuentra el guardarropas de Harry Styles. Según Harris Reed, diseñador y amigo del exintegrante de One Direction, las prendas están almacenadas en una suerte de archivo, una caja de seguridad gigante que conserva la ropa a bajas temperaturas y que puede monitorearse a través de un iPad desde cualquier lugar. Esta extravagancia solo puede permitírsela alguien que, por encima de todas las cosas, tenga conciencia del legado estético de cada pieza que ha usado, ¿de pronto los extremos cuidados del guardarropas del cantante serán puestos a disposición de algún museo para una exhibición en el futuro? Ojalá. 

Portada del álbum Fine Line de Harry Styles, 2019
Tim Walker

No se puede negar que al niño consentido del director creativo de Gucci, Alessandro Michele, lo atraviesan influencias artísticas que se remontan al pasado y que pueden rastrearse desde los años del barroco, del romanticismo y de la psicodelia de los años setenta. Este look del dandi neoromántico rockstar que hoy luce Harry Styles lo convierte en un referente visual que ha consolidado su presencia en la moda; muy lejos está del desgarbado adolescente concursante de The X Factor que llevaba sudaderas con frases graciosas. Esta transformación es consecuencia, en parte, de la fama, pero también de ser musa de casas de moda tan influenciadas actualmente por la historia del arte como Gucci. 

Gucci y Alessandro Michele: la vanitas infinita

Fue en enero del año 2015 cuando Alessandro Michele asumió las riendas de Gucci como director creativo, trayendo de vuelta a la marca la opulencia y la extravagancia típicas del hedonismo italiano. La mezcla de íconos de la cultura pop con cortes victorianos y la vanitas del barroco dieron el vuelco estético que la casa de moda necesitaba para renovarse. Michele ha mantenido esta estrategia desde su incorporación a Gucci, sacudiendo la marca de su letargo y asegurando un sello distintivo que a veces raya en lo estrambótico, pero que sin duda se alimenta de una vanidad artística muy presente en el arte barroco y renacentista italiano. 

Harry Styles Gucci
Campaña para Gucci Tailoring, 2019
Harmony Korine 

La frase “vanitas vanitatum omnia vanitas” (vanidad de vanidades, todo es vanidad) del Eclesiastés, que luego fue utilizada para aludir al memento mori y al inevitable paso del tiempo en las pinturas de bodegón del barroco del siglo XVII, define esa cualidad opulenta que al mismo tiempo juega con lo efímero de lo material y que caracteriza esta nueva etapa de la marca italiana. Esa estética exacerbada y maximalista que mezcla la tradición con la cultura popular como una interpretación muy particular de lo contemporáneo es lo que ahora distingue a la marca y la separa del legado de Tom Ford o Frida Giannini, sus directores creativos anteriores. 

Lo barroco no solamente alude al período de la Contrarreforma y a los cuerpos contorneados de Caravaggio o de Bernini, sino también al momento en que las estéticas se retuercen en el dramatismo, la exuberancia y los excesos en cualquier período de la cultura. Según Ernst Gombrich en su libro La historia del arte (2008), el barroco es ese momento en que la simetría y la armonía de lo clásico quedan supeditadas a la provocación de las formas teatralizadas, a la exacerbación de las emociones y a la sensualidad: “Barroco significa, realmente, absurdo o grotesco”, apunta el historiador para referirse a los orígenes malintencionados del término que pretendían ridiculizar el estilo exagerado de la arquitectura, la escultura y la pintura del siglo XVII. 

Alegoría de la vanidad
Alegoría de la vanidad de Antonio de Pereda (1636)
Google Art Project

De este modo, esa mirada que Michele ha hecho al pasado sin ningún tipo de nostalgia, sino más bien reinterpretando lo contemporáneo, incorpora elementos de lo grotesco y lo extravagante del barroco, además de lo extraño —lo uncanny— del romanticismo y el glam de los setenta, para cimentar el desfase temporal que caracteriza ahora a Gucci. “Los verdaderamente contemporáneos son los que ni coinciden perfectamente con sus tiempos ni se adaptan a sus demandas”, explica el filósofo italiano Giorgio Agamben en el capítulo ¿Qué es lo contemporáneo?, de su libro Desnudez (2009). 

