El último grito de la moda es uno digno del cine de terror

Conoce la estrecha relación entre el cine de terror y la industria de la moda

No pocas son las personas que afirman que el mundo de la moda es uno terrorífico donde las modelos buscan perjudicar a su competencia a toda costa o donde existen figuras tan intimidantes y temibles que inspiran sátiras protagonizadas por una Meryl Streep de cabellera blanca. La industria de la moda puede ser dura, frívola y capaz de devorar a sus víctimas como Saturno a su hijo. Quizá por esa razón hay, entre el cine de terror y el mundo de Miranda Priestly, décadas de retroalimentación.

Con la popularidad en ascenso del giallo en la década de los sesenta, una cantidad considerable de filmes pertenecientes a este género de terror y suspenso italiano encontraron maneras de aprovechar el mundo de la moda para enriquecer sus historias. Il boia scarlatto, Le foto di Gioia y Eyes of Laura Mars —la cual se considera una versión americana de las películas de este género— son cintas que toman elementos de la industria, tales como modelos, revistas y fotógrafos de moda, y los introducen en el cine de terror.

Sei donne per l’assassino, una película de 1964 en la que un asesino enmascarado acosa y mata a modelos con el fin de obtener el diario de una de ellas, figura entre las más influyentes. Según el crítico de cine Tim Lucas, el largometraje dirigido por el italiano Mario Bava ha servido de inspiración para Dario Argento, Martin Scorsese y Quentin Tarantino. Aunque no se trate de una cinta de terror parecida a los slasher films como las demás, Blow-Up, del también italiano Michelangelo Antonioni, maneja tanto lo siniestro como la moda. En este thriller de 1964, un hombre que se gana la vida haciendo elaboradas sesiones de fotos a modelos cree haber capturado, sin querer, un asesinato en una de sus imágenes. El filme ha sido catalogado por la crítica como uno de los mejores de todos los tiempos y, en adición a los demás, ha llevado a que consciente o inconscientemente veamos la industria de la moda como un mundo en el que suceden cosas oscuras.

De izquierda a derecha: La novia de Frankenstein (1935), Christian Dior alta costura primavera-verano 2010 y Prada otoño-invierno 2019

Los diseñadores, a su vez, encuentran inspiración en las creaciones del otro bando. Después de todo y como dijo Elsa Schiaparelli alguna vez: “Lo que Hollywood diseñe hoy es lo que estarás vistiendo mañana”. Mientras que los cineastas han usado la industria de la indumentaria como fondo para aterradoras historias, grandes figuras de la moda han visto y tomado la oportunidad de referenciar clásicos del cine de terror en sus diseños.

“Las audiencias de terror meten sus manos en una caja negra sabiendo que algo morderá, pero sin estar seguras de cómo y cuándo lo hará”, afirma Thomas M. Sipos en su libro Horror Film Aesthetics: Creating the Visual Language of Fear. Algo así es lo que sucede, por ejemplo, en un desfile. Los espectadores acuden a él sabiendo que verán ropa, mas no conocen el concepto en el cual se basa lo que se les presentará ni cómo los impactará. Los diseñadores juegan con esto, haciendo del espectáculo una experiencia y muchas veces agregando lo que Sipos define como una amenaza antinatural: el horror.

Arriba: Hellraiser (1987). Abajo de izquierda a derecha: Thom Browne otoño-invierno 2012 y Junya Watanabe otoño-invierno 2006

Aludir al cine de terror, además, funciona como una estrategia para que la colección guste. Según Tom Vanderbilt en The secret of taste: why we like what we like, las personas tienden a sentirse atraídas a aquello que mezcla la novedad con la familiaridad. Por eso, cuando observamos una serie de looks que proponen algo nuevo y a su vez se valen de referencias a filmes que conocemos, es probable que estos capturen nuestro interés.

Evidentemente no hay una sola manera de usar estas referencias. Por esa razón, en las pasarelas se han visto atuendos completos que recuerdan al vestuario de algún personaje aterrador; pequeñas piezas características de asesinos de la ficción, como el bozal de Hannibal Lecter o los alfileres de Pinhead; modelos caminando al son del tema musical de Rosemary’s Baby; prendas con ilustraciones de Frankenstein o con imágenes de Tilda Swinton en Suspiria impresas sobre ellas; y escenas que parecen sacadas de The Shining, The Birds o Carrie gracias a diseñadores que disfrutan de jugar con la teatralidad.

Izquierda: Alexander McQueen otoño-invierno 1998. Derecha: Carrie (1976)

En Monsters in the Closet: Homosexuality and the Horror Film, Harry M. Benshoff expone que, con frecuencia, en el cine de terror la normalidad se pinta como algo no deseable, a diferencia de los monstruos, ocasionando que tanto en la industria de la música como en la de la moda estos sean vistos como figuras “deseables y outsiders políticamente correctos”, lo que lleva al goth-rock y a la ropa gótica. Es lógico, entonces, que en un mundo que constantemente busca ser un medio de expresión y romper las barreras de lo normativo, se celebren el horror y lo gótico.

