Un espacio creativo de Malos Hábitos en Venezuela

Un espacio de Malos Hábitos en Venezuela

Algunas veces los espacios creativos los conseguimos en rincones afortunados; con mucha suerte, dichos rincones encuentran la manera de independizarse como mundos propios y convertir todo lo que tocan en oro.

Todo este preámbulo romántico y malintenso es solo una excusa para comparar a dos venezolanos con el escenario descrito en un intento de crear una analogía poderosa. Definitivamente Anderson Delgado y Juan Zerpa son más que un rincón creativo.

Son los fundadores de Malos Hábitos, un estudio de dirección creativa que pretende encarnar el “mundo propio” que nombramos previamente. Juntos, le han dado forma a un espacio de creación en el que quieren exponer su propia versión de cultura visual contemporánea.

Así que, cortando el mal intento de preámbulo,

Les presentamos a Juan y Anderson.

¿Cómo nació Malos Hábitos?

Nació hace poco, después de años de colaboraciones mutuas en nuestros trabajos individuales nos dimos cuenta una y otra vez de que solíamos responder con la misma visión a distintas interrogantes creativas, de allí que decidiéramos crear Malos Hábitos y terminó haciéndonos la vida más fácil.

¿Por qué Malos Hábitos?

Porque desde hace seis años hemos sido un mal hábito el uno para el otro.

¿Cómo se siente crear en Venezuela?

No importa el lugar. El estado del país claramente supone muchísimos obstáculos a la hora de elaborar un proyecto pero eso sólo hace que el resultado sea más satisfactorio, de alguna manera.

Un estudio de dirección creativa aquí, ¿alguna vez alguien les dijo que no podrían?

Nunca nos dijeron explícitamente que no podríamos pero es claro que la mayoría de nuestras personas cercanas no entendían muy bien el rollo de un estudio de dirección creativa con énfasis en moda sino hasta después de varios proyectos. Incluso aún es difícil para las personas entender a dos individuos haciendo todo este multi-tasking.

¿Cuál creen que es el fuerte de cada uno?

La conceptualización, para ambos.

Cuando hacen estilismo, ¿comienzan por alguna pieza en específico?

No realmente, se trata más acerca de una inclinación hacia un estilo nostálgico combinado con ciertos aspectos contemporáneos, sumado a nuestra investigación permanente con Majo para crear maquillajes que definen ciertas épocas que nos interesan. Por lo tanto siempre hay piezas statement pero son pensadas en base a la big picture, no en su valor propio como pieza.

¿Tienen un ritual para crear?

Siempre hay cierto ritual lleno de humo antes de empezar a crear.

¿Cuál ha sido su photoshoot favorito?

Todos los shoots de Constanza Oquendo FW18, que justo están a punto de salir. Fueron tres pautas; una de lookbook para el cual diseñamos un set increíble junto con David Molina Molina, gran artista y amigo.

El set fue una instalación móvil inspirada en el paisaje merideño y las modelos simplemente estaban paradas dentro de un valle cambiante con muchas montañas conceptuales a su alrededor. Luego tuvimos otras dos pautas de campaña; una en la escuela de música de la ULA, lugar que adoramos, y una última de 12 horas en la Laguna de Mucubají bajo temperaturas extremas con dos modelos que terminaron volviéndose nuestras amigas y una pequeña estilista que seguro nadie conoce en el medio y se hace llamar Daniela Benaim, quien se volvió nuestra soul sister. Nuestro favorito no solo por eso sino también por la magia de los escenarios en los que estábamos trabajando y lo performático que fue cada toma gracias a que los espacios estaban literalmente desolados. No había nadie más que la modelo en su trance y nosotros observando.

Elaboramos el concepto del proyecto en base al Palabreo de la Loca Luz Caraballo de Andrés Eloy Blanco, y eso llevó a que retratáramos varios fragmentos del poema que celebran lo mágico de Mérida y su páramo, por lo que es difícil que algún otro proyecto cuente como nuestro favorito después de este.

¿Qué es lo más loco que han hecho en una pauta? ¿Alguna anécdota?

Nunca nos dieron permiso legal para realizar una campaña en el sistema teleférico Mukumbarí así que ocultamos equipos y ropa dentro de nuestra propia ropa y abrigos que llevábamos puestos. Son cinco estaciones y el tiempo que te dan para cada estación es muy limitado por la altura, así que cada toma consistía en menos de 7 minutos tratando de que no nos encontrara ningún personal trabajador del teleférico. Tuvimos que volver dos días más a escondidas porque el tiempo nunca alcanzaba, el frío obstruía todo: el maquillaje se explotó, cintas adhesivas no funcionaban correctamente, accesorios decidieron fragmentarse, etc. Fue un caos, y encima de eso fue una de nuestras primeras campañas por lo que lo sentíamos diez veces peor de lo que sería ahorita.

¿Cuál es su rol favorito a desempeñar? ¿Styling, cámara o dirección?

Todo. Dependemos de las tres, no podríamos escoger alguna en específico. Entendemos que el producto final es una imagen pero detrás está todo este conjunto donde tratamos de dedicar el mismo énfasis en cada rol.

Cuando empezamos en Mérida no teníamos nada a nuestra disposición, no había estilistas ni fotógrafos ni mucho un menos un estudio de dirección de arte. Está de más decir que tampoco había moda. Fuimos obligados por el contexto a desempeñar roles aparte de lo que inicialmente pensábamos, y así se fueron volviendo parte de una metodología infrangible de lo que ahora hacemos.

¿Cómo se distribuyen los roles?

No hay jerarquías ni órdenes, ambos fuimos creciendo a la par con nuestras habilidades y cubrimos todo en cada momento y confiamos totalmente en el sentido estético del otro.

¿Qué es lo más difícil de crear en Venezuela?

Todos se van, por lo que es difícil consolidar un equipo cuando toda la gente talentosa que vas conociendo está buscando distintas alternativas.

Son un estudio de dirección creativa, ¿qué hacen cuando se quedan sin creatividad?

No es posible quedarnos sin ella. Nadamos en un mar constante de referencias, arte, desfiles, artículos, cine, música, literatura. Es difícil bloquearse o quedarse sin inspiración cuando estás nutriendo diariamente lo que haces.

¿Toman en cuenta corrientes internacionales?

Claro, no habría de otra. ¿Qué clase de creador se puede ser o qué tan innovador puedes ser sin saber qué está ocurriendo en otros lugares?

¿Creen que Venezuela está preparado para el tipo de arte que hacen?

Sí. Venezuela es un país con una historia creativa-artística impresionante, que puede haberse visto mitigada bajo la niebla del contexto contemporáneo pero que igual sentó un precedente y que al estar ausente del panorama actual sólo hace que el país esté aún más preparado para nuevas propuestas en cualquier ámbito.

¡Muchas gracias, Juan y Anderson!

Para conocer más del mundo creativo de Malos Hábitos, pueden seguirlos aquí

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