Dolce & Gabbana decidió boicotearse a sí mismo

Dolce & Gabbana decidió boicotearse a sí mismo

Con las últimas controversias en la industria de la moda, las marcas podrían escribir un manual de protocolo para estandarizar el proceso de acción cuando una firma está bajo boicot.

Gracias a la familia Trump, casas de diseño del calibre de Carolina Herrera, Ralph Lauren y Michael Kors se enfrentaron al escrutinio público por los menos simpatizantes de la política estadounidense.

Pero entre campañas de boicot y una que otra queja pública que ponía en duda la ética de los diseñadores, la mejor reacción es la que tuvo Dolce & Gabbana cuando la firma estuvo expuesta a un boicot por vestir a la primera dama en diferentes ocasiones.

En pocas palabras, la marca italiana comenzó su propio boicot, con protesta y todo, para publicitar sus nuevas camisas “Boycott Dolce & Gabbana” de 245 dólares. 

Después de que medio país criticara a la marca por apoyar a la Primera Dama de Estados Unidos, Melania Trump, la firma lanzó un video de una falsa protesta instando a la gente a boicotear a Dolce & Gabbana. Los 40 segundos del excéntrico video promocional muestra a modelos con tees, banderas y afiches, y parece lo más cercano a una segunda parte del comercial de Kendall Jenner para Pepsi.

Incluso, en el video podemos ver a Domenico Dolce y Stefano Gabbana “liderando” la protesta y ofreciendo declaraciones contra ellos mismos.

Mientras que muchos diseñadores se han distanciado notablemente de la administración de Trump, y por ende cualquier integrante de ella, Dolce & Gabbana ha abrazado cualquier conexión que puedan tener orgullosamente.

Vistieron a la Primera Dama cuando oficialmente se mudó a la Casa Blanca, cuando visitó al Papa el mes pasado y cuando llegó a Sicilia para reunirse con las esposas de líderes europeos; con nada más y nada menos que una chaqueta de 51.500 dólares.

Cuando las noticias de su colaboración salían a la luz, los Instagrams personales de Domenico Dolce y Stefano Gabbana se llenaban de fotos de Melania usando sus creaciones, sin intención de dispersar las críticas, sino empoderarlas. 

https://www.instagram.com/p/BVQPaqYlN77

Ahí es cuando los movimientos llamando a boicotear a la firma italiana comenzaron y #BoycottDolceGabbana se convirtió en algo real. Como respuesta, D&G decidió adelantarse a las protestas y dictar el uniforme que sus boicoteadores deberían usar, si están dispuestos a gastar casi 300 dólares en una camisa.

A esta controversia se unió Miley Cyrus, que publicó en su Instagram lo orgullosa que estaba de que su hermano hubiese modelado en su primera pasarela; terminó el comentario en la red social aclarando que no estaba de acuerdo con las políticas de la Dolce & Gabbana.

https://www.instagram.com/p/BVceeVHB_OL

Y ellos, de nuevo, respondieron felizmente a las acusaciones:

«We are Italian and we don’t care about politics, and mostly neither about the American one! We make dresses and if you think about doing politics with a post it’s simply ignorant. We don’t need your posts or comments, so next time please ignore us!!”

Aunque al final del día, es Dolce & Gabbana contra el mundo, o al menos medio país, al menos sus estrategias de publicidad son lo suficientemente efectivas como para llamar la atención de los simpatizantes y los no-tan-simpatizantes; aún cuando les toca liderar sus propias campañas contra ellos mismos. 

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