Para ambas colecciones de otoño 2019 —la masculina y la femenina—, Miuccia Prada encontró inspiración en Frankenstein, novela gótica por excelencia. Como Benshoff, la diseñadora italiana, lejos de ver al monstruo como un ser desagradable, lo usó para darle vida a lo que ella llamó una colección romántica. Para hacer una crítica a la sociedad, Prada aprovechó aquella creación que a Mary Shelley se le había ocurrido mientras soñaba, sin duda convirtiendo al monstruo en un “outsider políticamente correcto”.

Izquierda: Prada otoño-invierno 2019. Derecha: Christopher Kane primavera-verano 2013

Básicamente tenía que ser un show romántico. Lo que más me interesaba era el entendimiento de la humanidad: su debilidad y sus aspectos más delicados e íntimos. […] Esto se contrapone a un mundo muy duro, por eso también hay referencias a la guerra y la milicia en el aire. Pero para que no fuese aburrido para la moda —porque la moda tiene que ser, de algún modo, ligera—, tomamos símbolos del cine de terror. […] Frankenstein es el ejemplo de un monstruo con un gran, gran corazón que busca el amor.

Miuccia Prada

Los diseños de Prada no son los primeros ni los únicos en adquirir una dimensión cinematográfica y aterradora gracias a esta novela gótica. Casas de moda como Dior, Chanel, Thom Browne y Christopher Kane le han hecho guiños al cine de terror, adoptando las figuras del afamado monstruo y su novia. Como suele ser el caso en esta industria, el propósito de esto va más allá de uno meramente estético. Con tan solo 18 años, Mary Shelley comenzó a escribir el libro que nos haría conocer su nombre y que cambiaría la historia de un género que hasta entonces había sido dominado por hombres. De esta manera, hacer referencia a Frankenstein o el moderno Prometeo, sobre todo en esta época, en gran parte implica un esfuerzo feminista.

Arriba de izquierda a derecha: póster de The Silence of the Lambs (1991) y Giambattista Valli alta costura otoño-invierno 2012. Abajo de izquierda a derecha: Hannibal Lecter y Gareth Pugh otoño-invierno 2016

En su libro Men, Women, and Chain Saws: Gender in the Modern Horror Film, Carol J. Clover sostiene que las víctimas del cine de terror y sobre todo de los slasher films suelen ser mujeres que mueren a manos del hombre que las asesina, frecuentemente debido a una furia de naturaleza sexual. “La muerte de una mujer hermosa es, sin lugar a dudas, el tema más poético del mundo”, expresó Edgar Allan Poe y no son pocos los cineastas que comparten este pensamiento. Dario Argento comentaba: “Me gustan las mujeres, especialmente las que son hermosas. Si tienen buena cara y figura, preferiría verlas ser asesinadas a ellas en lugar de a una mujer fea o a un hombre”. Al igual que el director de Suspiria, Alfred Hitchcock —a quien Alexander McQueen le rindió tributo con una colección— afirmaba que el género femenino debía sufrir en la pantalla: “Siempre he creído en el consejo del dramaturgo Sardou. Él decía, ‘¡Torturen a las mujeres!’. El problema hoy en día es que no las torturamos lo suficiente”.

Claro está que en la actualidad un hombre blanco heterosexual no podría salir a la calle diciendo que el problema hoy en día es que a las mujeres no se nos tortura lo suficiente. El mundo ha cambiado y la moda está consciente de ello. Mientras que unos diseñadores aluden al trabajo de Mary Shelley en pro del feminismo, otros hacen referencia a The Silence of the Lambs. Con este filme, Jonathan Demme demostró que no estaba en el mismo barco que Argento o Hitchcock, puesto que Clarice Starling, la protagonista de la cinta de 1991, terminó convirtiéndose en un ícono feminista y no en una víctima, como orgullosamente lo mencionó Jodie Foster en su discurso de agradecimiento luego de ganarse el Oscar por interpretarla.

Arriba: The Shining (1980). Abajo de izquierda a derecha: Undercover primavera-verano 2018 y Marco de Vincenzo primavera-verano 2018

Con Us de Jordan Peele, este año la gran pantalla nos recordó que la idea de los dobles resulta inquietante para todo el mundo. Tanto Fyodor Dostoevsky como José Saramago hicieron que sus protagonistas lucharan con la idea de tener un doppelgänger en El doble y El hombre duplicado, respectivamente. Ambas novelas tuvieron adaptaciones cinematográficas —estrenadas el mismo año, irónicamente convirtiéndose en dobles— y despertaron el miedo del público. “Las personas tienen dos lados”, comentó Jun Takahashi, director creativo de Undercover, cuando presentó la colección primavera-verano 2018 de la marca. El show se desenvolvió bajo esa premisa y las modelos desfilaron en pareja, haciendo que la vibra del espectáculo fuese bastante espeluznante. Sin embargo, Takahashi lo llevó al siguiente nivel cuando un par de gemelas cerraron la presentación vestidas como las famosas hermanas de The Shining

El terror está teniendo un momento tanto en las salas de cine como en las pasarelas. Apenas el año pasado Get Out estuvo nominada como Mejor Película en los premios Oscar, lo cual sorprendió a entusiastas de la industria cinematográfica dado que este género no suele ser reconocido por la Academia. El mismo año de la ceremonia se estrenó Hereditary, filme que rápidamente fue aclamado por la crítica y figuró en una variedad de listas de mejores películas del año al finalizar el 2018. Esto, según muchos, se debe a la paranoia que predomina en el aire como consecuencia del clima político, lo cual Get Out captura a la perfección.

