¿Qué nos demostró esta edición del mes de la moda?

El mes de la moda oficialmente ha terminado. Por fin podremos guindar nuestra pijama, lo último en tendencias, y las pantuflas que tanto se cansaron de pasear las calles de Nueva York camino de un show a otro.

Si el recorrido de nuestra a cama a la cocina puede ser considerado una caminata neoyorkina, por supuesto.

Esta edición del fashion month quizás no nos exigió presencia física, pero eso no nos limitó a ver desde la primera fila digital cada desfile que pudimos con un café bien cargado y un messy bun que le hacía competencia a los rastas que promovió Marc Jacobs en la pasarela del año pasado.

El mes de la moda, fenómeno de cuatro semanas que ocurre dos veces al año con debuts de diseñadores y sus últimas colecciones en las capitales de la moda, Nueva York, Londres, Milán y París, reúne una ola de fotógrafos, modelos, editores, celebridades y compradores en el mismo perímetro bajo el mismo fin: celebrar la moda.

Sin embargo, en las últimas temporadas del mes de la moda la industria estaba en pánico constante.

Crisis existenciales y problemas ajustándose a un mercado con la esperanza de satisfacer sus necesidades orillaron a la industria a cuestionarse su significado, estructura y formato.

Con la llegada las redes sociales, los nuevos íconos y la fascinación de los consumidores por las entregas cada vez más rápidas y a la mano, los diseñadores e insiders de la industria se alarmaron por absolutamente todo lo que pasaba en el mundo de la moda.

¿Un diseñador cancelaba su presentación en la Semana de la Moda? los titulares traducían la noticia a “se acabaron los fashion weeks, ¿Una marca se unía al formato de “see now, buy now”, las revistas declaraban una “crisis en la moda”, ¿Naomi Campbell decidía saltarse un evento?, cualquier fanático de la moda se convencía de que el fin de la industria estaba cerca.

Cualquier minúsculo cambio era el potencial destructor de todo lo que conocemos en el mundo de la moda; porque la gente snob también le busca la quinta pata al gato.

Así que con el tan esperado mes cada vez más cerca, la anticipación aumentaba y las predicciones de los Mayas sobre el fin del mundo se hacían más creíbles.

Hasta que el mes llegó, pasó y se fue. Y henos aquí, con Karl Lagerfeld vivo, Kanye West haciendo titulares como siempre y Naomi Campbell desfilando las pasarelas. Mucho ha cambiado, pero nada que amerite el pánico de la industria multimillonaria.

Por lo que, ¿ya podemos decir que la moda superó su crisis de identidad?

Aunque los enemigos ya no quieren acabar con ella y no existen más amenazas inminentes por lo menos hasta la próxima temporada, el veredicto sigue siendo incierto; porque los títulos alarmantes aún venden.

“La gente se está ajustando. No hay más pánico. Es más una conversación en curso. Cuando hay nuevas opciones en la mesa, tiende a causar mucha confusión. Pero un montón de alternativas en la mesa significa una nueva oportunidad para decidir lo que es correcto a nivel individual” -Laurie de Jong, fundadora y CEO de la productora de eventos LDJ Productions, la casa de diseñadores del calibre de Christian Siriano.

Entiéndase, cada diseñador puede elegir que le conviene a él sin que eso afecte mortalmente las tradiciones modistas.

Con eso en mente y la prueba de que las Semanas de la Moda aún pueden seguir ocurriendo y la gente igual hará colas kilométricas, la industria puede tomar un respiro y dejar a un lado la bolsa de aire para concentrarse en los hechos importantes de esta última entrega.

Considerando que tuvimos a Rihanna motocicleando en una pasarela, a Claudia Schiffer, Naomi Campbell, Cindy Crawford, Carla Bruni y Helena Christense bajo un mismo techo, un buen aniversario para Jeremy Scott, todo un desfile de Off-White dedicado a Lady Di y unas cuantas protestas en London Fashion Week, porque bueno…la moda, esta jornada de desfiles quitó el sabor agridulce de un final inducido y nos preparó para la nueva crisis que la moda está por tener: las Semanas de la Moda son aburridas.

Pero bueno, eso sí lo tenemos que dejar para otro artículo porque apenas estamos cerrando la etapa final de la última crisis existencial, y cuando se trata de la industria, solo podemos con una a la vez.

En un tono más alegre: la última Semana de la Moda de Nueva York marcó el récord como la más diversa de la historia. Esperamos mejores números para febrero. 

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