Eso que nos mira de vuelta, que nos interpela, es justamente la contemporaneidad, y es de pronto en aquella vanitas que Michele ha presentado una y otra vez en sus colecciones, que podemos comprender esa intención del director creativo de Gucci por cuestionar el lugar de la moda en el tiempo y por ver cómo la historia del arte está siempre en el presente, entremezclándose con la cultura pop, con el internet y los memes sin que ello suponga un anacronismo, sino más bien una forma de ocupar un lugar en lo contemporáneo. 

Campaña Gucci Hallucination
Campaña Gucci Hallucination, 2018. Inspirada en el Jardín de las delicias de El Bosco (1505)
Ignasi Monreal

Gucci y Harry Styles: el comienzo de una larga amistad

¿Y qué mejor manera de ser contemporáneo que vistiendo a los artistas más visionarios del star system estadounidense? Para todos es archiconocida la estrecha amistad creativa entre Alessandro Michele y Jared Leto, quienes comenzaron a aparecer juntos en desfiles y colaboraciones desde mediados del 2015. Además de formar parte de campañas como Guilty —la fragancia masculina de Gucci—, Leto ha lucido atuendos de la marca en alfombras rojas y eventos, y también ha sido vestido por Michele para la Met Gala, no en una sino en dos oportunidades: la primera en 2018, bajo el tema Cuerpos celestes: la moda y la imaginación católica, desfilando una túnica celestial junto a Lana Del Rey; y la segunda en 2019, cuando, siguiendo la temática Camp: notas sobre moda, Leto vistió de nuevo una túnica, esta vez de color rojo, mientras, como un personaje salido de las novelas de H.P. Lovecraft, llevaba en sus manos una réplica de su cabeza. Ese mismo día, Harry Styles asistía por primera vez a la gala, no solo como invitado sino también como coanfitrión, sellando de este modo su estatus como ícono de la moda a sus cortos 25 años. 

Jared Leto Met Gala
Jared Leto en la Met Gala, 2019
Getty Images

Mucho tiempo ha pasado desde el look de botines y sombrero que empezó a llamar la atención del mundo del fashion y de las fanáticas de One Direction. Ahora, ya con dos álbumes como solista, el intérprete de Lights Up ha madurado un estilo indudablemente influenciado por Gucci y Alessandro Michele, quien lo ha convertido en una suerte de musa, haciendo de este exídolo adolescente un dandi-inglés-neobarroco. 

Ya en los American Music Awards del 2015, cuando todavía era miembro de One Direction, Harry Styles se había apartado de la monotonía cromática de sus compañeros para resaltar con un traje de cortes alusivos a la década de los setenta y estampado de flores, hecho a la medida por Michele, marcando el inicio de una transformación en su estilo personal y una unión creativa con Gucci, casa de moda que luego lo convirtió en protagonista de sus campañas publicitarias.

Gucci Tailoring
Campaña otoño-invierno 2018 de la colección Gucci Tailoring
Glen Luchford

Para 2018, Styles sorprendió a todos en un extraño anuncio publicitario de Gucci Tailoring en el que se le veía sujetando una gallina mientras lucía un elegante traje hecho a la medida. Después, a mediados del año 2019, el británico nacido en Liverpool protagonizó la campaña del perfume no binario Mémoire d’une Odeur (Memoria de una esencia), en la que aparece en una fiesta hippie hedonista en el jardín de un palazzo, bailando alrededor de una fogata junto a distintos personajes, entre ellos su amigo y expasante de Gucci, Harris Reed. El video y la fotografías del anuncio, aunque claramente hacen referencia a la década de los setenta, también están acompañados de esculturas renacentistas, además de, por supuesto, las piezas estampadas y los pantalones acampanados típicos de la marca. 

Harry Styles Mémoire d’une Odeur, 2019
Campaña del perfume Gucci Mémoire d’une Odeur, 2019 
Glen Luchford

Esta ya avanzada amistad creativa entre Michele y Styles le ha dado a este último una estética de la que se ha apropiado más allá del ámbito de la moda, pues también puede apreciarse en sus videos, fotografías y hasta en el sonido de su música. Esta relación con la temporalidad que implica reinterpretar, reapropiarse e incorporar elementos de distintas épocas es quizá el eje común en el que convergen tanto Harry Styles como Gucci. De este modo, la marca y el cantante nos demuestran que se puede ser contemporáneo sin ajustarse a los compromisos estéticos del presente, apuntando más bien a las referencias de la historia del arte para mezclarlas con lo efímero de la cultura pop, definiendo una vanitas particular y construyendo un idilio barroco propio.

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