Cierre de la colección otoño-invierno 2019 de Comme des Garçons
Jonas Gustavsson

En un mundo donde las palabras “caza de brujas” son lanzadas de acá para allá sin cuidado —tan solo hace cinco días estas figuraron en numerosos titulares junto a los nombres de Donald Trump y Robert Mueller— no es sorpresa que los aquelarres también hayan hecho acto de presencia en las pasarelas. Como cierre de una colección titulada La reunión de las sombras, las modelos de Comme des Garçons, usando tenebrosos trajes negros, simularon participar en una especie de ritual. Aunque el show en su totalidad fue uno muy oscuro, este final más bien representó un momento de luz en estos tiempos de miedo, desasosiego y desconfianza.

Una de las películas de brujas más importantes de todos los tiempos es Rosemary’s Baby de 1968, la cual cuenta con un vestuario digno de análisis que no sorprendentemente ha servido de inspiración para las grandes mentes de la industria de la moda. Para la temporada otoño-invierno 2006, Prada tomó el primer filme de Roman Polanski en Hollywood como referencia directa, por lo que el desfile se dio al ritmo de Rosemary’s Lullaby. En la colección primavera-verano 2018 de Calvin Klein, hubo una modelo en particular que llamó la atención: la que tenía un corte de pelo al estilo del Vidal Sassoon de Mia Farrow y llevaba puesto un vestido que se asemejaba a las batas de maternidad que esta usa en la cinta. Posteriormente, Riccardo Tisci evocó la apariencia de uno de los atuendos más icónicos de la protagonista de la película en su primera colección como director creativo de Burberry.

Arriba de izquierda a derecha: Rosemary’s Baby (1968) y Calvin Klein primavera-verano 2018. Abajo de izquierda a derecha: Rosemary’s Baby y Burberry primavera-verano 2019

El tema de la brujería nos lleva a Suspiria —perteneciente al giallo, al igual que Il boia scarlatto, Le foto di Gioia y Sei donne per l’assassino—, cuyos puntos fuertes giran en torno a su vestuario y dirección de arte, por lo que no asombra que el filme haya tenido cierta influencia en el mundo de la indumentaria. Lejos de ser relevante solo para diseñadores y casas de moda, la obra original de Dario Argento fue traída de vuelta por Hollywood, ahora de la mano de Luca Guadagnino. En este remake, Dakota Johnson interpreta a una mujer que se inscribe en una prestigiosa academia de baile detrás de la cual se encuentra un aquelarre cuya “madre” es Tilda Swinton.

Luego de que un par de gemelas personificaran a las hermanas Grady de The Shining en uno de sus desfiles, Jun Takahashi volvió a hacer referencia al cine de terror en sus creaciones. Para la temporada otoño-invierno 2019, la casa de moda Undercover presentó varios atuendos en los cuales figuraban imágenes de la Suspiria de Guadagnino impresas en ellos. Debido a que este remake posee elementos feministas, la colección del japonés parece englobar varios temas por los cuales este género ha estado tan presente en las pasarelas de los últimos años. No solo alude a la oscuridad de nuestros tiempos a través de la brujería, sino al empoderamiento femenino que caracteriza a esta época, relación que incluso puede interpretarse como una burla de aquellos que han acusado al movimiento #MeToo de ser una caza de brujas.

Undercover otoño-invierno 2019

De esta manera, la moda se postula no solo como un puente para desafiar las barreras de género, sino como un medio a través del cual se puede representar la realidad política y social del mundo en que vivimos. Ya sea usando a la criatura del Dr. Frankenstein para hacer una crítica de la violencia o haciéndonos confrontar uno de nuestros peores miedos al reflejar los dos lados que habitan dentro de cada persona, los diseñadores se las ingenian para usar el cine de terror a su favor. Quizá la industria de la moda es como la pinta Nicolas Winding Refn en The Neon Demon: un lugar en el que suceden cosas oscuras y Miranda Priestly es, contrario a lo que se cree, uno de los personajes más inocentes que podemos encontrar en él. O quizá, como quiso implicar Rei Kawakubo con aquel pequeño ritual al final de su show, a pesar de las adversidades a las que nos enfrentamos en la actualidad, puede haber luz en esta reunión de sombras. Esperemos que sea lo segundo.

Instagram Feed Instagram Feed Instagram Feed Instagram Feed Instagram Feed
TheA logo
Más artículos
El legado de las colaboraciones surrealistas de Elsa Schiaparelli con Salvador Dalí