Cindy de la Mode: repite conmigo, el faux fur tiene que verse falso para ser faux fur

Cindy de la Mode: repite conmigo, el faux fur tiene que verse falso para ser faux fur

Ahora que Gucci y media población de la industria de la moda ha decidido rechazar la piel animal, porque en el siglo XXI es posible elegir la ética antes de la estética, nos hemos visto obligadas a no adquirir dichas piezas en las casas de diseño que no se han remontado en la ola, solo, evidentemente, porque apoyamos al mundo, no porque no queramos poner a la venta nuestros órganos de primera necesidad.

La tendencia: el faux fur

Desde que el ser humano tiene memoria, las pieles han recibido una gran cantidad de nombres; desde pieles simuladas, pieles de imitación, de tela, y todo lo que está en el medio. Pero fue a mediados de la década de los 90’s, que todo se resumió a un término que Cher Horowitz acuñó con orgullo:It’s faux” (falso).

Una vez que la locura de material peludo atacó los noventas, el nuevo nombre dejó la oscuridad de la verguenza y comenzó a responder por sus verdaderos propósitos: burlar a la madre naturaleza y salvarla, al mismo tiempo.

“Falso” no era realmente un mal adjetivo.

Tal vez más que cualquier otro material utilizado en la moda, la piel sintética se considera tanto una declaración política como una declaración de moda. Aunque su creación iba en sintonía con las necesidades de nuestros antepasados, que no conocían las maravillas de la calefacción y sus derivados, nuestras motivaciones a bañarnos en pelos no están necesariamente alineadas con el clima.

Así que, ¿por qué todavía sentimos el deseo de salir luciendo como osos polares y leopardos?

Sí, es 2018 y todavía perdemos el tiempo tratando de encontrarle sentido a la moda.

Las prendas de piel han jugado un papel importante en la historia de la humanidad, más allá de sus usos prácticos, como brindar calor y protección. En muchas culturas, las pieles se habían reservado para los gobernantes, la nobleza, y parte de la élite; pero ya que no estamos en el Antiguo Egipto, las cosas se han complicado un poco más, ahora que el medio ambiente y el estatus social normalmente convergen en conflicto.

Real o falso, la piel es controversial; primero, porque su producción y comercio está asociado con la crueldad animal y orilla a algunos animales a la extinción. Mientras que el negocio de las pieles sintéticas -así como prácticamente todo en el mundo de la moda- depende de productos químicos nocivos y mano de obra barata para producir millones de prendas a precios asequibles.

Pero dejando a un lado los males que cada producción acarrea, la piel sintética se ha asumido desde tantas perspectivas, que en algunos casos se ha perdido la conciencia de sí mismo.

Y este conjunto de palabras bonitas solo quieren decir: es común que las personas no quieran gritar a los cuatro vientos que usan materiales falsos y de imitación.

Porque en la moda, se han decidido omitir un aspecto importante: la piel falsa, es falsa. No tiene que imitar a la real; porque si la gente quisiera algo como la piel animal, compraría piel animal.

A menos que fuesen conscientes del impacto ambiental, pero en ese caso ¿por qué imitar algo que sabes que hace tanto daño?

La idea de elegir faux fur, es ponerte del lado bonito -en lo que cabe- de la historia; y ese precisamente no se parece a la piel animal.

El veredicto

La piel sintética es un sí en mayúsculas, siempre y cuando parezca piel sintética y no algo que te robaste de la tienda de maltrato de Michael Kors.

Además de que el cuero es muy caro. Matas dos pajaros de un tiro.

Mentira, recuerda que no apoyamos el maltrato animal.

Fe de errata: Matas dos pájaros sintéticos de un tiro. (Nos disculpamos genuinamente por el peor chiste de la historia)

Entonces, ¿cómo seguirle el juego al faux fur?

Ve a una tienda, compra una prenda que grite “piel sintética”, en rosado chillón; tomate una foto y escribe un post mal intenso en tu red social favorita con un discurso a lo PETA explicando por qué la piel de animal no está de moda.

Usa la prenda todos los días hasta que el mundo entienda que el faux fur está destinado a verse falso, es su razón de ser. 

De nada