El britpop en la moda: una identidad construida por el pasado
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El britpop en la moda: una identidad construida por el pasado

[El britpop fue] una fantasía de la vida callejera del centro de Londres, suburbana y de clase media, con modelos exclusivamente metropolitanos.

Jon Savage, historiador musical.

El britpop fue un género que formó parte del Cool Britannia, un movimiento cultural que colocó al Reino Unido como un lugar de tendencia en la década de los noventa. Para John Harris, crítico musical y autor del libro The Last Party: Britpop, Blair and the Demise of English Rock, el subgénero surgió en Londres de 1992, un año importante para bandas que se convertirían en exponentes del britpop, pues fue entonces que Blur publicó el primer sencillo de su álbum Modern Life Is Rubbish y se formó la agrupación Elastica. 

Durante esta época, Reino Unido proponía un resurgimiento del nacionalismo británico, puesto que el sonido de las bandas grunge estadounidenses predominaba en las carteleras y la radio del país europeo. De pronto, el protagonismo musical de las agrupaciones underground de Reino Unido se desvaneció y parecía distante aquel escenario de los años sesenta que había sido impulsado por grupos como The Kinks, The Who y, por supuesto, The Beatles.

Entender el contexto sociocultural de los noventa permite ver el panorama en el cual surge un movimiento inspirado en establecer una dicotomía musical entre América y Europa. El britpop reclamaba las libertades de la juventud tras el conservadurismo del gobierno de Margaret Thatcher, el cual ya había desaparecido para principios de la década. Bajo este clima político, y contrastando con el trasfondo desesperanzador del grunge estadounidense, las bandas del britpop deseaban inmortalizar la adolescencia con un mensaje que invitaba a disfrutar la juventud, salir a bailar y cantar a todo pulmón. 

El britpop, además, se caracterizó por el mensaje nacionalista que bandas como Oasis, Blur, Elastica, Pulp, Suede, The Verve y Supergrass se encargaron de transmitir y que empezó a manifestarse en todo el país, incluso en las pasarelas. Fue gracias a esto, por ejemplo, que el británico John Galliano presentó una chaqueta con la bandera del Reino Unido en el desfile de su colección primavera-verano 1993, modelada por Kate Moss. 

Kate Moss en el desfile de la colección primavera-verano 1993 de John Galliano
Condé Nast Archive

Para el año 1991, en Mánchester había surgido una banda llamada Oasis, la cual se oponía al grupo londinense Blur y le devolvía al Reino Unido una vieja y añorada competencia similar a la que tuvieron The Beatles y The Rolling Stones. Estas identidades construidas en el britpop pronto se convirtieron en un conflicto entre clases y las divisiones entre norte y sur, no únicamente limitado a los enfrentamientos entre Blur y Oasis. Se trataba de una polarización entre lo cosmopolita y lo provinciano, entre la clase media y la clase obrera, entre esnobs y hooligans, entre Londres y Mánchester.

De izquierda a derecha: Damon Albarn de Blur y Noel Gallagher de Oasis
The Old Crown

Diferencias estéticas entre el grunge y el britpop 

Aunque el britpop no se define estrictamente por elementos comunes debido a sus diversas raíces —el punk, el new wave y el post punk, entre otras—, el punto de convergencia entre las bandas radicaba en la búsqueda del dominio de la industria musical estadounidense. El fallecimiento de Kurt Cobain en 1994 marcó un antes y después que dividió la década e hizo que el britpop viera la oportunidad de apoderarse de la segunda mitad de los noventa. “Si el punk apareció para eliminar a los hippies, entonces yo estoy eliminando el grunge”, afirmaría el cantante principal de Blur, Damon Albarn.

A niveles estéticos, los cárdigans, las camisas de cuadros y las melenas del grunge fueron sustituidos por los tracksuits, los sombreros Kangol como el bucket hat —los cuales fueron usados originalmente en 1910 por pescadores irlandeses para protegerse de la lluvia y subsecuentemente fueron introducidos como pieza de moda en los sesenta— y el pelo mucho más corto. Los seguidores del grunge se regían por un código estético más inclinado hacia la moda cuasigótica, mientras el britpop convencía a las masas con sus componentes preppy y deportivos que transmitían un aura nostálgica por los tiempos pasados, pero con los pies firmes en el presente.

Liam Gallagher de la banda Oasis usando un bucket hat
Garments

La moda masculina en el britpop

Como un subgénero influenciado por diversas tendencias musicales, el britpop no exigía un código de vestimenta estricto al cual adherirse, ya que incluía el estilo hoolinesco, el punk, el sport y un conjunto de estéticas de los sesenta. Se puede considerar que la moda del britpop revelaba un chic urbano mientras mantenía sus raíces suburbanas, como una suerte de identidad que trascendía del espacio temporal de los campos británicos a las luces nocturnas de la metrópoli de Camden en Londres. 

