El caso en contra de la Semana de la Moda en Nueva York

Con tan solo días para que el telón del New York Fashion Week se alcé, la mitad de la industria parece haberle hecho la cruz al evento bianual con un cortés “no, gracias” a la invitación de primera fila.

Golpe tras golpe, los diseñadores más icónicos del medio han puesto a un lado la capital de la moda con desdén. El último golpe al hígado fue de Alexander Wang, que anunció la semana pasada su decisión de cambiar su calendario de pasarelas como si de Feng Shui se tratara; ahora él desfilará los trapos en junio y diciembre, y dividirá esas colecciones en un calendario de entregas mensuales, en vez de debutar, como estamos acostumbrados, en las pasarelas del NYFW.

Wang es el último en unirse a la larga lista de diseñadores y marcas que han pisado el calendario tradicional de la moda de Nueva York; como un guiño a nuevas estrategias comerciales que se adaptan mejor a una industria que cambia más que un camaleón en un museo de artes abstractas.

Es decir, estamos hablando de Wang, el hombre conocido por sus grandes fiestas en la Semana de la Moda y sus espectáculos de prensa. A penas estamos superando el #WangFest de septiembre.

Por lo que, este no es otro artículo de la industria-entra-en-crisis, un escenario común conociendo el dramatismo del medio, sino de un real entren-en-pánico porque los diseñadores que se encargan de consagrar los ocho días de la moda están corriendo en la dirección opuesta.

Con la partida de Wang sumada a la corriente constante de diseñadores que ya han abandonado el calendario, NYFW se siente en peligro de perder una cantidad considerable de humo. Esto no precisamente marca su fin, sino más bien su inicio degenerativo de relevancia.

En el caso de firmas como Rodarte, Proenza Schouler y Altuzarra, dejaron a un lado Nueva York, para mostrar sus piezas en la Semana de la Moda de París; y Rachel Zoe, Tommy Hilfiger y Tom Ford probaron con Los Ángeles. Mientras que Thakoon fue directo al consumidor, y Rag & Bone y Mara Hoffman abandonaron las pasarelas por completo.

Ahora que el cliente está a cargo, el calendario tradicional está desincronizado con su comportamiento; por lo que los diseñadores, más a cargo de sus propias decisiones, ventas y destinos, gracias a las relaciones digitales y directas con los clientes, están desafiando las normas y emprendiendo un camino para presentar nuevas colecciones en sus propios horarios.

No importa que en su camino le bajen volumen al ruido que causa la Semana de la Moda de Nueva York.

Sobre todo por el hecho de que el NYFW es solo bulla; lo que se muestra ahí, no es para vender, sino para llamar la atención. La misma Mara Hoffman admitió que tuvo que diseñar piezas que sabía que nunca se venderían, solo para que se vieran emocionantes en la pasarela.

“Decidimos no tener un espectáculo después de mucho ir y venir, porque no es el mismo camino claro que era hace cuatro o cinco años. En aquel entonces, era solo lo que hacías; se muestra en la Semana de la Moda. Ahora está lleno de gente y todos intentan tener una voz al mismo tiempo. ¿Cómo te destacas en ese momento?”

Sin embargo, el cronograma de producción en sí no ha cambiado.

A medida que los desfiles de moda se centran cada vez más en el cliente, las marcas que venden directamente a los consumidores han descubierto formas de trabajar con el modelo de la Semana de la Moda fuera de los planes.

“Si los diseñadores optan cada vez más por el modelo mayorista tradicional en favor de las estrategias directas para el consumidor, ¿la Semana de la Moda ahora es completamente redundante? El mayor problema es que estamos sirviendo a la industria de la moda, no al cliente” -Misha Nonoo, diseñadora. 

Por su parte, la Consejo de Diseñadores de Moda Americanos (CFDA) ha tratado de posicionarse como un recurso para las marcas y los diseñadores que participan en la Semana de la Moda de Nueva York. Pero eso no cambia el hecho de que estos están cuestionando la necesidad de un espectáculo.

“De alguna manera, la idea de un desfile de moda se siente más europea y tradicional, de todos modos, tal vez sea una razón por la cual aquellos que dependen más de este formato se han ido al extranjero” -Chriz Benz, el director creativo de Bill Blass.

Así que, en el caso en contra de la Semana de la Moda de Nueva York, los diseñadores están declarando en contra, y si muchos de ellos continúan hallándola culpable, quizás firmen una petición para borrar a la capital de la moda del mapa.

Bueno, quizás no tan amarillista, pero cerca. 

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