La voz de la razón también sabe sobre pecas

Escuchemos más a las madres

Las pecas son un pequeño regalo de la naturaleza. Son encantadoras, resplandecen el rostro y pueden parecer atractivas cuando la piel es besada por el sol, el cual es uno de los causantes de esas diminutas manchitas de color anaranjado o marrón, los otros responsables siendo la acumulación de pigmentos de melanina y la imbatible genética.  

Si tu mamá o papá tienen pecas, probablemente tú también. El factor hereditario es el que más incide, por lo que es importante cuidar la piel desde temprana edad porque, de esta manera, también es posible evitar enfermedades que son causadas por la constante exposición solar.

Las pecas son manchas 

De acuerdo con un estudio de la Sociedad Venezolana de Dermatología Médica, Quirúrgica y Estética, las efélides o pecas tienen un origen genético asociado al gen MC1R, el cual está relacionado con la piel blanca y el pelo rojo. Además indica que las pequeñas manchas tienden a aparecer en la infancia y desaparecen con la edad. Sin embargo, es posible que la aparición de estas aumente si la persona se expone frecuentemente al sol. 

Por otra parte, existen otras manchas similares que también incrementan cuando la piel se expone al sol: los léntigos solares y la melasma. Estas tienden a empeorar con el paso de los años, pero se pueden tratar con productos para el cuidado de la piel. En cambio, los lunares, que como el resto de las manchas pueden ser nocivos para la salud aunque algunos los consideremos atractivos, según Mayo Clinic, se eliminan mediante la intervención quirúrgica o procedimientos ambulatorios en los que se anestesia la zona donde se encuentran. 

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¿Cómo prevenir la invasión de las diminutas pecas?

Dicen que el que no toma consejos no llega a viejo y en esta ocasión es importante estar atentas a lo que nos repiten nuestras madres para envejecer con buena piel.

Una madre de piel morena y dos de piel blanca han compartido su opinión y recomendaciones para las jóvenes que todavía no sabemos exactamente lo que puede pasar con nuestra piel en unos años si pasamos horas en la playa, tumbadas sobre la toalla y embadurnadas de una gran cantidad de bronceador y aceite para el cuerpo con el fin de obtener un color dorado despampanante, lo cual nunca termina siendo así.  

“No hay un día que salga de mi casa sin usar protector solar en el rostro, hasta cuando llueve”, dijo Sonia, de piel blanca y sensible a los rayos ultravioletas. A continuación sus recomendaciones: 

  • Prevención: «Cuando voy a la playa me protejo de pies a cabeza, siempre aplicando y reaplicando protector solar cada tanto tiempo».
  • Conocimiento sobre las pecas: «He tenido conocimiento sobre ellas desde muy pequeña. Mi mamá tiene pecas en todo el cuerpo y me explicó perfectamente y a tiempo».
  • Recomendación a veinteañeras: «Si no han empezado a cuidarse la piel a diario, pues el momento es ahora. Protector solar todos los días como hábito para el resto de sus vidas». 
  • Protector solar: «La Roche-Posay Anthelios Ultra Light Sunscreen Fluid SPF 60». 

“Nunca me puse protector solar hasta que me salió la primera peca”, afirmó Kenny, de piel morena, quien a partir de ese momento cuida muchísimo su piel. 

  • Prevención: «Hay que cuidarse del sol e hidratar la piel».
  • Conocimiento sobre las pecas: «A los 16 años, cuando me salió una peca después de tanta playa, me enteré de que estas son manchas». 
  • Recomendación a veinteañeras: «Es importante proteger la piel. A mí, por no hacerlo y pensar que nunca pasaría nada, me salió un melanoma en la espalda. Ahora no puedo tomar sol». 
  • Protección solar: «Existen muchas marcas especialistas en esa área. Lo mejor es que no sean grasosos. Con tener el factor 50 es suficiente».

“Tomar sol es un acto de mucha responsabilidad”, me dice mi mamá siempre que voy a la playa. Y la verdad es que esto aplica no solo para ir a la playa, sino para salir a cualquier lugar. Esto es algo que mi madre sabe, ya que la razón tras su empeño por repetir tanto esa misma frase radica en su experiencia como playera, la cual le enseñó a proteger y cuidar su piel diariamente. Ahora, mi mamá, quien pasó de tomar sol todos los fines de semana a no exponerse ni al más mínimo resplandor, nos deja sus consejos: 

  • Prevención: «Cuando tomé consciencia del daño que la radiación ultravioleta es capaz de hacerle a mi piel, comencé a evitar baños de sol sin protección solar. De ahí en adelante, cada vez que iba a la playa me quedaba debajo de la sombrilla todo el tiempo y usaba lentes de sol y sombreros.
  • Conocimiento sobre las pecas: «Aprendí sobre ellas cuando acudí al dermatólogo a los 18 años por un problema de acné. El doctor me recomendó evitar el sol tanto por el acné como por las manchas solares». 
  • Recomendación a veinteañeras: «‘Así como cuando somos bebés y nos ponen protectores solares con la máxima numeración, debemos seguir haciendo lo mismo por nuestra piel por el resto de nuestras vidas». 
  • Protector solar: «La marca Umbrella tiene una loción para el día a día y una crema para la playa que recomiendo». 

En conclusión, las pecas son encantadoras, pero más adelante no se verán tan atractivas si no seguimos estos consejos. Así que integra un protector solar a tu rutina y cuida tu salud. Y si tu mamá te repite todos los días que te protejas la piel, hazle caso. En unos años valorarás y le agradecerás el sermón. 

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