Gracias a los suéteres de cashmere y los pantalones entallados que usaron los representantes del britpop, muchos notarán en este movimiento ciertas referencias a la estética mod heredada de los sesenta, la cual introducía un estilo masculino que incluía trajes continentales ligeros, chaquetas de tres botones, corbatas muy finas, pantalones estrechos, camisas con cuellos abotonados, botas hasta las pantorrillas y peinados de pelo corto. La razón por la cual esta tendencia volvía a ser popular tenía que ver con que para mediados de 1960, el epicentro de la moda y la música pop era Londres, algo que se quiso volver a rescatar en los noventa. 

Sin embargo, es importante destacar que la intención del britpop no era revivir el pasado, sino rescatar elementos pertenecientes a él con el fin de rendirles honor a los reyes de la década de los sesenta. Precisamente esto fue lo que hicieron los miembros de Oasis con los lentes de sol de John Lennon o lo que los integrantes de Supergrass pretendían lograr copiando el corte de pelo de Mick Jagger.

Oasis
PA Photos

En el polo opuesto al mod estaba el estilo sport de marcas como Adidas, Reebok, Fila y Sergio Tacchini, las cuales también fueron adoptadas por los íconos del britpop. Ya que muchos de los miembros de las bandas del norte jugaban fútbol, estos vestían el uniforme de sus equipos, lo que los dotaba de un aspecto casual y deportivo. Otras de las piezas preferidas eran los zapatos Adidas de estilo clásico, como los Gazelle, los Superstar o los München; las parkas; las polos; las track jackets diseñadas con colores primarios, típicas de Adidas y Fila; y las crewnecks de Stone Island, las cuales daban un aire casual-elegante mientras conservaban un diseño fresco y ligero.

Por otro lado, estaba el estampado tartán, el cual se convirtió en un sinónimo de prestigio británico, puesto que anteriormente se había usado para distinguir clanes escoceses y luego fue apropiado por manufactureros de Reino Unido. En los años noventa, el britpop hizo ciertas modificaciones en su diseño y material, y lo usó para aludir tanto a la elegancia como al punk, cuyos representantes habían hecho de él un manifiesto de la juventud hacia las clases dominantes unos años antes, moldeando su significado inicial de autoridad y gentileza para expresar descontento con la sociedad moderna, lo que lo llevó a convertirse rápidamente en un símbolo del movimiento antisistema.

Publicidad para el álbum The Great Escape de Blur
Toshiba UK

Si bien es cierto que el grunge hizo del tartán parte de su uniforme, el britpop dio lugar a la experimentación con colores para otorgarle matices refinados a este estampado sin depender del típico contraste rojo y negro que podía verse en la movida musical americana. Así, con colores neutrales que destacaban una versatilidad de la esencia británica, el tartán se coló en prendas más delicadas como las camisas de botones y los pantalones entallados. De esta manera, el estampado se volvió un símbolo del smart casual en la década de los noventa, no solo para los integrantes de Oasis o Blur, sino para todas las clases sociales.

En paralelo, los integrantes de bandas como Pulp y Suede se volvieron íconos de la moda británica debido a su uso de prendas excéntricas y a su forma de combinar elementos andróginos. Owen Hatherley, periodista cultural, describió a Pulp como un grupo “cuya estética, videos y ropa eran casi tan o más importantes que sus álbumes”. El cantante de la banda, Jarvis Cocker, introdujo un toque del dandismo —estilo de finales del siglo XVIII que se caracterizaba por la extravagancia en la indumentaria de los hombres— en su vestimenta mediante trajes que evocaban el pasado, comprados en tiendas de segunda mano. Por otro lado, Brett Anderson de Suede adoptó una estética afeminada, luciendo chaquetas de cuero ajustadas y blusas con escote.

La moda britpop en las mujeres

Aunque era una cultura dominada por los hombres la que regía en la década de los noventa y el movimiento del britpop no se destacó precisamente por ser protagonizado por mujeres, durante esta etapa surgieron algunas bandas pertenecientes al género que sí fueron lideradas por estas, como fueron los casos de Elastica, Echobelly y Kenickie, las cuales, directa o indirectamente, desafiaban los convencionalismos de una cultura que favorecía la masculinidad.

Fue así como el britpop también tuvo íconos de la moda femenina, como lo fueron Miki Berenyi y Emma Anderson del grupo Lush, el cual se inspiró en el shoegaze y estéticamente hacía referencia a la tendencia mod. Para las mujeres, este estilo incluía minifaldas o faldas en corte de A, medias pantis de colores y tacones gruesos, claramente tomando como ejemplo a las mujeres de Carnaby Street. 

Por otro lado, Justine Frischmann de Elastica lideró el estilo glam punk versionado en una estética tomboy, así que tanto ella como Annie Holland y Donna Matthews —guitarrista y bajista de la banda, respectivamente— ignoraban la tendencia neo-mod, popular entre sus compañeros de generación, y optaban por una imagen más oscura, con atuendos compuestos por chaquetas de cuero y botas Dr. Martens.

