Cómo el maquillaje en los hombres se volvió un tabú

Cómo el maquillaje en los hombres se volvió un tabú

Que los hombres usen maquillaje no es algo nuevo. Si desempolvamos los libros de historia, no tenemos que ir muy lejos para encontrar imágenes de emperadores restregando pigmentos rojos para darle color a sus mejillas y egipcios usando eyeliner para definir la mirada.

Si, Johnny Depp y Keith Richards no son los únicos que abusaron del lápiz negro.

Incluso en el siglo 30, los hombres y mujeres de China y Japón pintaban sus uñas con goma arábiga, gelatina y huevo para representar su estatus en la sociedad.

Al igual que los tacones, que inicialmente fueron inventados por los hombres y se usaban como un símbolo de grandeza; después de años, el calzado masculino entró en el closet de los niños (sí, niños sometidos a armas mortales a tan corta edad) y mujeres, por el movimiento feminista que mantenía que teníamos que vestir como los hombres para manifestarnos como iguales; tal como ocurrió con los cigarros femeninos.

La historia de los cosméticos en los hombres es larga, y no comienza ni termina con James Charles, el primer representante masculino de CoverGirl, ni Manny Mua, influencer de Maybelline. El origen de esta costumbre se remonta años atrás, cuando los egipcios usaban maquillaje con propósitos prácticos, mágicos y medicinales, además del plus estético. Por ejemplo, ellos creían que pintarse los ojos de pigmento verde inducía o evocaba al Dios del Cielo y del Sol, Horus. Por lo que era bastante común que antes de que los hombres salieran de la casa, le dedicarán un tiempo extra a decorar sus ojos de color verde.

O cuando nuestros antepasados se manchaban los labios, enrojecían sus mejillas y se hacían un highlight dramático con varios minerales y lo aplicaban con madera y huesos. O cuando los romanos ocultaban su calvicie prematura con pintura antes de que se inventaran las pelucas. 

Entonces, si el maquillaje era un indicador del poder y estatus de un hombre en la sociedad, ¿qué cambió en el curso de la historia para que, de cierto modo, se convirtiera en un tabú?

A mitad del siglo I d.C., los cosméticos masculinos eran comunes en la sociedad romana: existía el polvo para “aligerar la tez” y se usaba una mezcla de grasa de cerdo y sangre para pintarse las uñas. Pero aunque continuó así por un tiempo, con la llegada de la Reina Victoria I, la realeza declaró el uso de cosméticos y maquillaje como “vulgar” y “descortés”, por lo que solo las prostitutas debían usarlo. Sin embargo, los actores estaban exentos de esta regla; incluso se les animaba a que se presentaran como drags porque las actrices estaban prohibidas. 

Mientras que los actores empezaban a relacionar el maquillaje con la feminidad, gracias a sus roles artísticos, el vínculo entre la vanidad y las asociaciones femeninas homosexuales comenzaron a formarse. Adicionalmente, durante el mandato de la Reina Victoria I, la Iglesia tomó mucha más fuerza y se unió a la línea de pensamientos que calificaba al maquillaje como una “abominación” y una “creación del diablo”. 

Por supuesto, la solución de la Iglesia fue comenzar a ridiculizar a los hombres que usaban maquillaje durante ese período, así el estigma no manchaba el nombre de la iglesia y una vez más, el tema de la homosexualidad era olvidado.

El resto es historia. 

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