Asimismo, hubo otro elemento estético que se hizo notar en la época y que además Frischmann y Sonya Madan, de Echobelly, tenían en común: el corte de pelo pixie, aquel que lucía Twiggy cuando alcanzó la fama en los sesenta y que fue propio de la estética mod antes de ser llevado por Natalie Imbruglia y Gwyneth Paltrow en la década del 2000.

De izquierda a derecha: Justine Frishmann de Elastica y Brett Anderson de Suede
Tales from the Faraway Tree Blog

Uno de los rasgos más curiosos de la moda femenina del britpop es que su legado sigue evolucionando aún hoy. Actualmente, firmas importantes como Lacoste y Alexander McQueen revelan una manifestación andrógina que difumina la división entre las categorías femenino y masculino, justo como lo proponían Frishmann y Anderson.

La moda britpop en la actualidad

La vestimenta casual, las capas de prendas y el resurgimiento del estilo mod típicos de los noventa han tenido una gran influencia en las pasarelas, especialmente en las colecciones de otoño-invierno a lo largo de los años. En estas, las firmas de moda evocan un renacimiento del pasado visto a través del prisma de los noventa, lo que ha podido apreciarse particularmente en la cohorte de diseñadores que llegaron a la mayoría de edad en la última década del siglo XX. 

Por un lado, tenemos la vivaz experimentación del escocés Christopher Kane, quien vivió la era del britpop desde los bares de su vecindario después de cada partido de fútbol. En sus pasarelas existe un sentido excéntrico y refinado de lo verdaderamente británico, y muchas de sus colecciones se basan en lo casual y la tendencia mod, pues se hace uso de los suéteres de cashmere y el tartán propiamente escocés, elementos que evocan la esencia del género perteneciente al Cool Britannia.

Colección de Christopher Kane primavera-verano 2010
Marcio Madeira

Victoria Beckham también ha incorporado la nostalgia en sus creaciones a través de temáticas inglesas. En su colección otoño-invierno 2020, la diseñadora le fue fiel a sus raíces inglesas mediante atuendos de tartán y texturas que guardaban semejanza con el estilo de los artistas del britpop. 

Otras casas de moda han incorporado elementos femeninos a las combinaciones deportivas a través de minifaldas iguales a las que se usaban en Carnaby Street. Así lo han hecho Gucci, Simonetta Ravizza, Krizia Robustella, Missoni y Chanel. Estas dos últimas firmas, además, han incorporado ciertos matices punk. Missioni y Krizi Robustella, mientras tanto, juegan con los tejidos del mod y las chaquetas de chándal usadas por Damon Albarn y los integrantes de Lush. Otras marcas que se inspiraron en el subgénero musical del britpop fueron Duckie Brown y MSGM, las cuales englobaron la estética con la fusión del estilo preppy y el deportivo, dos polos opuestos.

Krizia Robustella otoño-invierno 2019
080 Barcelona

Mediante el uso de estampados decorativos o florales en prendas deportivas, Lacoste fusiona la sofisticación con la androginia. Asimismo, en su colección otoño-invierno 2018, prendas impermeables y tracksuits de proporciones masculinas evocaban la esencia de The Stone Roses mientras otros atuendos monocromáticos personifican la tenacidad de Oasis. 

De la misma manera, Dior añadió los elementos fundamentales del britpop en la colección otoño-invierno 2019, en la que se pudieron ver bucket hats de material impermeable, típicos de los noventa, y el estampado tartán. Ciertos looks recibieron una transformación gracias al romanticismo de los drapeados, la incorporación de corsés y la feminidad del tul, todo esto mezclado con elementos propios del punk como las cadenas y el cuero. Gracias a Maria Grazia Chiuri, la directora creativa de la firma, la colección indaga profundamente en una variedad de referencias británicas. 

Colección otoño-invierno 2019 de Christian Dior
Dominique Charriau Getty Images

Claramente, la estética de distintas identidades musicales del siglo XX también se veía reflejada dentro del britpop como símbolo de las divisiones entre sus seguidores. Estas separaciones fueron el estímulo propagador del fin del subgénero, pues la industria saturó al público con la exposición en los medios de los representantes del britpop y con la rivalidad que existía entre los mismos, al igual que entre sus fans. Las disqueras estaban dispuestas a apostar por Oasis y Blur, y las expectativas de éxito eran muy elevadas a la hora de enfrentar las críticas. Las voces que estas bandas británicas habían recuperado en el Reino Unido pronto fueron opacadas por estrategias de negocios y manipulaciones de la prensa. 

El britpop había llegado para iluminar la escena musical británica en los noventa como la supernova de champán de la que hablaba Oasis, pero en unos años se vio eclipsada por una llama que quemaba hasta la extenuación. No obstante, actualmente, las casas de moda hacen exactamente lo que el subgénero quiso realizar musicalmente: renovar la identidad de la década valiéndose de los íconos del pasado.

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